PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?
Lectura del santo evangelio según Mateo 22,15-21
Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los sumos sacerdotes En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César.» Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»
NOTAS BÍBLICAS
La cuestión de los impuestos cobrados por los ocupantes ya la abordó Mateo en 17,24. Allí Jesús se mostró contrario a ellos («Los hijos están exentos» v. 26) pero opta por un comportamiento no beligerante («Para que no ofendamos… toma la moneda y dásela por ti y por mi» v.27).
A la cuestión planteada ahora («¿Es lícito pagar impuesto al César?»), Jesús responde con una conocida frase que cada uno la usa dándole distintas interpretaciones: «Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». (Ver interpretación en «Al César lo del César a Dios lo de Dios», desde los textos de Mateo y Lucas).
Para comprender mejor lo que Jesús dice hay que ajustarse a la pregunta: «¿Es lícito?» cuestiona si está de acuerdo con la Palabra de Dios o no. Es algo que la comunidad cristiana a la que escribe Mateo tiene que resolver: si está de acuerdo con el Evangelio de Jesucristo el honrar con el pago de impuestos a un emperador, en este caso Tiberio. que se fue proclamado «César».
Además, el evangelista presenta la pregunta como una trampa urdida por los fariseos contra Jesús y puesta no directamente por ellos sino por sus discípulos aliados con los partidarios de Herodes. Por tanto, en su respuesta Jesús no se puede limitar a enseñar, sino tiene que evitar ser atrapado, objetivo que logra («Al oír esto se maravillaron y, dejándolo, se fueron» v. 22 que la liturgia no incluye en la lectura).
Con esta perícopa, los lectores originales de Mateo comprendieron que podían pagar los impuestos del imperio sin que eso significasen que estuvieran dando al emperador una honra que sólo corresponde al Señor Jesús y a su Padre.
SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LO COTIDIANO
(Mujer, casada, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical)
¿Cuántas veces en nuestro diario vivir no actuamos con verdadera justicia? A veces ponemos en situaciones difíciles a personas que decimos querer, a compañeros de trabajo o incluso a personas de nuestra comunidad, porque sentimos envidia, porque no nos caen bien o porque nos dejamos llevar por nuestras preferencias personales.
También podemos parcializarnos cuando vemos que se está cometiendo una injusticia y, pudiendo ayudar o decir la verdad, preferimos guardar silencio. O cuando se trata de un hijo o de alguien cercano que ha hecho algo indebido, podemos intentar ocultar la verdad para protegerlo.
El Evangelio de Mateo 22,15-21 nos invita a actuar con rectitud. Jesús no se deja llevar por la presión, las apariencias ni los intereses de quienes quieren ponerlo a prueba. Su respuesta nos recuerda que debemos dar a cada cual lo que le corresponde y actuar siempre conforme a la verdad y a la justicia.
Por eso los exhorto a que tomemos conciencia y tratemos de ser como Jesús. Sabemos que seguirlo e imitarlo no es fácil, pero como seglares comprometidos, como padres y madres, como profesionales y en cada uno de los roles que desempeñamos, debemos esforzarnos por no desviarnos del camino y vivir conforme a sus enseñanzas.
Y podemos recordar aquellas palabras del Evangelio que marcaron profundamente la vida de San Antonio María Claret: «¿De qué le aprovecha al hombre el ganar todo el mundo si finalmente pierde su alma?»
Que esta frase también nos haga reflexionar: ¿de qué nos sirve tener la razón, alcanzar nuestros intereses, favorecer a quien queremos o perjudicar a quien no nos agrada, si para hacerlo dejamos a un lado la justicia, la verdad y las enseñanzas de Jesús?
Preguntémonos: ¿soy justo cuando tengo que tomar una decisión? ¿Defiendo la verdad aunque la persona afectada no me caiga bien? ¿Actúo igual cuando se trata de alguien cercano a mí? ¿Estoy verdaderamente tratando de imitar a Jesús en mis decisiones diarias?
DESDE EL SERVICIO MISIONERO
(Mujer, casada, 1 hijo, trabaja, pertenece a comunidad eclesial y grupo cristiano)
Dar a Dios lo que es de Dios es reconocer su imagen en los demás…
El Evangelio de hoy nos invita a mirar más allá de las monedas y de nuestras obligaciones materiales, hoy día del DOMUND en sus 100 años, es un buen día para preguntarnos “sutilmente” que estamos ofreciendo a Dios con nuestra vida porque la misión no empieza necesariamente cuando alguien se marcha a otro continente, sino que comienza en la familia se enseña a compartir y a vivir los valores del Evangelio desde que somos pequeñitos.
