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Evangelio Seglar para el Domingo 5º de Cuaresma (21 de marzo de 2021)

Laiconet -

LECTIO DEL V DOMINGO TIEMPO DE CUARESMA- CICLO B

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según Juan 12,20-23

Si el grano de trigo cae en tierra y muere, da mucho fruto

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: "Señor, quisiéramos ver a Jesús." Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: "Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre." Entonces vino una voz del cielo: "Lo he glorificado y volveré a glorificarlo." La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: "Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí." Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

Nos encontramos en Jerusalén, donde Jesús acaba de entrar montado en un pollino. Se va a celebrar la fiesta de la Pascua.
Hasta ahora, Jesús anuncia su mensaje a Israel, el pueblo escogido. Aquí se presentan unos "griegos" (o sea, unos "no-judíos") que quieren ver Jesús, y dos apóstoles, ambos con nombres griegos, y procedentes de una aldea fuera de los límites de Palestina, interceden por ellos.
Jesús responde que ha llegado "la hora", refiriéndose con esa expresión a su muerte, y que al morir como el grano que cae en tierra, "da mucho fruto" -eso incluiría a los "griegos"-. Más adelante vuelve hacer referencia a su muerte, hablando de la cruz como si fuese una exaltación -"cuando yo sea elevado"-, y repite la universalidad del fruto de su entrega: "atraeré a todos hacia mí" (el "todos" incluye a los "griegos").
Al hablar de su inminente muerte, Jesús dice "ahora mi alma está agitada" [también se siente así en capítulo anterior ante la tumba de su amigo Lázaro, y en le siguiente al anunciar la traición de Judas], angustia que los otros evangelistas sitúan en el huerto de Getesemaní, pero se trata de la misma situación vital de Jesús narrada de distinta forma. La reacción de Jesús es también la de aceptar la voluntad del Padre: "Por esto he venido, para esta hora, ¡Padre, glorifica tu nombre!".

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LO SOCIAL (2009)
(hombre, casado, espera tercer hijo, trabaja, miembro activo de dos movimientos sociales, pertenece a comunidad cristiana)

«Ahora muchas almas están agitadas» ante la incertidumbre que depara el porvenir (paro, precariedad, exclusión, hambre, violencia, muerte). Todos pedimos que nos libre de «esta hora amarga». La respuesta de Dios es inequivoca: «nos glorificará». No nos va a librar de esta situación, pero se pondrá a nuestro lado para sufrir y luchar.
Sólo muriendo a lo viejo podremos renacer a los nuevo. Lo viejo es una sociedad dominada por el egoismo y el propio interés, lo nuevo es una sociedad donde el prójimo (el último) esté en el centro de las políticas económicas y sociales. Lo viejo es ponerle precio a todo (el mundo como gran mercado aparentemente libre), lo nuevo es primar, valorar y proteger la dignidad humana (trabajo, vida, recursos naturales, educación, sanidad…). Lo viejo es resignarse a que vivimos en el mejor mundo posible, lo nuevo es creer que otro mundo es posible, imprescindible y urgente. ¿Seremos capaces de vivir centrados en los demás, defendiendo lo común aún en contra de «mis intereses» y a no resignarnos?. Sólo es fecundo el grano que muere. Solo es fecunda la vida que muere a sí misma, que se llena de otras vidas.

DESDE UN PADRE DE FAMILIA
(Hombre, casado, padre de dos hijos, trabaja, pertenece a movimiento eclesial)

Al igual que ocurre hoy, también en su propio tiempo la figura de Jesús resultaba atractiva para gente muy dispar. El cercano milagro de la resurrección de Lázaro lo habría convertido además en una suerte de moderna estrella mediática, y al llegar a Jerusalén mucha gente, como los griegos del pasaje evangélico, querían verlo de cerca y escucharlo, imagino que buena parte de ellos con la pretensión de presenciar un nuevo prodigio.
Con esas expectativas, estoy convencido de que tanto nuestros griegos como el resto de habitantes de Jerusalén quedarían desconcertados con sus palabras. Porque el anuncio y la invitación que les hace Jesús, los mismos que hoy también nos dirige a nosotros, distan de cualquier otro que podamos recibir.
En un mundo dominado por el “yo”, donde con frecuencia todo lo supeditamos al bien superior que constituye nuestra mejor conveniencia, el Señor se muestra como víctima propiciatoria dispuesta a inmolarse gratuitamente por nosotros. Nos invita a abandonar nuestros egos y seguirle. Nos anima a recorrer junto a Él el camino de misericordia, perdón y amor que nos propone a lo largo de todo el Evangelio.
La oferta está sobre la mesa y no sé si, para nuestros hijos, será más atractiva que la que youtubers, instagramers e influencers les lanzan a diario. Lo que sí sé es que, a lo largo de la historia hemos sido muchos los que, por diferentes motivos y con distinto resultado, nos hemos acercado a escucharla. Vale la pena seguir proponiéndosela. La recompensa no es pequeña.
 
TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?

(hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Señor Jesús,
vivimos en un laberinto:
estamos ahítos de perplejidades.
Nuestros actos,
nuestras palabras,
nuestros corazones
rebosan contradicciones,
paradojas,
sinsentidos.
Señor Jesús,
vivimos en medio de una niebla tóxica…
vivimos en el miedo,
vivimos en las incertidumbres,
vivimos desconcertados.
El virus, la economía, los trabajos,
la política, las restricciones, las vacunas,
las distancias, las ineptitudes, la corrupción…
Estamos cansados.
Estamos hartos.
Estamos indignados.
 
Señor, por la fe sabemos que cuidas de nosotros.
Señor, por la fe sabemos que descubrimos en nuestras heridas
las heridas del mundo.
Señor, por la fe sabemos que por el modo de sufrir
se reconoce al verdadero discípulo.

Señor, sabemos que nuestro ser más profundo
viene de la fuente que nunca se agota,
tu Padre.
Señor, sabemos que nuestro comprender más profundo
proviene de Ti, que eres la Palabra de Vida Eterna,
Señor, sabemos que nuestras energías más vitales
nos llegan de la energía inagotable
que atraviesa los siglos posibilitando e impulsando
los mejores logros de la inteligencia y el amor.

Señor Jesús, pones nuestra inteligencia,
nuestras búsquedas intelectuales
en su sitio…
Señor Jesús, pones nuestro corazón,
nuestros inquietos deseos
en su sitio…
Señor Jesús, pones nuestra libertad,
nuestras ansias de identidad
en su sitio…
… su sitio eres Tú,
su sitio es tu presencia
por donde quiera que miremos…
su sitio es tu santidad
en todos los momentos de silencio y de luz,
su sitio es tu poder
allí donde intuimos certezas
de perdón,
de comunión,
de salvación.

Señor, somos lo que recibimos: vida…
Señor, somos lo que damos: fraternidad…
Señor, somos lo que acogemos: amor…
Señor, somos lo que irradiamos: comunión…

Por ti sabemos que la expresión más bella de lo humano
es la entrega de sí.

Tocan tiempos de soltar.
Tocan tiempos de confiar.
Tocan tiempos de entrega.
Tocan tiempos de optar.
Tocan tiempos de arriesgar.
Tocan tiempos de acrisolar.
¡Tocan tiempos de darse!

Señor, no somos totalmente valientes.
Señor, no somos íntegramente hombres y mujeres de fe.
Señor, no somos conscientes
de que la clave de tu evangelio
es que los dones se convierten en tareas.

Señor, que nuestras cruces sean fanales
que orienten nuestra inteligencia y nuestra libertad
camino de la verdad.
Señor, que nuestras cruces sean marcas en el camino
hacia la vida sobre toda vida
de la que tu paso por el mundo
es el máximo reflejo por los siglos de los siglos.
Señor, que nuestras cruces sean ocasión de centrarnos,
a solas,
en nuestro propio camino.
Verdad, vida y camino
enraizados en Ti,
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Vida de vida.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)



ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?

(matrimonio, 5 hijos, ambos trabajan, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Morir es darme, ayudar a transformar.
Morir para dar fruto.
¿A qué puedo morir esta semana?¿a qué, de eso que estorba para que el Señor haga su obra en mí y por medio de mí? Que no sea un morir en vano, sino para que se dé la posibilidad de que el Señor actúe.
Yo sé, o al menos intuyo, de qué pie cojeo y cómo esa cojera me impide ser, al menos a veces, fermento del Reino. Puedo identificar esa cojera con alguno de los llamados por la Iglesia siete pecados capitales (soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula, pereza) o alguna de sus manifestaciones en otras faltas (afán de protagonismo, desconfianza, temor, vagancia, egoísmo, egocentrismo, superficialidad, comodidad, ensoñación, indolencia, ...) y muchos otros nombres que puede recibir, cada uno sabrá.
Le pido a Jesús que me dé humildad y luz para renunciar a mis seguridades-cojeras y me ayude a desterrar de mi vida alguna de ellas, al menos, la que sea más fácil de ponerle nombre. Y pedirle perseverancia para mantenerla a raya cada día. Aprovecho esta semana para acercarme al sacramento de la reconciliación y que así nazca un nuevo yo en mí más cerca de Él.

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