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Crear y mantener espacio para nuestra aflicción

Ron Rolheiser (Trad. Benjamín Elcano, cmf) -

Hace algunos años asistí en un fin de semana a un retiro dado por una mujer que no escondía el hecho de que no poder tener hijos constituía una profunda herida en su vida. Así que ofrecía retiros sobre el dolor de no poder tener hijos. Siendo yo célibe y no teniendo mis propios hijos, asistí a uno de esos retiros, el único hombre en probar fortuna allí. El resto de participantes eran mujeres, la mayoría en sus 40 y 50 años, que no habían tenido hijos propios.

Nuestra directora del retiro, haciendo uso de la escritura, biografía, poesía y psicología, examinó la cuestión de la esterilidad desde muchos puntos de vista. El retiro llegó a su punto crítico la tarde del sábado con un ritual en la capilla, a la que varios participantes trajeron una gran cruz y expresaron claramente su dolor para que Jesús y todos los demás lo oyeran. Eso fue seguido por nosotros viendo, juntos, la película británica Secretos y mentiras, en la que la angustia de una mujer incapaz de concebir un hijo es destacada poderosamente. Después, hubo una gran y sincera manifestación de sentimientos, ¡y muchas y muchas lágrimas! Pero después de esa dolorosa manifestación de dolor y las generosísimas lágrimas que la acompañaron, todo el ambiente cambió, como si alguna oscura tormenta hubiera hecho lo suyo pero nos hubiera dejado a nosotros aún intactos. Hubo alivio y mucha risa y alegría. En verdad, una tormenta había pasado sobre nosotros pero estábamos a salvo.
Cualquier dolor se puede sobrellevar si se puede compartir. A Art Schopenhauer se le atribuye este dicho, pero, independientemente de quién lo dijo primero, capta lo que sucedió en ese retiro. Un profundo dolor fue hecho más llevadero no porque fuera superado sino porque fue compartido, y compartido de una manera “sacramental”. Sí, hay sacramentos que no tienen lugar en una iglesia, pero aun así tienen poder sacramental. Y necesitamos más de ellos.

Por ejemplo, Rachel Held Evans escribe: “Frecuentemente oigo a lectores que han abandonado sus iglesias porque no tenían canciones para cantar después del fracaso, el disparo, el terremoto, el divorcio, el diagnóstico, el ataque, la bancarrota. La tendencia americana hacia el triunfalismo, del optimismo enraizado en el éxito, el dinero y el privilegio, contagiará y minará de sustancia a cualquier comunidad de fe que ha perdido su capacidad para mantener espacio para aquellos que están en aflicción”.

Tiene razón. Nuestras iglesias no están creando bastante espacio para contener el dolor. En esencia: En la diaria espiritualidad práctica de la comunidad, la oración, la liturgia y la Eucaristía de nuestras iglesias, no nos apoyamos suficientemente en el hecho de que Cristo es a la vez una realidad que muere y resucita. Generalmente no tomamos la parte de Cristo que muere tan seriamente como deberíamos. ¿Cuáles son las consecuencias?

Entre otras cosas, quiere decir que no creamos bastantes celebraciones públicas y rituales en nuestras iglesias en que la gente pueda sentirse libre para reconocer y expresar su aflicción y dolor públicamente y de una manera “sacramental”. Desde luego, nuestras iglesias sí tienen ritos funerarios, sacramentos de los enfermos, servicios de reconciliación, servicios especiales de oración después de una tragedia en una comunidad, y otros rituales y encuentros que son poderosos espacios para contener el dolor y la aflicción. Sin embargo (con la excepción del sacramento de la reconciliación, que, en cambio, es generalmente un ritual privado y uno-a-uno) estos están generalmente unidos a circunstancias especiales y singulares tales como una muerte, una enfermedad seria o una tragedia episódica en una comunidad. Lo que nos falta son rituales regulares eclesialmente basados y públicos, análogos a encuentros de Alcohólicos Anónimos, en torno a los cuales la gente puede venir, compartir su aflicción y experimentar una gracia que sólo puede venir de la comunidad.