Mis primeros recuerdos de “solidaridad” se remontan a 1985, cuando yo cursaba 7 de E.G.B. y en el colegio hicieron un llamamiento para llevar paquetes de arroz porque había muchas personas muriendo de hambre en Etiopía. Yo recuerdo que mi madre se volvió medio “majara” y que hubo un profesor que me dijo “chiquilla que vas a hundir el barco” con tantos paquetes de arroz que lleve en representación de mi familia porque mis hermanos ya estaban en el instituto. Yo estaba encantada porque no me gustaba el arroz, así que cuanto más lejos de mi casa ¡mejor! Tampoco sabía dónde estaba exactamente Etiopia por lo que no me “tocaba” muy de cerca esa situación y, desde luego, nunca he sabido lo que es pasar hambre. No lo he olvidado a posteriori supe que murió mucha gente, más de un millón de personas y, no recuerdo mucho más de esta tragedia salvo el estribillo del famoso “We are the World” con la que muchos crecimos muchos y sigue siendo una canción con un mensaje de unidad y de compasión por los más desfavorecidos.
El Domund con su lema de este año “Uno en Cristo, unidos en la misión” nos recuerda que el mundo necesita misioneros, personas dispuestas a salir al encuentro de los demás para devolverles su dignidad. Pero para que esto pueda darse, es necesario que, desde la infancia, nos acerquen a las situaciones de mayor vulnerabilidad y de pobreza y, aunque no las entendamos, ni lleguemos a imaginar las consecuencias, podamos involucrarnos en algo. Educar a nuestros hijos en los valores del Evangelio a edades tempranas, es una de las formas más profundas de hacer misión por eso, la familia, la escuela y la comunidad cristiana tienen una responsabilidad compartida de contribuir a formar personas capaces de descubrir que todos somos responsables de todos.
Este Domund, además de preguntarnos qué podemos hacer por los misioneros, podríamos preguntarnos qué estamos haciendo para educar a los “futuros misioneros” matizando bien que son personas que no solo llevan ayuda, conocimientos o asistencia sanitaria, sino que también transmiten una forma de mirar la vida en la que cada persona tiene un valor infinito. Y así, a fin de cuentas, dar a Dios lo que es de Dios es reconocer su imagen en los demás y tratar a cada persona con el amor y la dignidad que merece.
TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad eclesial)
Voluntad de bien
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente al consumismo, el egoísmo posesivo narcisista y la mercantilización de las relaciones humanas. Que seamos generosos a la hora de compartir y contribuir al bienestar de los demás con los dones que nos das en abundancia.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para evitar deshumanizarnos y crecer como seres humanos de calidad en toda circunstancia, como verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente al relativismo práctico, la manipulación, la instrumentalización de las personas y la irresponsabilidad. Que nuestras conductas sean éticas, que evitemos el daño con conductas deliberadamente cuidadosas en la evitación de la mentira, la manipulación o la marginación.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para estar permanentemente dispuestos a aprender, a crecer, a expandir nuestra cabeza y corazón como verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente al hiperconsumo, la adicción a las pantallas, el deseo ilimitado y la dependencia de las gratificaciones inmediatas. Que tengamos una gran libertad interior respecto de los deseos compulsivos, las posesiones y las identificaciones que terminan dominándonos y haciéndonos perder la atención y la plena conciencia de lo que somos realmente en el presente de nuestras vida cotidiana.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para estar siempre abiertos al silencio orante, al silencio contemplativo, al silencio santo para crecer espiritualmente como verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente a la frente a la superficialidad intelectual, la desinformación, los prejuicios, los juicios precipitados, la credulidad y la ausencia de pensamiento crítico. Que comprendamos en profundidad la realidad, reconozcamos la densidad de la realidad y descubramos cómo el apego, la ignorancia y la aversión contribuyen con amplitud a nuestro sufrimiento evitable.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para estar siempre atentos a los indicios de tu presencia en lo que nos pasa y en lo que pasa y así poder crecer espiritualmente como verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente a pereza intelectual, la pasividad, la indiferencia frente al sufrimiento, la dispersión, el abandono de los compromisos y la cultura de la inmediatez. Que nuestra energía interior sostenida nos lleve a cultivar cualidades saludables, superar hábitos perjudiciales y avanzar por los caminos de la sana ascesis hacia la madurez espiritual.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para comprender la riqueza real de la nueva vida a la que nos llamas, la nueva vida que expande la que ya tenemos camino de la plenitud a la que estamos, esa plenitud de los verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente a la intolerancia, la impaciencia, las reacciones explosivas, el odio digital y la incapacidad para soportar la frustración. Que no tengamos miedo de afrontar las dificultades sin dejar que el resentimiento, la agresividad o la desesperación determinen automáticamente nuestras respuestas.