El Espíritu vino sobre María,
y todos los hombres descubrimos la humanidad
El Espíritu vino sobre María,
y apareció en un pesebre la bondad de Dios y su amor a los hombres.
El Espíritu vino sobre María,
y se hizo realidad la unión de la dulzura divina y humana.
El Espíritu vino sobre María,
y el hombre descubrió su grandeza.
El Espíritu vino sobre María,
y, desde entonces, siempre habrá una estrella en el camino de quien busca.
El Espíritu vino sobre María,
y nuestro clamor por una total plenitud
es el eco de la voz de Dios que resuena dentro del corazón de cada hombre.
El Espíritu de Dios vino sobre María,
y toda la creación, todo ser, todo hombre,
aun sin saberlo, gime con dolor aguardando la salvación.
Lunes de la VI Semana del Tiempo Ordinario.
«¿Por qué esta generación reclama un signo? Os aseguro que no se le dará un signo a esta generación.»




