PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?
Lectura del santo evangelio según Mateo 5,1-12a
Dichosos los pobres en el espíritu
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: «Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.»
NOTAS BÍBLICAS
Jesús enseña sentado a sus discípulos en un monte. El lugar evoca el Sinaí, donde Moisés recibió la Ley; Jesús da la nueva Ley.
Por primera vez se usa el término «discípulo», después de las llamadas a los cuatro primeros.
Las fórmulas de bienaventuranzas declaran quién es una persona honorable, lo cual en la sociedad de antes era algo fundamental.
En las primeras cuatro bienaventuranzas, Dios se porte de parte de aquellos que sufren marginación por parte de la sociedad; y en ese sentido son felicitados. No se dice que sean felices en esa situación, sino que Dios quiere cambiar su situación. En las siguientes cuatro bienaventuranzas, Dios también felicita a aquellos cuyo comportamiento les alejan de los injustos y trabajan por cambiar el estado de las cosas.
Así propiamente terminan las bienaventuranzas, que empiezan y acaban con la misma fórmula: porque de ellos es el Reino de los cielos. Las promesas de las demás bienaventuranzas expresan dimensiones de lo que implica poseer el Reino: heredar la tierra, ver a Dios, etc.
La novena bienaventuranza es una repetición de la octava dirigida directamente (está en segunda persona del plural, no como las demás) a los lectores originarios de Mateo, que en aquellos tiempos pasaban por períodos de persecución.
SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LOS VULNERABLES
(Mujer, casada, 1 hijo, médico, pertenece a comunidad eclesial y grupo cristiano)
Felices los que aman como Jesús amó
En el Evangelio de este Domingo Jesús tuvo que retirarse a la montaña, me quiero imaginar que estaría desbordado y tuvo que tomarse “un respiro”, para mí eso de subir al monte es como contemplar la realidad desde otro ángulo, es como salirse de ella para ser observador y no tanto protagonista. De vez en cuando, nosotros también deberíamos retirarnos, aunque sea a la azotea de nuestro edificio para tener otra perspectiva de nuestro día a día.
Las bienaventuranzas no siempre han sido fáciles de entender, conforme crecemos y las “encarnamos” les vamos encontrando “el punto” pero, eso de considerar “felices” a aquellos a los que la sociedad suele rechazar o de los que se suele alejar, o a los que están pasándolo mal y sufren la injusticia de su entorno, eso no hace feliz a nadie y no nos confundamos con una espiritualidad del sufrimiento mal entendida.
Mi trabajo diario en el Centro de Salud es una continua mirada a las bienaventuranzas e intentar “amar” como Jesús amó. Por eso no me resulta difícil poner un “nombre” a alguna de ellas:
“Felices” los que lloran (como lloró Jesús), como ha llorado Santiaguita, que ya lleva unos meses con un bache “grande” de salud y nos han llamado al Centro de Salud para que vayamos a valorarla, ella nos abre su casa y su corazón y sus lágrimas nos dicen que el final está cerca. Hoy ya nos sonríe desde el Cielo, su dulce recuerdo, nos ayuda a rezar…
“Felices” los que sufren (como sufrió Jesús), como sufre Pedro el hijo de Matilde que ya no sabe cómo cuidar mejor a su madre y la mira con ternura, pero también con desesperación de tantas horas que lleva sin dormir. Cuando voy a su domicilio, yo no sé qué hacer, ni que decir, apenas queda mucho margen de medicación para ajustar, pero la imagen del Cristo de Dali en el cabecero de su cama, nos invita a descansar…
“Felices” los limpios de corazón como Josefita que tiene 96 años y ha estado más de 60 animando a su equipo de futbol, su casa está llena de caras de jugadores conocidos, de bufandas y miniaturas de los trofeos que ha conseguido su equipo. Ahora ya la enfermedad no la deja ni levantarse de un sillón, aunque su pena más grande es que “su equipo no remonta y este fin de semana lo tenemos difícil”, su carita de inocencia nos llama a confiar….
“Felices” los que trabajan por la paz como los compañeros y algunos pacientes del Centro de Salud que se han ido turnando para apoyar con comida y cariño a una persona sin hogar y a su perrita durante muchos meses en los que la acera ha sido su casa y el Centro de Salud ha sido lo más parecido a una familia, su ejemplo nos invita a actuar…
“Felices” en este Evangelio no significa “estar más alegres que unas castañuelas” en las horas más “bajas de nuestra vida”. “Felices” habla de que Dios nos acompaña, nos sostiene y camina en medio de nuestras dificultades, cuando lloramos, sufrimos, trabajamos por la paz, …porque Él nos levanta y transforma nuestro dolor en esperanza, solo así es como vivimos y construimos plenamente el Reino de Dios.
(P.D. Todas las historias son reales pero los nombres no se corresponden).
desde EL MATRIMONIO
(Mujer, casada, 3 hijos, jubilada, pertenecen a comunidad eclesial y movimiento laical)
En una sociedad donde se valora tanto el bienestar y lo material y necesitamos tantas cosas, hablar de que son bienaventurados los pobres, los mansos, los que lloran, los misericordiosos, los limpios, los que padecen… es poner el mundo al revés.
