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Jesucristo: la persona y el misterio

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) -

Tendemos bastante naturalmente a pensar en la palabra “Cristo” como el segundo nombre de Jesús. Pensamos en el nombre “Jesucristo” como pensamos en nombres como “Susan Parker” o “Jack Smith”. Pero eso es una malsana confusión. Jesús no tuvo un segundo nombre. La palabra “Cristo” es un título que, a la vez que incluye la persona de Jesús, habla de algo más amplio que Jesús sólo. ¿Cuál es la diferencia entre “Jesús” y “Cristo”?

Jesús hace referencia a una persona concreta que, aun siendo la Segunda Persona de la Divinidad, anduvo por esta tierra durante 33 años y es todavía hoy alguien al que entendemos y nos referimos como una persona individual. Cristo hace referencia a algo más grande, a saber, al inmenso misterio de la creación y la salvación en el cual Jesús, como el Cristo, juega el papel fundamental pero que incluye la Eucaristía, la comunidad cristiana, las iglesias cristianas históricas, la comunidad de toda la gente sincera que camina en este planeta, y la creación física misma. Jesús es una persona con la que buscamos estar en una relación en amistad e intimidad, mientras Cristo es un misterio del cual nosotros y toda la creación somos parte y en  el que participamos.

Esto tiene enormes implicaciones, no la menor cómo entendemos la espiritualidad y la iglesia. En esencia, esto es lo que está en juego: ¿Qué es lo más importante para nosotros: lo que Jesús ha hecho y pide de nosotros o la persona de Jesús mismo? Es interesante mirar a las diferentes iglesias cristianas en términos de esa cuestión: ¿Están más enfocadas en la enseñanza de Jesús o en la persona de Jesús? ¿Están más enfocadas en Jesús o en Cristo?

En términos de una gran sobre-generalización, podríamos decir que el Catolicismo Romano y el Protestantismo principal han tendido a centrarse en las enseñanzas de Jesús y las demandas del discipulado que dimanan de aquellas enseñanzas más de lo que se han centrado en la persona de Jesús mismo. Lo contrario es verdad para la tradición Evangélica, donde el énfasis ha estado y continúa estando en la persona de Jesús y nuestra relación individual con él. Para ser justos, ambas tradiciones, claramente, incluyen también la otra dimensión. Los Católicos Romanos y los Protestantes principales no han ignorado la persona de Jesús, y los Evangélicos no han ignorado las enseñanzas de Jesús; pero, en ambos casos, uno ha sido más central que el otro. El Catolicismo Romano, por su parte, también enfatizó la dimensión de la intimidad uno-a-uno con Jesús, pero situó eso en su práctica devocional más que en su teología principal, que está centrada más en el misterio de Cristo que en la persona de Jesús.

La espiritualidad, como se esperaba, tendía a seguir el mismo patrón. Los Católicos Romanos y los Protestantes principales, a diferencia de los Evangélicos, no han hecho de la intimidad uno-a-uno con Jesús la pieza central de la espiritualidad, aun manteniéndolo como el ideal supremo. Su énfasis está en Cristo. Los Evangélicos, por otro lado, se centraron en una afectiva, uno-a-uno, intimidad con Jesús, de un modo que dejaron frecuentemente a los Católicos Romanos y a los Protestantes principales  preguntándose justamente lo que los Evangélicos querían decir cuando nos preguntaban: “¿Te has encontrado con Jesucristo?” “¿Es Jesucristo tu Señor y Salvador personal?” “¿Has nacido de nuevo?”. Por el contrario, los Católicos Romanos y los Protestantes principales con frecuencia miraron   críticamente a sus hermanos y hermanas Evangélicos, preguntando si su énfasis primordial en la salvación personal y la intimidad personal  con Jesús no los distrae de tener que tratar con algunas enseñanzas centrales de Jesús que tienen que ver con la justicia social y con el amplio abrazo de la fe.