Necesitamos diversas clases de celebraciones “sacramentales” en nuestras iglesias, en las que -para usar la terminología de Rachel Held Evans- podamos crear y mantener espacios para aquellos que están sufriendo un corazón roto, un fracaso, un aborto, un cruel diagnóstico médico, una bancarrota, la pérdida de empleo, un divorcio, una jubilación forzada, un rechazo en el amor, la muerte de un preciado sueño, la entrada a una vida asistida, la adaptación a un nido vacío en un matrimonio, la esterilidad y frustraciones de todas clases.

¿Qué parecerán estos rituales? En su mayor parte no existen aún, así que depende de nosotros inventarlos. Charles Taylor sugiere que la batalla religiosa hoy no es tanto una batalla de la fe sino una batalla de la imaginación. Nadie ha vivido nunca en esta clase de mundo anteriormente. Necesitamos algunos rituales nuevos. Somos pioneros en nuevo territorio, y los pioneros tienen que improvisar. Se admite que el dolor y la aflicción siempre han estado con nosotros, pero la pasada generación tuvo medios públicos de crear espacio para contener la pena. Las familias, las comunidades y las iglesias tuvieron entonces menos de una batalla con la clase de individualismo que hoy nos deja generalmente solos para tratar de nuestra aflicción. Hoy ya no hay una suficiente estructura pública y eclesial para ayudarnos a aceptar que, aquí en esta vida, vivimos “gimiendo y llorando en un valle de lágrimas”.

Necesitamos imaginar algunos rituales sacramentales nuevos en los que ayudar a contener nuestra aflicción.        

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icono comentarios 20 comentarios