Si nos dejamos arrastrar por las actitudes y valores de la sociedad, nuestro matrimonio esta abocado al fracaso y así vemos que hoy más de la mitad de ellos fracasan.
Sin embargo, este negarse a sí mismo, estas actitudes de abnegación son una guía para ser felices en nuestra vida matrimonial.
Saber que somos pobres y necesitamos de Dios y del otro para ser felices, tratar con mansedumbre a mi cónyuge y a mis hijos, acompañar en las tristezas, en los sufrimientos, perdonar y aceptar al otro como es, amar al otro en verdad por quien es y no por lo que me da, que nuestra casa sea un remanso de paz…
El matrimonio cristiano no es un matrimonio sin problemas, sin embargo ante las dificultades vuelve a empezar teniendo como camino estas opciones que Jesús nos sugiere.
Para nosotros ha sido muy importante el consejo que nos dio cuando nos casamos un sacerdote amigo, nos dijo que no nos acostaremos ningún día sin darnos un beso y rezar juntos un padre nuestro. Nunca te vayas a dormir con tu enemigo. ¡No sabéis el bien que nos ha hecho!
Llevamos más de 40 años casados y por supuesto no tenemos nada que ver con ese amor de juventud con el que nos casamos, hemos ido madurando y queriéndonos de una manera mucho más profunda.
Todas estas actitudes no son fáciles pero es el camino que Jesús nos da para la felicidad. Nuestras diferencias, en vez de distanciarnos nos llevan a poder cumplir mejor el plan de Dios juntos y nuestros distintos puntos de vista nos hacen comprender más a los demás.
Sabemos que Dios está en medio de nosotros y nos ha puesto en nuestra vida a nuestro cónyuge para completarnos uno a otro y con su gracia, ser mucho más que dos.
TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a comunidad eclesial)
Bienaventurados
Bienaventurados los clementes en estos tiempos de juicios temerarios.
Bienaventurados los justos en estos tiempos de borrosas justicias.
Bienaventurados los humanitarios en estos tiempos de cegueras hacia los vulnerables.
Bienaventurados los que cuidan la vida en estos tiempos de depredadores.
Bienaventurados los que irradian santa presencia en estos tiempos de tanta y tanta búsqueda de lo santo.
Bienaventurados los que muestran la santa sabiduría en estos tiempos de tanta chapuza intelectual.
Bienaventurados los que siembran ternura en estos tiempos.
Bienaventurados los seres humanos de fe en estos tiempos.
Bienaventurados los que se olvidan de sí en estos tiempos de egos inflacionados.
Bienaventurados los inclinados fácilmente hacia el bien en estos tiempos de depredadores.
Bienaventurados los altruistas en estos tiempos de fronteras mentales y físicas.
Bienaventurados los conscientes en estos tiempos de hienas alucinadas.
Bienaventurados los de presencia gratificante en estos tiempos de hienas.
Bienaventurados los piadosos en estos tiempos de liturgias pomposas y poco significativas.
Bienaventurados los benignos de corazón en estos tiempos de miedos y tribus.
Bienaventurados los de rostro transparente en estos tiempos de mentiras cínicas.
Bienaventurados los lúcidos por el Reino en estos tiempos de nieblas morales.
Bienaventurados los misericordiosos en estos tiempos de odio.
Bienaventurados los íntegros en estos tiempos de pillos voraces.
Bienaventurados los contemplativos en estos tiempos de paparruchas.
Bienaventurados los de corazón pacificado en estos tiempos de polarizaciones.
Bienaventurados los de santa creatividad en estos tiempos de rendimiento económico por encima de todo.
Bienaventurados los de silencio venerante en estos tiempos de ruidos aturdidores.
Bienaventurados los pacientes en estos tiempos de ritmos naturales trastornados.
Bienaventurados los humildes en estos tiempos de soberbias y arrogancias.
Bienaventurados los cordiales en estos tiempos de soledades.
Bienaventurados los libres para el Reino en estos tiempos de tantos y tantos intereses inconfesables.
Bienaventurados los pacíficos en estos tiempos de vulneraciones violentas de los derechos humanos.
Bienaventurados los serviciales en estos tiempos en estos tiempos de intereses egocentrados.
Bienaventurados los solidarios en estos tiempos de individualismos desvinculados.
Bienaventurados los tolerantes en estos tiempos de poca capacidad de diálogo.
Bienaventurados los que confían en la realidad en estos tiempos de miedos difusos.
CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)
ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento laical).
Es bastante típico realizar nuestro examen de conciencia a partir de los Diez Mandamientos pero ¿Hacemos examen de conciencia con las Bienaventuranzas como criterio? Y sobre todo ¿En qué medida las vivimos cuando la vida nos lo pone difícil?
¿Me esfuerzo por vivir la pobreza o justifico mi nivel de consumo? Ante una enfermedad o una pérdida ¿Pienso que los que lloran son bienaventurados? Ante una ofensa o una agresión ¿Estoy dispuesto a vivir la mansedumbre o la misericordia?
Y algo que siempre está ahí ¿Me considero bienaventurado cuando me insultan por causa de Jesús? No por causas ideológicas, sino por causa de Jesús.
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