Se admite que ambos énfasis son necesarios. Vemos eso claramente en la predicación de la iglesia primitiva. El renombrado erudito escriturista  Raymond Brown nos dice que, empezando ya con san Pablo, los primeros predicadores cristianos cambiaron el enfoque primero de su proclamación a Jesús mismo, casi como si ellos no pudieran anunciar el reino sin hablar  primero de aquel por el que el reino se hacía presente.

Proclamar a la persona misma (más bien que sólo el mensaje de esa persona) fue nuevo para los primeros predicadores cristianos. Su proclamación de la persona de Jesús fue radicalmente diferente de la manera que las Escrituras Hebreas honran a Moisés; ellos honran  su mensaje, pero nunca ponen atención a su persona en términos de pedir a alguien relacionarse con él. Como un aparte: Hay una lección aquí en términos de cómo tratamos con frecuencia a nuestros santos y personas santas. Los honramos por admiración, cuando lo que nos piden en realidad es que imitemos sus acciones.

El discipulado cristiano, claramente, pide ambas cosas: intimidad con Jesús y atención a lo que él enseñó, piedad personal y justicia social, firme lealtad a la propia familia eclesial de uno y la capacidad de abrazar también a todos los otros de sincero corazón como familia de fe de uno. Soren Kierkegaard sugirió una vez que lo que Jesús quiere de verdad es seguidores, no admiradores. Eso es hablar como un verdadero Protestante principal. Los  Evangélicos no estarían en desacuerdo, pero argüirían que lo que Jesús quiere de verdad es una íntima relación con nosotros. Los primeros predicadores del Evangelio estarían de acuerdo con ambos: Kierkegaard y los Evangélicos. Necesitamos proclamar ambas cosas: el mensaje de Jesús y a Jesús mismo.

