Enviar artículo

Dios en la vida cotidiana

 Sí, todos llamados a ser místicos, no sólo unos pocos privilegiados; porque, como mantienen con rotundidad nues­tros grandes santos, la vida mística no consiste ni en desear ni en experimen­tar fenómenos extraordinarios, sino en asumir un estilo de vida que permita «encontrar a Dios en todas las cosas,