Evangelio Seglar para el Domingo 30 de noviembre de 2025 – Primer Domingo de Adviento

29 de noviembre de 2025

PRIMER PASO: LECTIO

¿Qué dice el texto? 

Lectura del santo evangelio según Mateo 24, 37-44
Estad en vela para estar preparados

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por lo tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.

NOTAS BÍBLICAS

Sección paralela a la de Lucas, de hace dos domingos.
El evangelista del ciclo litúrgico A que empezamos es Mateo. El capítulo 24 habla sobre el fin de los tiempos.
En el pasaje de hoy, Jesús insiste en que hemos de vivir atentos a lo que acontece y fiel a él. Ilustra su petición con cuatro ejemplos:
– la gente en tiempos de Noé vivía ocupada en sus cosas (el texto no dice aquí que estuviesen pecando, sino que estaban en las tareas propias de la vida); al no estar atentas les sorprendió el diluvio, y no se salvaron.
– dos mujeres están en sus tareas, una pendiente de los acontecimientos y otra no. Se salva la primera.
– dos hombres en su trabajo diario, uno en actitud de vela y el otro no. Se salva el primero.
– un hombre cauto para que no le sorprenda el ladrón.
El Hijo del Hombre volverá sorpresivamente como el diluvio o el ladrón en la noche.

SEGUNDO PASO: MEDITATIO

¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ESPERANZA
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad cristiana y Movimiento Laical)

Estad en vela, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor.

Empezamos el Adviento y la Iglesia nos avisa de la venida de Jesús. Cuando se nos avisa de que llega alguien importante es con una clara finalidad; que nos preparemos.
Y en este primer evangelio de Adviento de este año se nos recuerda que Jesús volverá. No solo vino una vez, como un niño, en Belén. Vendrá una segunda y definitiva vez, vendrá con gloria como decimos en el Credo, y el mismo nos avisa de que será el día que menos pensemos.
No podemos decir que no estamos avisados. El día menos pensado vendrá el Salvador. Hemos, por tanto, de prepararnos. Y también sabemos en qué consiste la preparación; en reforzar nuestra Fe, avivar nuestra Esperanza y  mostrar con obras nuestra Caridad.

DESDE LA VIVENCIA DEL ADVIENTO CON NIÑOS
(Matrimonio, 2 hijos, pertenecen a comunidad eclesial y movimiento laical)

Nuestra realidad no nos lleva a estar trabajando en el campo o moliendo trigo, como las personas que Jesús utiliza como ejemplo para sus discípulos, pero sí nos encontramos atareados casi permanentemente ayudando con tareas escolares, preparando comida, bañando niños, poniendo lavadoras o doblando calcetines sin fin.

Fácilmente podemos estar distraídos atendiendo a todo lo que se nos presenta cada día como urgente, esperando la llegada de tiempos mejores para poder centrarnos en nuestra vida religiosa: cuando llegue el fin de semana, las vacaciones, cuando los niños crezcan… Jesús nos recuerda este domingo que su llegada a nuestra vida no se produce en el momento en que nos venga bien, sino el día menos pensado, mientras estamos rezando en una capilla… o cambiando un pañal.

Es nuestra tarea, por lo tanto, estar preparados, velar. No sabemos el día ni la hora en la que vendrá a nosotros el Hijo del hombre, pero es muy probable que nos sorprenda en medio de nuestros quehaceres de padres. Y es ahí, en medio de todo ese trabajo, donde debemos estar preparados y alerta para recibir su visita.

TERCER PASO: ORATIO

¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)

Estad en vela…

Con la sonrisa abierta, abierta a toda la misericordia que nos regala el santo de los santos.
Con las palabras de paz, siempre dispuestas a ver lo mejor de la humanidad como el santo de los santos.
Con las puertas abiertas, dispuestas a la verdadera hospitalidad del encuentro como el santo de los santos.
Con las ventanas abiertas, abiertas a la vida que nos impele hacia más y mejor, vida enraizada en el santo de los santos.
Con la inteligencia abierta, explorando destellos de verdad y bien que nos revela el santo de los santos.
Con el corazón abierto, con hambre de comunión con el santo de los santos.
Con las manos abiertas, con el deseo de acoger al santo de los santos.
Con el oído abierto, con la esperanza en la palabra definitiva del santo de los santos.
Con los ojos abiertos, con la sed de reconocer en cualquier ser humano muy humano al santo de los santos.
Con la mirada abierta, avizorando lo que de verdad importa del santo de los santos.
Con la ternura dispuesta, en resonancia con la misericordia habitual del santo de los santos.

En vela,
accesibles,
acogedores,
afables,
amables…
como el santo de los santos.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO

¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

Fano - Adviento 1

ÚLTIMO PASO: ACTIO

¿A qué nos lleva el texto?
(Hombre, 3 hijos, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)

¡¡AL LADRÓN!!

Hace unos días -esto es real- han robado en la cochera de nuestro edificio. Y, quien sea, ya es reincidente.

Por eso, de buena gana, pensaba yo que podría quedarme escondido allí a ver si a la próxima…le pillaba con las manos en la masa.

No lo haré por motivos varios, je.

Pero sí que me ha venido muy a colación para preparar la propuesta de acción de hoy.

Vamos a ver: en nuestra vida hay muchos «ladrones». De tiempo, de energías, de valores evangélicos, de ilusiones y sueños, de buen ambiente… Personas tóxicas, insanas, dañinas, amargadas, heridas, decepcionadas, etc.

Mi propuesta no es alejarnos de las mismas, que es una posibilidad oportuna y, quizá, necesaria pero que hay que «consultar con Dios». Sino que, al menos, esta semana estemos muy atentos a identificarlas, a valorar (discernir mejor aún) hasta donde estamos en condiciones de contrarrestar sus «fechorías» y, luego, actuar en consecuencia.

Porque el Evangelio de la Esperanza necesita de evangelizadores que no se dejen robar la alegría -cf. Papa Francisco-, que no vivan malgastando sus horas en cosas que apartan de la Buena Noticia del Reino y que se propongan terminar con los ladrones de la justicia, de la dignidad, de la cordialidad, la fraternidad, de la paz o la convivencia.

Así que… a empezar este hermoso tiempo de Adviento… cazando ladrones/as.


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