Artículos en Apuntes para creyentes

La palabra en la vida diaria.

por: Guillermo Santamaría en Apuntes para creyentes el
Son muchos en nuestros días los que a través del encuentro con la Biblia, con la Palabra de Dios, van descubriendo los grandes valores y verdades que ayudan a que la vida sea cada vez más digna y humana. De este modo la Palabra se convierte en luz que bri

El final del día.

por: Gonzalo Fernandez Sanz, cmf en Apuntes para creyentes el
Al atardecer de la vida nos examinarán de amor. Pero mientras tanto, al llegar el fin de cada día podemos hacer unos buenos parciales si sabemos conjugar adecuadamente dos verbos bien cristianos: perdonar y agradecer.

Hogar y dialogo familiar

por: Jesús y Maruja Gutiérrez en Apuntes para creyentes el
A la vida cotidiana de la inmensa mayoría de las personas pertenece la familia y el hogar. Es un ámbito lleno de simbolismos y posibilidades de espiritualidad.

El trabajo.

por: Gonzalo Fernandez Sanz, cmf en Apuntes para creyentes el
El trabajo llena muchas horas de nuestras vidas. Ese tiempo no se hace cristiano a base de jaculatorias, sino cuando vamos cumpliendo las cláusulas escondidas de nuestro convenio colectivo con Dios y con los hermanos.

El comienzo del día

por: Gonzalo Fernandez Sanz en Apuntes para creyentes el
Levantarse de la cama, salir del sueño y comenzar el día se puede convertir para el cristiano en ocasión para recrearse en el don de la creación, reencontrarse con sus hermanos y experimentar de nuevo el gozo del Bautismo.

¿PARA QUE LA ESPIRITUALIDAD?

por: Augusto Guerra en Apuntes para creyentes el
Durante algún tiempo la espiritualidad ha estado reservada a los «profesionales» de la religión. Tenía que ver con la búsqueda dé la perfección. Actualmente está adquiriendo un sentido más amplio y realista. Son espirituales las personas que viven con sen

Discernir la voluntad de Dios en comunidad.

por: Comunidad «Hijos de la Paz» (Adal-Treto, Cantabria) en Apuntes para creyentes el
Cuando se vive juntos día tras día, uno experimenta la perseverancia como una gracia de Dios; pues si hiciéramos caso de los primeros impulsos, probablemente sintiéramos con frecuencia la tentación de experimentar otros caminos en solitario.