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Comentarios

Antonio Antonio
el 25/10/19
Todos los días al levantarte, dale muchas gracias a Dios, que te ha regalado un nuevo dia, y pìdele que te acompañe para que tu seas imitador suyo, acomapñes a los hermanos que te encuentres durante toda la jornada, seas una persona ìntegra, que practiques el amor, en el mismo sentido que lo hizo Jesucristo contigo, muriendo para salvarte, y siendo agradecido. Todo esto transmitelo con mucho gozo y alegría.
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Antonio Antonio
el 24/10/19
Dios, oración, formación verdadera donde no existan errores que nos confundan, para después no transmitir esta confusión a otros. Mucha caridad, dedicación a los hermanos necesitados, pobres, ancianos, desvalidos, y los que a lo mejor viven a nuestro lado, y aun no nos hemos dado cuenta que también nos necesitan.
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Antonio Antonio
el 23/10/19
Jesucristo, no es un ser abstracto, desconocido, que nadie lo ha visto. Todo lo contrario, incluso històricamente existen datos de su existencia. Fue una persona igual a nosotros en todo (Menos en el pecado). Hoy también es actualidad, como lo fuè ayer, y lo será mañana, es en el que podemos descansar, confiar, y acudir en todo lo que nos pase. Hay que convertirlo en nuestro confidente. Y encomendarle todas las situaciones de necesidad que conozcamos, nuestras o de los demás.
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Antonio Antonio
el 22/10/19
Hablamos, escribimos, opinamos de Jesucristo, como si fuera algo sin importancia, y con seguridad de lo que decimos. Tendríamos que recapacitar y reflexionar con sinceridad, y antes de emprender algo sobre este tema, preguntarte. ¿Lo conoces?. ¿Te has encontrado muchas veces con el?. ¿Lo sigues y de que manera?. ¿Cuánto has cambiado, y en que, desde tu encuentro con el?.
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Antonio Antonio
el 21/10/19
Hoy en los textos de la misa, Jesucristo nos dice que todo lo que hagamos de ritos, etc. sin seguirlo de verdad a través de sus hijos, nuestros hermanos, carecen de sentido. Por tanto o ayudamos a los necesitados de verdad, los que tenemos al lado y los que se encuentran lejos en manos de misioneros, que olvidamos con mucha frecuencia, como si la tarea les correspondiera solamente a ellos, sin entender que a Cristo le importa mas las personas que otros actos que a veces son irrelevantes. Se autentico, conviértete de verdad, ayuda, y di que estas en momento de cambio, pasar del teatro y la comodidad al compromiso evangelico. Dios te lo premiarà.,
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Antonio Antonio
el 18/10/19
Si algún a vez pensáramos, y nos decidièramos por escribir lo que nosotros pensamos sobre Jesucristo, como nos lo figuramos, lo vemos, si realmente creemos todas las cosas que de el sabemos, o si por el contrario su figura no la entendemos tal como realmente es -El Hijo de Dios, que se hizo hombre por mi salvación y la tuya-. Serìa importante que alguna vez nos pudiéramos plantear con verdad de fe esta pregunta, ¿Creo en Jesucristo, tal como el mismo ha dicho que es, o cambio su denominación acomodándolo a lo que me conviene?.
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Antonio Antonio
el 17/10/19
Nunca has visto a Jesucristo. Seguramente te extraña esta pregunta. Puès yo te diría que sì, lo que ocurre es que a lo mejor estabas distraído y no te has dado cuanta,.pero realmente si estaba allì muy cerquita tuya, a tu lado, ¿Y tú sin verlo?. Cuando finalizò la Eucaristía, te marchastes, pero el se quedó allì, esperándote para estar contigo, en un lugar que se llama el Sagrario, y mira lo que te digo aùn sigue allì. Y también està donde està tu hermano, o cuando te reúnes para alabarlo, o rezar con otros, en medio se encuentra. Te sugiero que de vez en cuando, en cualquier momento del dìa, te pares, mires, y haces un acto de Presencia de Dios. Lo encontraràs siempre.
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Antonio Antonio
el 16/10/19
Una de las cosas que tenemos que hacer, y con urgencia, es ver donde o a través de que método, me puedo encontrar definitivamente con Jesucristo. Cada uno tendrá que descubrir por donde encuentra la llamada. Existen muchísimas instituciones de la Iglesia, que ofrecen este espacio. Solo falta que en el que decidas hacerlo, te encuentres a gusto y realizado, y sobre todo que te sientas llamado por ese sitio, que podrá conducirte a lo que buscas. Encontrarte con el Señor.
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Antonio Antonio
el 14/10/19
Si verdaderamente te interesa Jesucristo, ¿Porquè no lo sigues?. No seamos creyentes de oidos, comprometamosno en aquello en lo que de palabra decimos, pero falto de obras. Jesus siempre espera, pero también desespera cuando ve nuestra pasividad. Que bonito sería no enfadarse cuando nos exigen, y convertirnos definitivamente.
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Antonio Antonio
el 13/10/19
