Evangelio Seglar para el Domingo del 22 de febrero de 2026

20 de febrero de 2026

PRIMER PASO: LECTIO

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según Mateo 4,1-11

Jesús ayuna cuarenta días y es tentado

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Pero él le contestó, diciendo: «Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»»

Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.»» Jesús le dijo: «También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios.»»

Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: «Todo esto te daré, si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.»»

Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

NOTAS BÍBLICAS

Toda la escena sabe al «éxodo»: el desierto, el número «cuarenta», las pruebas o tentaciones, sentir hambre… todo eso son cosas que el pueblo de Israel experimentó tras salir de Egipto. Jesús pasa por lo mismo, con la diferencia que el pueblo fracasó en la prueba y en cambio Jesús se mantiene fiel a Dios.

El diablo (al que Jesús al final llama «Satanás») pone a prueba la obediencia de Jesús a Dios, que acaba de declararle «hijo» tras su bautismo: Si eres Hijo de Dios… El diablo trata de que Jesús le obedezca, de que haga lo que él le sugiere, poniéndole como justificación que tiene que demostrar que es Hijo de Dios. Los mismos desafíos vuelven a tentarle en la cruz: «¡si eres Hijo de Dios sálvate a ti mismo bájate de la cruz!», le dice uno de los crucificados (Mateo 27, 38).

El diablo revela que controla los reinos de este mundo. Con la misma palabra (reino) Jesús anunciará el comienzo del de Dios.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LO COTIDIANO
(Mujer, casada, hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical)

El texto de Mateo nos presenta a Jesús en un momento muy humano: después de ayunar, siente hambre, cansancio y fragilidad. No aparece como alguien lejano a nuestra realidad, sino como alguien que experimenta necesidades y tentaciones parecidas a las muestras. Precisamente ahí, en lo cotidiano de la debilidad se juega la fidelidad a Dios.

La primera tentación -convertir las piedras en pan- refleja algo muy actual: usar nuestras capacidades para satisfacer inmediatamente nuestros deseos o para demostrar quienes somos. En la vida diaria también sentimos la presión de probar nuestro valor mediante logros, éxito o reconocimiento. Jesús nos enseña que nuestra identidad no depende de impresionar a otros ni de satisfacer cada necesidad urgente, sino confiar en Dios.

La segunda tentación -tirarse del templo para que Dios lo salve- se parece a cuando buscamos señales espectaculares para crecer, para creer o cuando condicionamos nuestra fe a que todo salga como queremos. En lo cotidiano, esto se traduce en exigir respuestas inmediatas, garantías o milagros visibles. Jesús responde con una confianza serena: no pone a prueba Dios, sino que se abandona a Él.

La tercera tentación -recibir poder y riquezas a cambio de adorar al maligno- toca un punto muy real de nuestra vida diaria: el deseo de poder, éxito, seguridad económica o prestigio. A veces, sin darnos cuenta, podemos convertir esas metas en nuestros “dioses”. Jesús muestra que nada vale más que la fidelidad a Dios y que el verdadero señorío es servir, no dominar.

Este pasaje nos recuerda que la grandes decisiones de amor a Dios se toman en pequeños momentos: cuando elegimos la honestidad sobre la ventaja fácil, la confianza sobre el miedo, el servicio sobre el egoísmo. Mateo no habla solo de un episodio extraordinario en el desierto, sino de los desiertos diarios, donde cada uno decide a quién quiere servir y en quien quiere confiar.

desde LA CONVERSIÓN (VOLVER LA MIRADA A DIOS)
(Mujer, casada, hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical)

Vuelvo a recordar un tiempo de recogimiento y reflexión sabre el camino cuaresmal.

Un tiempo vivido distinto al de hace un año. Las mismas palabras no me dicen siempre lo mismo.

Pongo a Dios en el centro de mi día a día, lo más importante. Ahí es donde aparece el ponerme en lugar de El con sus tentaciones de las que salió airoso. ¿Quién no ha tenido tentaciones en su vida? Recuerdo sus palabras.

«No solo de pan vive el hombre», es más fácil hacer su voluntad.

«No temerás a tu Dios», si mi Dios es gratuito no le temo, lo abrazo.

«Al Señor Dios adoraras», no hay mayor adoración en mi vida que mirar a Dios a los ojos del corazón, de su corazón y del mío, no por encima del hombro cuando a uno le hace falta.

