Liturgia Viva del Jueves de la 19ª semana del Tiempo Ordinario

SETENTA VECES SIETE 
(Año I. Jos 3:7-11, 13-17; Año II. Ez 12:1-12; Mt 18:21 – 19:1)

Introducción
Año I. En estilo épico, imitando al del paso del Mar Rojo  en el éxodo, el autor del libro de Josué  narra cómo el pueblo de Israel cruzó el Jordán  y entró en la Tierra Prometida.

Año II.
En una acción simbólica bien expresiva, Ezequiel muestra cómo el rey y la mayoría del pueblo tendrán que ir al exilio porque permanecen rebeldes contra Dios.

Evangelio.
Dios es bondadoso y misericordioso por naturaleza, dispuesto a perdonar, leal, que irradia generosidad. Para él el perdonar es natural. –Pero en nuestro caso, las cosas son más complicadas. ¿Somos nosotros por naturaleza comprensivos, y estamos dispuestos a perdonar?
Por vocación, si, pero ¿por naturaleza? – Y segundo, en el caso de Dios hay solamente una parte ofendida: Dios mismo. En nuestra situación, con demasiada frecuencia, hay dos ofensores y dos ofendidos. ¿Se encontrarán alguna vez los gemelos, si uno olvida totalmente el pasado  y comienza de nuevo? Cuando estamos heridos, tenemos que arrancar de nuestro corazones la palabra o el gesto de perdón de nuestros corazones. Y aun así, lo tenemos que hacer setenta veces siete, según dice el Señor.

Oración Colecta
Dios de misericordia y compasión:
Tú sabes cómo, a veces,
tenemos que arrancar perdón, con dificultad,
de nuestros corazones rotos.
Quizás no podemos perdonar en otros
lo que condenamos en nosotros mismos.
Somos al mismo tiempo culpables y ofendidos.
Oh Dios, ayúdanos a entendernos a nosotros mismos
para que seamos más comprensivos con los otros
y que aprendamos a perdonar
totalmente y sin reservas
como tú nos perdonas  tantas y tan repetidas veces
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

Intenciones
  1. Por la Iglesia, para que siga dedicándose a llevar reconciliación a sus miembros y al mundo entero, roguemos al Señor.
  2. Por todas las iglesias cristianas, divididas desde tanto tiempo por resentimientos y soberbia, para que un día nos unamos todos juntos en la unidad de un solo evangelio y de un mismo amor por Cristo, roguemos al Señor.
  3. Por aquellos matrimonios en que los cónyuges viven, uno junto al otro, sin mucho amor y sin comunicarse, para que lleguen a perdonarse, y a comprenderse  de nuevo, el uno al otro, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Nos juntamos alrededor de esta mesa santa
para hacer memoria, por medio del pan y vino,
de que tu Hijo entregó su cuerpo
y derramó su sangre para reconciliarnos contigo.
Que sea ésta una celebración
de perdón y de paz con unos y otros
Ayúdanos a amarnos unos a otros con un amor sincero
y  a perdonarnos mutuamente  con un corazón grande.
ya que  tú nos has perdonado tanto,
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro:
Tú quieres que vivamos no en el pasado, sino para el futuro.
Con la fuerza de este sacramento de unidad y perdón,
danos corazones suficientemente generosos
para olvidar el pasado, que pasado está, 
y para construir todos juntos una comunidad de paz
en la que nos aceptemos unos a otros
con nuestras cualidades y nuestros defectos,
como tú nos aceptas a nosotros,
en Jesucristo nuestro Señor.
Bendición
Hermanos: Hoy Dios nos ha ducho muy claramente que tenemos que llegar a ser como él, para olvidar y perdonar, para sanar y cuidar, seguros de que, en el proceso, también nosotros sanaremos.
Que  Dios esté con ustedes y les imparta la bendición, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,  y que permanezca para siempre.


El material que aquí te ofrecemos está tomado de la obra del P. Camilo Marivoet, cicm y publicada en Filipinas por Claretian Publications (en inglés) con el título de LITURGY ALIVE. La traducción y adaptación es del P. Carmelo Astiz, misionero claretiano.
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