Seas hombre o mujer, no importa el sexo para que te enamores para siempre de Jesucristo. Si lo consigues, muestrale el camino a otros y así sucesivamente, hasta que todos formemos una sola familia, bien unidos y que nada ni nadie pueda separarnos de este único Amor, para que pueda durarnos toda la vida, la que aquí peregrinamos y la definitiva en el Reino de los Cielos.
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Antonio Antonio
el 11/10/19
Deberìa de temblarnos el pulso cada vez que escribimos o pronunciamos la palabra Jesucristo. No sè si te habràs parado en meditar todo su alcance, y lo que realmente significa. Es tutear al mismo Dios, hacernos uno con El, comunicarnos, seguirlo, aprender todo lo que ha hecho, hace, y seguirà haciendo por cada uno. Cuan agradecido deberíamos estar, y cuando eso ocurre, que se hace: Pues llevarlo a otros para que también se beneficien de lo mismo, lo podemos llamar Apostolado o hacer Misión, pero nunca dejes de estar tan cerca, que incluso te puedas parecer un poco a este ser tan extraordinariamente bueno, que te ha creado para que seas eternamente feliz, nunca lo decepciones.
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Antonioi Antonioi
el 10/10/19
Jesucristo como hombre, tenia los mismos problemas que cada uno de nosotros., Tuvo hambre, sed, llorò por la muerte de una amigo, se compadeció de enfermos, niños, viudas o madres a las que se le moría un hijo. Tuvo ansiedad, miedo, a veces necesitò armarse de coraje, y hacer ver las cosas de forma que nos parecía tremendistas o bruscas. Sin embargo era Hijo de Dios, y podemos también imitarlo en su faceta humana, para identificarnos con su forma de proceder. Le pedia ayuda a su Padre Dios, para que se hiciera siempre su voluntad. Imitemosle.
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Antonio Antonio
el 9/10/19
No juguemos con las cosas Sagradas, y Dios y su Evangelio, es lo mas importante para una persona que se dice creyente y con Fe. Por tanto tomemos en serio estos regalos que hemos recibido, y pongámoslo en practica con una vida mas acorde a la de un Cristiano comprometido de verdad, que anhela la salvación suya y las de los demás hermanos.
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Antonio Antonio
el 8/10/19
Que bonito, y que bueno sería que nos preocupásemos por conocer y amar mucho màs a Jesucristo. Oimos muchas veces que tenemos que amar, pero que nos cuesta arrancar en este sentido. Parece que nos gusta mas, el querer cosas y seres que un dia habremos de abandonar y separarnos de eso que hoy vemos como lo mas importante, cuando lo que es el Alfa (El primero), es Dios, por encima de todo lo creado,
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Antonio Antonio
el 5/10/19
No me censures, si tengo el atrevimiento de preguntarte, ¿Quien es Jesucristo?. La respuesta estoy completamente seguro que la daràs mucho mejor que yo. Pero mi interés radica otra vez en decirte, si has contestado acertadamente, es que lo conoces, entonces: Yo con mi pregunta, y tu con la respuesta ¿Porquè no lo imitamos?.
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Antonio Antonio
el 4/10/19
¿Qué es el bien?. ¿Qué es mal?. Entonces si sabemos lo que los diferencia, cual es la razón por la que elegimos lo contrario de lo que debemos hacer. Es costumbre, no podemos resistirnos, es tendencia a hacer lo contrario de lo que debemos. Un dia habremos de tomar la decisión de tomar el camino recto y seguirlo sin desviarnos nunca mas.
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Antonioi Antonioi
el 3/10/19
Hoy también tendría que preguntarnos Jesus, como ya lo hizo en su momento a sus apòstoles, Yo quien soy para tì. O dicho de otra forma, si es que realmente me sigues, que es lo que haces por evangelizar a tus hermanos.
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Antonio Antonio
el 3/10/19
No podríamos preguntarnos, ¿Quién es Jesus para tì?. O dicho de otra forma ¿Qué hacemos por El?. Es muy fácil decir que somos sus seguidores, pero a nuestra manera, y voy a ser claro. Ser Discipulo suyo no es fácil. Si deseamos ser autenticos. Otra cosa es que lo deseemos pero de forma sucedánea o descafeinada, que para nada es ser fiel discípulo.
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Antonioi Antonioi
el 2/10/19
Si realmente conoces a Jesucristo, si te has enamorado de sus enseñanzas, si tienes interés en vivir como el, y en seguirlo siempre, porque dudas en hacerlo. Que inconvenientes encuentra que no pueda tener solución. Mira la vida que tenemos es limitada, pero la otra la sobrenatural dura eternamente y debemos prepararnos para gozar de ella junto al Señor.
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Antonio Antonio
el 1/10/19
Si verdaderamente tienes deseos de conocer mejor a Jesus, bueno seria que te formaras lo mejor que puedas, leyendo su vida, y acudiendo a la lectura y meditación de los textos del Nuevo Testamento, que como bien sabes se encuentra en el mejor libro que existe, La Santa BIBLIA.
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