Comentarios

Antonio Antonio
el 25/10/19
Si vas por algún lugar y encuentras un tesoro, con seguridad te pondrás muy contento, y pasaràs mucho tiempo gozoso y alegre, no tendràs aflicción alguna. ¿Has pensado, lo que Dios, enviándote al Espíritu Santo, te diò el dia que te bautizaste- O cuando recibiste y recibes su cuerpo en la Eucaristía. Y que me dices de las veces que te ha perdonado tus faltas y pecados. Y lo que te tiene preparado, para que goces eternamente, siempre que tu pongas de tu parte un poquito. ¿Es para estar afligido?.
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Antonioi Antonioi
el 24/10/19
Deberíamos pasar largo tiempo llorando por nuestro comportamiento, tan alejado de la caridad. El Señor no para de decirnos que nos amemos de verdad, y nos empeñamos en hacer todo lo contrario. Rectificar es de santos, hagamoslo.
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Antonio Antonio
el 23/10/19
Nunca te canses de ayudar, todo lo contrario busca fuerzas para combatir el desànimo, y seguir haciendo todo lo que puedas por los que tienen menos que nosotros, y con son mas de lo que podemos suponer. El camino no es otro que acudir con constancia a Jesucristo, que es el Unico, Camino, Verdad, y Vida.
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Antonio Antonio
el 22/10/19
Està claro, y todos conocemos ese dicho antiguo. "La alegría compartida es mayor, y el Dolor que se comporta lo es menos". Con este comentario quiero decirte, que siempre puedes tener un compañero permanente que te aliviarà, escucharà, y hasta podrá curarte en esa situación, si el lo ve conveniente para tu salud espiritual, que va por delante de la carnal. Pero esta claro que deberàs recurrir al Señor, cada vez que tengas angustias, o quieras expresarle y darle las gracias por las alegrias que te ha concedido.
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Antonioi Antonioi
el 21/10/19
En los textos de la Santa MIsa de hoy, se nos hace una maravillosa reflexión: ¿Hasta donde voy por el dinero?. Me interesa m as mis bienes, o mi salvación eterna, sabiendo que usar mal el capital que dispongo. me puede llevar a la condenación. Tanto apego al dinero, hace que lo tenga por un dios, sin serlo. Jesucristo quiso ser pobre, y nos dijo que hicèramos todo lo que estè a nuestro alcance por imitarlo. No pierdas la paz por el dinero, al contrario si dispones de este medio, puedes ser un verdadero creador de Paz y Felicidad. Dios te lo va a pagar, tenlo por seguro.
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Antonio Antonio
el 18/10/19
San Pablo, que pasò de ser un perseguidor de Cristo, en convertirse en su fiel propagador, nos advierte en la carta que hoy nos proclama en las lecturas de la misa, que de vez en cuando surgen graves inconvenientes, hermanos que dejan de ayudarnos, de situaciones a veces muy difíciles, incluso recibimos malos tratos, y siempre hemos de perdonar y continuar la labor que a todos se nos ha pedido, propagar la Buena Nueva, sabiendo que la mies es mucho y los operarios son pocos, e incluso muchas veces recibimos traiciones y soportar renuncias, en las que algunas veces somos nosotros mismos los que fallamos ante el Señor. Seamos testigos fieles, perseverantes y consecuentes con lo que hacemos, muchos nos vigilan para ver cuando nos aburrimos, o cuando caemos.
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Antonio Antonio
el 17/10/19
La alegría debe ir por delante de la tristeza. Por ello hemos de recapacitar los católicos practicantes, que a veces no se nota en la cara que somos hijos amados de Dios, vamos por la vida quejándonos y lamentándonos, con cara malhumorada, cuando debería ocurrir todo lo opuesto, Ir siempre alegres por la vida, con cara amable y llena de satisfacción, para que nos vean felices y a su vez lo tramsmitamos a ,los demás, repito no es un título cualquiera el que tenemos, es Hijo de Dios, y hermano de Jesucristo.
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Gladys Cassani Gladys Cassani
el 17/10/19
En el movimiento cariismático creo que se expresan en la oración las angustias
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Antonio Antonio
el 16/10/19
Que opinas tu mismo de ti? De tu situación. De como te encuentras. De tu estado de forma espiritual. Si tuvieras que valorarte, que puntuación te darias. Hazlo de verdad, sin trampas, apreciando lo bueno, lo mediocre y lo malo que te ves de ti mismo. Y a continuación te pregunto: Que remedio pondrías, o que harías para mejorar en aquello que te has calificado de suspenso. Y en lo que aprobaste, como subir la nota. En aquello que valoras que estas muy bien, como conservarlo. Esto se llama examen, y debes realizarlo con frecuencia. Te doy mi opinión, en el lugar que mejor estaràs, será ante el Sagrario, examinándote, y oyendo lo que te dice el mejor catedrático que jamàs has tenido. Amen.
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Antonio Antonio
el 16/10/19
Cuanto mas nos acerquemos a la oración, y al trato con Jesus en la Eucaristía, menos problemas tendremos de todo índole, incluido por supuesto los de tipo espiritual. Por todo ello, lo que mas nos puede favorecer para alejarnos del pesimismo y de aflicciones, es estar lo mas cerca posible del "Amigo que nunca falla".
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Antonio Antonio
el 15/10/19
Lamentarnos o derramar lagrimas inútiles de poco sirven, por el contrario si es una muestra del arrepentimiento de la conducta, entonces es vàlido. Por tanto hagamos un esfuerzo por ir por la vida, sin tapujos y siempre con la verdad por delante, no seamos títeres de la mentira, que al final todo se sabrà.
