Evangelio Seglar para el Domingo del 8 de febrero de 2026

7 de febrero de 2026

PRIMER PASO: LECTIO

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según Mateo 5,13-16

Vosotros sois la luz del mundo

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

NOTAS BÍBLICAS

Jesús dice que sus discípulos son «sal de la tierra» y «luz del mundo». Ya los había llamado «pescadores de hombres».

Hay una correspondencia de términos entre «tierra-mundo-hombres», que se refieren a la misma realidad, a aquella que no es como Dios desea. Ya Mateo la había llamado tinieblas y oscuridad.

Asimismo, la realidad deseada por Dios es llamada «sal-luz-pescador», y éstos son los discípulos de Jesús. La relación entre la primera serie de tierra/mundo/hombres y la segunda de sal/luz/pescador es de misión: los discípulos tienen la misión de ser sal/luz/pescador en medio de tierra-mundo-hombres.

La imagen de la luz ya apareció en Mateo referida al mismo Jesús en el inicio de su misión, que es definida como luz que brilla en el país donde manda la tiniebla y la oscuridad.

La novedad de este trozo del evangelio está en la advertencia de Jesús del peligro de ser infiel a la misión: sal que se desvirtúa o luz que se esconde (el «celemín» es un recipiente que servía como medida del grano de la cosecha). En ese caso, el discípulo infiel será desechado.

Jesús invita a realizar plenamente la misión: luz en lo alto que ilumine a todos.

La mayor dificultad del texto está en el uso de la sal. Si bien ser luz tiene un sentido claro, la sal puede tener diversos significados según sus diferentes usos, y de varios de ellos ya se ha hablado en la Biblia. ¿A cuál se refiere aquí Mateo? Los biblistas dan diferentes interpretaciones. En cualquier caso, el mensaje en su conjunto es claro.

Con ello se consigue que otras personas «den gloria» al Padre (no a los que salan o iluminan), con lo que se convertirían en nuevos discípulos. Ello coincide con el último mandato de Jesús en Mateo 28,19.: Id y haced discípulos

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LOS VULNERABLES
(Mujer, casada, 1 hijo, médico, pertenece a comunidad eclesial y grupo cristiano)

Hay que darle “sabor a la vida “con nuestro amor y “luz al mundo” con nuestro ejemplo de servicio

Este domingo, el Evangelio es un recordatorio de lo importante que es que se nos note que somos seguidores de Jesús, que podemos ser sal que da sabor a la vida y luz que orienta el camino de los demás.

No hace mucho vi una película cuyo nombre, en principio, no me atrajo nada: “La influencer divina”. Yo no estoy muy actualizada en redes sociales, y el título me parecía ideal para pegarme una buena siesta. Pero, casi al comienzo, hubo algunas escenas que llamaron mucho mi atención: un letrero que decía “Blessed are the feed-makers” (“Bienaventurados los creadores de contenidos”), haciendo un guiño a las Bienaventuranzas del pasado domingo.

Poco después, la protagonista salía de su coche con la matrícula “PH413”, que alude a Filipenses 4:13 (“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”), para continuar con el sermón de un pastor que, en una escena, menciona Mateo 5:14 (“Vosotros sois la luz del mundo…”), animando a la protagonista a usar su influencia para hacer el bien. Al final, alguien pronuncia una frase que se me ha quedado grabada: “Para poder influir en los demás, primero tienes que servirles”.

Los temas centrales de la película muestran muy bien el contraste entre vivir para los deseos del mundo (como la fama y los likes) y vivir con la mirada puesta en Dios, que termina transformando a la protagonista y la vida de las personas de su barrio.

Volviendo a mi trabajo diario en el Centro de Salud, quiero compartir una experiencia “salerosa” con Pedro, un paciente mayor que he estado viendo varias veces a la semana, casi siempre por lo mismo, una y otra vez. Qué cansancio y qué aburrimiento… hasta hace unos días, cuando tuvo una reacción que me dejó perpleja. Por un momento, se olvidó de sí mismo para ayudar, guiar y acompañar a una persona invidente en su recorrido de consulta en consulta dentro del centro. De pronto, todo el espacio pareció iluminarse por este gesto tan solidario y noble. Desde entonces, lo miro con otros ojos: su presencia me “sabe” a otra cosa.

Así también es la vida del cristiano: estamos llamados a dar sabor a la vida, en la familia, en el trabajo, en el barrio. La sal no se ve, pero se nota. Cuando vivimos para dar sabor al mundo y lo hacemos con el mismo amor que Jesús, contribuimos a que el mundo no pierda lo esencial, no pierda el “gusto de Dios”.

Cuando, como Pedro, nos olvidamos de nosotros mismos para dar luz a quienes “no ven” o atraviesan un mal momento, hacemos mucho más que iluminar un instante en la vida de alguien: mostramos un estilo de vida que Jesús mismo reconoce con sus ‘likes’, una invitación a que nuestras buenas obras sean visibles, no para ser admirados por otros, sino para que quienes nos rodean descubran a Dios a través de nuestra manera de vivir.

desde EL MATRIMONIO
(Mujer, casada, 3 hijos, jubilada, pertenecen a comunidad eclesial y movimiento laical)

Me llama mucho la atención en este Evangelio como Jesús afirma que somos luz y sal, no que debemos serlo. El Señor con su gracia nos ha hecho sal que sala y luz que brilla. Nos ha hecho a su imagen y semejanza.

