Aprender a meditar no es una habilidad; es más bien aprender a deshabilitar procesos aprendidos, estructurados, esclerotizados, endurecidos. Meditar es hoy un estereotipo.
Muchos se sienten mal y se agobian porque queriendo orar, quieren orar a su modo. Quieren conducir el proceso de su oración personal, lo que es impensable, quieren sentirse de un modo determinado creyendo que la oración requiere estar feliz, alegre, centrado.
“Quiero misericordia, y no sacrificios” (Sal 116). Si conociéramos el amor de Dios, ¡si quedáramos, como representa la imagen con la que acompañamos el texto, con los ojos fijos en quien se entregó por nosotros!
Feria
Mc 6,30-34. Andaban como ovejas sin pastor
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