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Antonio Antonio
el 14/10/19
No nos valdría dejarnos de lamentarnos y arrimar mas el hombro para hacer mas grande el Reino de Dios. Hemos oído alguna vez que la Mies es mucha y los obreros pocos. Que esperamos católicos de boquillas, que lo que nos toca hacer, que lo hagan otros. Yo sentado cómodamente en mi sillòn, y en muchas ocasiones criticando y poniendo pegas a otros que hacen lo que yo no hago.
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Antonio Antonio
el 13/10/19
Alguna vez has pensado no en tus aflicciones, sino en la que tu has creado a tu alrededor. En tu Parroquia, en el centro donde estudias o trabajas, con tu familia-No seria hoy buen momento para recapacitar y restituir todo aquello que has dado de negativo a cuantos te rodean. Hazlo y te sentiràs una persona nueva.
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Antonio Antonio
el 11/10/19
Cuando Jesucristo tenía aflicción, -Que las tuvo-, solamente hacìa una cosa -Orar-, y sabes a quien se dirigía siendo Dios, a su Padre que lo había mandado para que se encarnase, y estuviera entre nosotros, con un único fìn: Salvarnos. Por tanto la respuesta para los que aùn peregrinamos por este Valle de Lagrimas, es amar lo que el nos manda, y muchas veces lo tomamos como una tribulación, y Orar, Orar y Orar, y si tienes ocasión ante Jesus Sacramentado que te espera en el Sagrario, para oírte y confortarte.
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Antonioielo azu Antonioielo azu
el 11/10/19
No podemos sentirnos tristes, como si nuestra vida entera fuera un suplicio y estuviera toda llena de suplicio. Dios nos ha regalado la vida para que la gocemos, seamos felices, disfrutemos y vayamos alegres, contagiando a todos nuestros hermanos, que también tienen el mismo derecho, y son hijos del mismo Padre. Es cierto que llegaràn nubarrones, que pasaràn y dejaran un Cielo azul, brillante, limpio, precioso y luminoso. Por tanto no encontremos refugio en la aflicción y hagamoslo en la alegría de ser Hijos de Dios, sin merecerlo ninguno, y eso no es nada con lo que nos tiene preparado para aquellos que confiando en su divina misericordia, nos dispongamos a seguirlo con pasos firmes y seguros.
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AUGUSTO AUGUSTO
el 10/10/19
El principal espacio para compartir nuestra aflicción es la familia en oración, compartiendo sin miedo a la verdad nuestros sufrimientos, de toda índole, al expresar a Dios todos nuestros temores, y recibiremos sacramentalmente al Espíritu Santo prometido por Jesucristo nuestro Señor con toda la gracia que necesitamos, don del Padre Celestial omnipotente, y viviremos la justicia, la paz y el gozo del Reino de Dios en nuestras vidas, al sentir la tranquilidad después de la tormenta. "Cultivemos la Familia en oración".
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Antonio Antonio
el 10/10/19
Al hermano Jose Luis, y a todos aquellos que lo quieran compartir. Es absolutamente cierto que en muchísimos momentos de nuestra vida, nos vemos totalmente solos. Nadie nos atiende, ni muestra preocupación alguna por al menos intentar ayudarnos, incluso nos des cuando incluso miembros de nuestra comunidad eclesial, nos dan la espalda. No es fácil asimilarlo, nos duele y no sabemos a quien recurrir. Como todo esto es bien cierto, no es ningún consejo, solamente una opinión, por si os valen. Cuando nadie te escuche, DIOS, siempre te oye. Nunca dejes de recurrir a El, encuéntralo en el Sagrario.
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Antonio Antonio
el 9/10/19
En el principio Dios creò el mundo, y todos los seres que el habitan, tal como aparece en el Gènesis, por ello si todo ha sido hecho y puesto por Dios, està claro que todo es bueno, no lo corrompamos haciendo mal uso de todo lo creado. Si te paras a pensar, el aire, el sol,la naturaleza, los animales, el hombre y la mujer ,tuvieron un principio perfecto, gracias a su creador, porquè a estas alturas deberíamos preguntarnos si todo sigue igual, o lo hemos rebajado a medida de nuestros deseos.
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Jose Luis Jose Luis
el 9/10/19
Realmente es un problema muy serio de 3 vertientes. 1º La soledad. Es verdad que las penas compartidas son menos penas, pero ¿que pasa si no hay nadie con quien compartirla?.
2º Hoy en dia se vive de cara a la galeria y esta mal vistas las aflicciones, en los circulos de amistades, en las redes sociales, etc. La gente solo quiere oir alegrias y triunfo y puedes llegar a ser incomodo por compartir una afliccion y terminar solo.
3º Espiritualmente parece como que el que se queja es menos cristiano porque tenemos que dar ejemplo con nuestra alegria, debemos ser la sal de la tierra. Me parece correcto lo que plantea Antonio de llevar nuestra cruz y ofrecerla, pero es verdad que necesitamos espacios comunitarios en nuestras iglesias donde recibir este apoyo, este poder compartir nuestras ... » ver comentario
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Antonio Antonio
el 8/10/19
Nadie va por la calle con una pancarta manifestando sus aflicciones. Sin embargo, es obvio pensar que todos los que a diario nos cruzamos no tenemos preocupaciones, problemas, en una palabra cruces que a veces nos mortifican. Y lo llevamos en nuestro corazón sin que nadie lo conozca excepto el que lo padece. Podiamos recapacitar y pensar que Jesus, también sufrió una cruz, y fuè para salvarnos a todos nosotros. Ofrezcamos los sufrimientos al Señor, que el nos oirà y si nos conviene pondrá remedio.
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