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para ser capaces de superar la violencia y la agresividad que nos rodea y así testimoniar la paz que somos capaces de sembrar, la paz de los verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente a la posverdad, la manipulación informativa, la hipocresía rampante, las máscaras de las identidades y el autoengaño. Que cultivemos la honestidad en nuestras palabras, intenciones y comportamientos y la disposición a reconocer los propios errores.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para sembrar de pensamiento, palabra y obra la verdad, el bien y la belleza de la que somos capaces como verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente a la volatilidad, la falta de propósito, la inconsistencia personal y la dificultad para asumir compromisos duraderos. Que establezcamos como orientación vital la proclamación de tu Reino. Que sea una orientación vital plenamente consciente y permanezcamos fieles a ella en el aquí y ahora de todos los momentos y acciones de nuestra vida.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para superar las inercias deshumanizadoras que nos acechan. Que seamos capaces de mantenernos fieles en lo esencial: ser y vivir como verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente al individualismo exento y competidor, la indiferencia altiva, la deshumanización, los discursos de odio y la ruptura de los vínculos comunitarios. Que seamos seres con una constante actitud de buena voluntad hacia los seres vivos, el deseo sincero de que puedan vivir libres de sufrimiento evitable y desarrollar una existencia saludable.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para irradiar como seres de luz el cuidado que el mundo, los seres vivientes, las personas y nosotros mismos necesitamos. Así al mundo comprenderá la gloria a la que está llamado, la gloria de los verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, sostennos conscientemente frente a la ansiedad, la reactividad emocional, la dependencia de la aprobación externa y la continua alternancia entre euforia y desesperación. Que tengamos la serenidad lúcida que permite mantener el equilibrio interior ante los éxitos y fracasos, el elogio y la crítica, el placer y el sufrimiento.
Señor Jesús, que estemos dispuestos a recibir tu gracia para conservar la claridad lúcida para actuar responsablemente con lo mejor de nuestras energías, la energías de los verdaderos hijos de Dios.
Señor Jesús, que tengamos voluntad de bien sostenidos y acompañados por ti.
Señor Jesús, que superemos las voraces tentaciones del ego.
Señor Jesús, que seamos cada vez más lo que estamos llamados a ser,
auténticos hijos de Dios.
Señor Jesús, que de verdad seas nuestro Señor,
Señor de nuestra cabeza,
Señor de nuestro corazón,
Señor de nuestra manos.
CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)
ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(Hombre, casado, 2 hijos, trabaja, pertenece a comunidad eclesial y movimiento seglar)
‘Pues pagadle a César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios’
Esta lectura ha dado para escribir ríos de tinta durante siglos. Nos encontramos al Señor, en un nuevo intento por parte de los fariseos de ponerle a prueba. La pregunta no es banal, está totalmente calculada para ser una trampa mortal. Los fariseos y Jesús lo saben… si dice que no hay que pagar el tributo al César, los romanos le caen encima con su “amabilidad” tradicional por atentar contra la legitimidad del Imperio. Sin embargo, si por el contrario afirma que hay que pagar, a quien se pone en contra es al pueblo judío, que vivía bajo una fuerte opresión de los romanos (comenzando por el abuso en los impuestos, que asfixiaban a la gente y eran una muy efectiva forma de control).
Jesús los caza al vuelo y contesta de una manera que solamente puede calificarse de brillante. No solo evita entrar en la discusión, sino que la desborda y resitúa a sus atacantes en un nuevo dilema porque ahora son ellos los que deben reconocer -o no- la autonomía de la acción de los romanos.
Los cristianos vivimos esta tensión ordinariamente. Por un lado, estamos rodeados de otros valores que reclaman nuestra respuesta en situaciones muy concretas (el uso del dinero, por ejemplo); pero sabemos que nuestro servicio debe orientarse antes que nada a pagar a Dios su parte, que no deja de ser nuestra responsabilidad primera (tenemos que dar los frutos de su Reino). No va la Palabra de este domingo de lo económico simplemente, sino de algo que nos atañe, ¡y mucho!, como Seglares Claretianos: ¿hacia cuál de los dos polos se inclinan nuestras prioridades?
Te invito a que tomes una hoja y la dividas a la mitad con una línea vertical. En uno de los lados pon “El César” y vete escribiendo debajo qué valores del mundo sientes que reclaman más tu atención (el trabajo fuera de horario, mi deporte, las tareas del hogar…). En el otro extremo pon «Dios» y repite el ejercicio, valorando ahora qué le das a Dios en tu vida cotidiana (la reunión comunitaria, la asistencia a misa, la oración…).
¿Está habiendo un sano equilibrio? ¿Qué deberías hacer para dar a Dios lo que te pide justamente?



