Construir colegios y dar a más niños la oportunidad de asistir a clase no es suficiente. A los niños se les usurpa su única oportunidad de recibir una educación si los profesores en esas escuelas no enseñan bien.
La demanda de religión católica en la educación básica ha caído en medio millón largo de alumnos en un decenio, 158.483 en Primaria y 344.668 en Secundaria Obligatoria (ESO), según se deduce de las estadísticas oficiales.
Todo momento es propicio para educar, porque educar es aprender a vivir lo más preciado que tenemos, que es la vida, y aprenderla a vivir con uno mismo (que es más difícil de lo que parece decirlo) y también a vivir con los demás (que tampoco es nada sencillo).
Las personas, ya desde la infancia, deben ser educadas en el conocimiento de sus deberes de justicia, en el respeto escrupuloso de los derechos de los demás y en el deseo de trabajar en favor del progreso de la justicia.
Con poco que expliquemos, los niños y las niñas, que se aburren cuando escuchan discursos ideológicos, comprenderán que vivimos en un grave pecado de despilfarro.
La mejor herencia que podemos dejar en este mundo grosero es la buena educación. La dificil tarea de educar a los hijos.
Del 21 al 27 de abril, la CME promoverá una semana de acción para reivindicar una educación de calidad que no deje fuera a nadie.
Feria
Mc 7, 14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro el hombre.
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