Liturgia Viva del Miércoles de la 10ª semana del Tiempo Ordinario

EN LA NUEVA ALIANZA (2 Cor 3:4-11 - Mt 5:17-19)

Introducción
Lectura: San Pablo, defendiendo su ministerio contra judíos conversos cristianos que insisten en sus prerrogativas, afirma que la nueva Alianza es superior a la antigua, como el Espíritu vivificador es superior a la ley que engendra muerte.
Evangelio: Jesús dice algo semejante en palabras que, a primera vista, parecen contradictorias: Él ha venido no para abolir la ley sino para cumplirla, es decir, para darle dimensiones más profundas. Lo que nos importa especialmente a nosotros es que debemos ser conscientes de que vivimos bajo la nueva ley del amor y que el Espíritu Santo liberador nos libera de la servidumbre de la ley.

Colecta
Señor Dios nuestro,
tú has tomado la iniciativa de amarnos
y de traernos tu libertad
por medio de tu Hijo Jesucristo.
Enriquécenos con el Espíritu de Jesús,
derrámalo sobre nosotros generosamente, sin medida,
para que no nos escondamos por más tiempo
detrás de tradiciones y de la letra de la ley
para apagar al Espíritu Santo
que quiere hacernos libres.
Que él ensanche nuestro corazón
y estimule nuestra fantasía
para que sepamos descubrir
los numerosos caminos del amor
para cumplir la ley a la perfección.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.

Intenciones
- Por todos nosotros, miembros de la Iglesia, para que tengamos suficiente amor para obedecer los mandamientos; para conocerlos y practicarlos, y así manifestemos nuestro amor a Dios y a nuestros prójimos, roguemos.
- Por los sacerdotes, para que en el sacramento de reconciliación puedan hacer sentir a los pecadores la paciencia y compasión de Dios, roguemos.
- Por todos nosotros, para que no nos preguntemos a nosotros mimos qué estamos obligados a hacer, sino qué es lo que podemos hacer por Dios y por los hermanos. Roguemos.

Oración sobre las ofrendas
Dios y Padre nuestro,
en esta eucaristía celebramos la nueva Alianza
realizada por tu Hijo Jesucristo.
Todo lo que podemos ofrecerte
es nuestra apertura a tu iniciativa de amor
libremente recibido y compartido.
Haznos ministros de esta tu aventura con nosotros
de amistad íntima y duradera.
Te lo pedimos en el nombre de Jesús, el Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios nuestro,
hemos escuchado la palabra de tu Hijo
y comido su pan reconfortante.
Ya que él no tenía miedo
de comprometerse en favor de gente voluble,
te pedimos que liberes nuestra fe
de toda superficialidad y rutina
y que nos ayudes a comprometernos con los demás
sin miedos y sin condiciones.
Porque tú nos has amado primero
en Cristo Jesús nuestro Señor.