Somos luz que nos sirve para saber, para conocer el camino y sal para dar sabor y alegría a nuestra vida…

Hace tiempo leí un artículo que decía que la vida había que vivirla con saber y sabor. Saber a dónde vamos en nuestra vida, una vida con norte y sabor para que sea una vida alegre, no una vida desaborida.

Pero nosotros nos empeñamos en perder estas facultades.

En el día a día muchas veces vienen las oscuridades y no soy  luz para mi marido y mis hijos y no les ayudo alumbrando todo lo que el Señor les ha dado, al contrario me empeño en estar triste porque no son como yo quiero que sean,  como El los has creado. Mi misión y nuestra misión como matrimonios es iluminar a nuestros hijos y a todos los que nos rodean a conocer sus talentos .Que seamos faro para ayudarlos a ver con nuestra luz el proyecto que Dios tiene para cada uno de ellos.

También somos sal y nuestro matrimonio debe  tener ese sabor alegre. Podemos tener los mejores alimentos que si son insípidos no están buenos y sin embargo la comida más sencilla, bien condimentada ¡que rica está!

En mi camino espiritual siento como Dios me ha ayudado a disfrutar cada día  más de todo lo que el Señor nos regala y que no tienen que ser grandes cosas, las reuniones familiares con mis hijos y mis nietos, un paseo disfrutando la naturaleza, una eucaristía,  una reunión con amigos, una buena película… pero esa luz también me ha hecho disfrutar cuando pongo un plato a un sin techo en un comedor social, cuando la persona que nos ayuda en casa me cuenta sus penas y la oigo con atención, cuando ayudo a otras personas en su camino de fe…

Y me hacen ver cada  día las gracias que debo darle a Dios  por lo que tengo y me fijo menos en lo que no tengo.

Señor que sepamos sacar lo mejor de nosotros mismos y ser faro para los demás contagiando ese sabor alegre que tiene la vida.

TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad eclesial)

¿Qué necesita aquí la vida humana?

Señor…
Ante el sufrimiento por la finitud y la muerte,
haznos testigos de nuestra experiencia de esperanza.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por el miedo y la inseguridad,
haznos testigos de nuestra profunda confianza en el ser humano.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la culpa, la vergüenza y la autoacusación,
haznos testigos de tu infinita misericordia.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la injusticia, la opresión y la violencia,
haznos instrumentos de tu paz y tu justicia.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por el sinsentido, el vacío y la desesperanza,
haznos seres humanos de intensa confianza en tu poder salvador.
Señor, contigo podemos.
Ante el sufrimiento por la identidad herida,
haznos seres humanos fuertes por nuestro enraizamiento vital en ti.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la soledad, el abandono y la falta de amor,
haznos compañía gratificante de palabra y de obra.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por la pérdida,
haznos abrazo de fraternidad solidaria y nutricia.
Señor, contigo, podemos.
Ante el sufrimiento por el dolor físico y la enfermedad,
haznos seres misericordiosos junto al lecho del dolor.
Señor, contigo podemos.
Ante el sufrimiento por el fracaso, la impotencia y la frustración,
haznos motivos de esperanza en que lo mejor está siempre acercándose.
Señor, contigo podemos.
Ante el sufrimiento por los vidrios malévolos del absurdo y el daño gratuito,
haznos alimento para la paz de corazón y la posibilidad de perdón y reconciliación.
Señor, contigo podemos.

Señor ilumínanos para comprender
lo que debe ser aliviado: tantos y tantos dolores inevitables…
lo que debe ser elaborado: tantas y tantas pérdidas inevitables…
lo que debe ser combatido: tantas y tantas injusticias malvadas…
lo que debe ser integrado: tantos y tantos límites…

Ilumínanos, Señor para para que no se destruya jamás
la vida interior,
la espiritualidad,
la vida religiosa de quienes nos encontremos por la vida.

Ilumínanos, Señor, para comprender lo que se nos revela en el sufrimiento propio y ajeno…
Comprender lo que amamos en nuestros duelos por la pérdida,
comprender lo que veneramos en nuestro sentido profundo del vivir,
comprender lo que necesitamos en nuestros vínculos dañados,
comprender lo que consideramos inviolable en nuestra dignidad vulnerada.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

Fano 2026-02-08

ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical).

Ante el Evangelio de este domingo nos surge siempre la idea de revisar aquellos aspectos o situaciones de nuestra vida en las que haya oscuridad e insipidez. Solemos examinar nuestras relaciones, ocupaciones, pensamientos a ver si hay que iluminarlos más o echarles más sal. Así debe ser, la luz es necesaria, como la sal para comer. Jesús es necesario para nuestra vida personal y social.

Ahora bien, todos sabemos que un exceso de luz deslumbra y una comida salada no se puede comer. La luz y la sal hay que dosificarlas convenientemente para que cumplan su función.

El Reino que Jesús anuncia se construye a través de lo pequeño; semillas, perlas… Jesús nunca compara su reinado con un camello o una montaña.

¿Habrá circunstancias de nuestra existencia que deslumbren por exceso de luz o que, de tanta sal, resulten incomibles?


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