Hay que vencer las tentaciones, hay que ser menos yo y más tu. Apartar la tentación de tantas cosas que se miran de reojo.

Enfrentarme a la realidad yendo de la mano del Señor en mi vida, con mi familia, con los amigos, con mi comunidad sin mirar atrás, porque el verdadero amor de Dios lo tengo delante de mis ojos en la vida real, en cualquier abrazo, en una llamada, en una mirada.

Hablar en la intimidad con Dios es dejarte llevar por El sintiendo la «tentación» del amor que nos tiene.

TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad eclesial)

De creernos muy capaces de superar las tentaciones, líbranos, Señor.

De considerar el éxito como bendición de Dios, líbranos, Señor.
De generar relaciones tóxicas, líbranos, Señor.
De la autoestima en términos de solvencia espiritual, líbranos, Señor.
De la búsqueda de consuelos sin conversión, líbranos, Señor.
De la ceguera al sufrimiento evitable, líbranos, Señor.
De la competencia entre clanes cristianos, líbranos, Señor.
De la comunión por palabras supuestamente irrefutables, líbranos, Señor.
De la desesperanza pasiva, líbranos Señor.
De la disociación entre culto y cuidado de la vida, de toda vida, líbranos, Señor.
De la dureza de corazón, líbranos, Señor.
De la espiritualidad basada en el esfuerzo meramente humano, líbranos, Señor.
De la espiritualidad como autogestión de los valores, líbranos, Señor.
De la espiritualidad como herramientas para gestionar el yo, líbranos, Señor.
De la espiritualidad de sensaciones internas sin compromiso histórico, líbranos, Señor.
De la falta de comunión eclesial, líbranos, Señor.
De la falta estructural de vida interior y de silencio, líbranos, Señor.
De la filantropía opcional, líbranos, Señor.
De la identidad por lo que hacemos bien, líbranos, Señor.
De la idolatría del rendimiento, líbranos, Señor.
De la oración como “tarea del ahora toca”, líbranos, Señor.
De la primacía de las tareas sobre la escucha y la acogida del don, líbranos, Señor.
De la soberbia eclesiástica, líbranos, Señor.
De la soledad no deseada, líbranos, Señor.
De la sospecha como primera respuesta ante lo diferente, líbranos, Señor.
De la superficialidad ritualística, líbranos, Señor.
De la vocación confundida como productividad, líbranos, Señor.
De las estrategias de protección de nuestro poder, líbranos, Señor.
De las liturgias mecánicas y monotonales, líbranos, Señor.
De las liturgias y paraliturgias como eventos, líbranos, Señor.
De las luchas de poder, dentro o fuera de la Iglesia, líbranos, Señor.
De las murmuraciones dentro de la Iglesia, líbranos, Señor.
De las peleítas egoicas, líbranos, Señor.
De las prácticas religiosas como experiencias de consumo, líbranos, Señor.
De los autoengaños del ego, líbranos, Señor.
De los pastores como gestores, líbranos, Señor.
De sentirnos con alta autoestima por lo que hacemos bien, líbranos, Señor.
Del activismo personal y pastoral, líbranos, Señor.
Del anuncio sin la llamada a la conversión, líbranos, Señor.
Del bienestarismo religioso y espiritual, líbranos, Señor.
Del cristianismo libresco, líbranos, Señor.
Del desprecio a los espiritualmente diferentes, líbranos, Señor.
Del individualismo espiritual, líbranos, Señor.
Del miedo al futuro, líbranos, Señor.
De creernos autosuficientes, líbranos, Señor.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

Fano Domingo Primero de Cuaresma

ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?

(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical).

Si para algo nos debe de servir la Cuaresma es para revisar el papel de Dios en nuestras vidas.

Si Dios es necesario para mi existir, más  que el pan para alimentarme ¿En qué lo demuestro? ¿En qué lo notan?

¿Es Dios para mí alguien a quien acudir para solucionar las cosas mágicamente? ¿Busco un Dios milagrero que me ahorre los trabajos cotidianos proporcionándome atajos?

¿Me postro solamente ante Dios o dedico tiempo, esfuerzo, desvelos, preocupaciones a cosas que no tienen nada que ver o que incluso me alejan de Él?


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