Evangelio Seglar para el Domingo del 1 de marzo de 2026

28 de febrero de 2026

PRIMER PASO: LECTIO

¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según Mateo 17,1-9

Su rostro resplandecía como el sol

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.» Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis.»

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

NOTAS BÍBLICAS

Evoca Éxodo, particularmente el capítulo 24 (desde el verso 15): el monte, la nube luminosa, la voz de la nube, la referencia a seis días, el rostro brillante, el temor, las tiendas, la presencia de Moisés… Jesús es el nuevo Moisés (más adelante, en el verso 13, Jesús identifica al Bautista como el nuevo Elías, personaje presente también en esta escena).

El centro del relato parece ser la declaración de Dios (la nube luminosa es signo de su presencia): «Este es mi hijo amado, escuchadle» (v. 5). El espanto de los discípulos (v. 6) al oír la voz significa que reconocen que es Dios el que habla.

En el salmo 2, tales palabras (en v. 7) entronizan al rey. Jesús es el ungido de Dios, descendiente de David, que instaura el nuevo reino

El último versículo forma parte de un diálogo posterior de Jesús con sus discípulos, hasta el v. 13. Jesús alude a su muerte y resurrección como el acontecimiento desde el que se puede interpretar correctamente lo visto y oído en el monte.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LO COTIDIANO

(Mujer, casada, hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical)

El evangelio de la transfiguración me recuerda que también en mi vida hay momentos de “montaña”, espacios donde el Señor me deja ver con mayor claridad quién es Él y quién soy yo. No siempre son experiencias extraordinarias; a veces son sencillas: una oración que me devuelve la paz, una palabra del Evangelio que me ilumina o una reunión de comunidad donde siento que no camino sola.
En esos instantes el Señor me deja entrever su luz y entiendo a Pedro cuando dice: “¡Qué bien estamos aquí!”, porque yo también quisiera quedarme donde todo parece claro.
Pero Jesús no nos invita a instalarnos. Después de la luz toca bajar.
Como Seglar Claretiana sé que mi misión no es quedarme en el consuelo espiritual, sino dejar que esa experiencia me transforme para la misión a la que he sido llamada.
La voz del Padre también resuena: “Escuchadlo”.
En medio de tantas voces —trabajo, redes, preocupaciones y compromisos— mi desafío cotidiano es escuchar a Jesús y confiar.
Incluso cuando siento miedo o cansancio, Él se acerca, me toma de la mano y me dice: “Levántate, no tengas miedo, estoy contigo”.
No me llama por mi perfección, sino por amor.
Subo para encontrarme con Él.
Bajo para servir.
Y en lo sencillo de cada día, su luz sigue transfigurando mi vida y mi compromiso misionero. 

desde LA CONVERSIÓN (VOLVER LA MIRADA A DIOS)
(Mujer, casada, hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical)

Transfigurarse, resplandecer. Son palabras de asombro. Es como si Jesús te dice lleva mi luz a los demás.

Yo interpreto esa secuencia del encuentro que tiene con Pedro, Santiago y Juan como la antesala a un sufrimiento que va a ocurrir. Yo creo que si me pongo en lugar de ellos me veo reforzada en la fe. Cierro los ojos y la palabra clave en ese momento es la escucha.

Escucharle para aprender, para transformar esa luz en una luz que yo tengo que enseñar.

¿Hay que pasar por el túnel del sufrimiento para después encontrarnos con esa luz?

Lo más simple es ponernos en sus manos.

Vivir una transfiguración en mi vida es como leer la frase culminante ¡Que bien se está aquí Señor!

¿Cuántas veces escucho la voz del Señor? Siempre que lo llamo. Todo está ganado si lo pongo en sus manos y confiar es tener la seguridad de que me ama por eso da su vida por mí. ¿Hay algo más puro y sencillo?

TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad eclesial)

Contigo, ante ti.

Jesús, don de la humanidad a Dios,
nos llamas,
nos convocas,
nos reúnes
a más y mejor convivencia,
a más y mejor vida,
a más y mejor humanidad
siguiendo la estela de los mejores
que han vivido la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.

Jesús, cima donde Dios se encuentra con nosotros,
nos llamas,
nos invitas,
nos propones
contemplar
tu verdad,
tu poder,
tu santidad,
insertos en la estela de los mejores
que han buscado la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.

Jesús, lágrima divina del hombre,
nos llamas,
nos congregas,
nos reclamas
y pides nuestra colaboración,
nuestra disponibilidad,
nuestro corazón
donde habita lo mejor de nosotros
en comunión con la estela de los mejores
que han irradiado la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.

Señor, nos llamas,
para hacernos cargo de tu presencia,
para asumir tu presencia,
para encargarnos de tu presencia
en la vida de los seres humanos
teniendo como modelos a los mejores
que han buscado la santidad y la justicia
a lo largo de los siglos.

Señor, nos llamas para comprender
el misterio de luz
que habita en ti
y en nuestro corazón.

Señor, nos llamas para ver
el misterio de santidad
que sacia nuestra sed
y calma nuestros miedos.

Señor, nos llamas para descubrir
el misterio insondable de lo que eres capaz,
el misterio fascinante de lo que somos capaces,
el misterio asombroso a lo que está llamada toda la realidad.

Señor, nos llamas para despertar.
Señor, nos llamas para ser audaces.
Señor, nos llamas para ser realmente nosotros mismos
contigo,
ante ti,
por ti.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

Fano-Primer-Domingo-de-Cuaresma-2026

ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical).

Hoy Jesús da a los suyos un, a modo de anticipo, de la Resurrección para que los conforte cuando lleguen la Pasión y la Cruz.

Esta lectura nos da pie a revisar nuestras actitudes en la vida, al menos en dos sentidos:

Cuando vienen malos tiempos; enfermedades, penurias, enfrentamientos, etc. ¿Hacemos memoria de las transfiguraciones que Dios ha manifestado en nuestras vidas? ¿Recordamos el salmo, “espera en Dios, que volverás a alabarlo”?

Y viceversa; cuando nos va bien, tenemos trabajo, salud, armonía ¿Somos de los que decimos como Pedro, “qué bien se está aquí, haré tres tiendas”?

Está lectura deja claro que las tentaciones no son únicamente cosa del desierto, pues es muy fácil desesperar cuando llegan cruces grandes y también tendemos a la comodidad cuando las cosas van bien.


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