La vida del cristiano tiene que ser activa, comprometida y empeñada en la causa de Jesús, que es la causa de Dios y la causa de los hombres, la causa de la vida verdadera, la causa de la verdad y de la justicia, y por eso mismo también la causa de la salvación y de la felicidad.
Feria
Mc 10, 13-16. El que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
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