Liturgia Viva del Viernes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

LISTOS PARA EL SEÑOR 
(Año II. 2 Jn 4-9; Lc 17, 26-37)

Introducción. Parece que las breves cartas de Juan (2 y 3) son anteriores a la primera. Como en la carta larga, su objetivo es pedir a la joven Iglesia que se reafirme en la fe y esté animada por el amor.
Evangelio.  Jesús reprende  a los que dejan de ver los signos de su venida como en un juicio. Su venida no es un acontecimientos excepcional, ya que Jesús culpa a la gente por su falta negligente de vigilancia en la vida diaria. Él sigue viniendo, y por eso la gente tiene que estar siempre dispuesta y preparada.

Oración Colecta
Oh Dios, salvador nuestro:
Somos tu pueblo en marcha
que se esfuerza por llevar a cabo la tarea
de dar forma a tu reino de amor y paz en este mundo.
Cuando n os sentimos desalentados, temerosos o negligentes,
haz que sigamos caminando hacia adelante con esperanza;
haznos vigilantes en la oración,
para que percibamos los signos de la venida de tu Hijo.
Que Jesús camine con nosotros ahora ya
por el camino que nos ha mostrado,
para que nos conduzca hacia ti,
nuestro Dios vivo, por los siglos de los siglos.

Intenciones
  • Por todos los miembros de la Iglesia, nuevo Pueblo de Dios, para que no seamos autosuficientes, orgullosos y triunfantes, sino conscientes de nuestra pobreza, nuestra desgracia, y nuestra necesidad constante de conversión al evangelio de Cristo, roguemos al Señor.
  • Por el mundo en que priva la violencia, la supresión de derechos humanos y la discriminación, las divisiones y rencores,  para que todos los hombres construyamos, los unos hacia los otros, puentes de comunicación y amistad, de respeto y libertad, roguemos al Señor.
  • Por todos nosotros en esta comunidad, para que podamos acelerar la venida del nuevo cielo y la nueva tierra soñados por Dios, enderezando nuestros errados y tortuosos caminos de egoísmo y de soberbia, roguemos al Señor.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios de nuestra esperanza:
Como prenda de tus promesas
tú nos das a tu Hijo Jesucristo
en estos signos de pan y vino
que ahora ofrecemos sobre el altar.
No te pedimos una vida sin riesgos ni problemas,
sino hacer nuestra la visión nueva de tu Hijo
de un mundo donde tú estés presente.
Que logremos asimilar el  valor y la fuerza de tu  Hijo
para responder con nuestras mismas vidas a tu llamado,
que nos convoca a construir un mundo nuevo y mejor
en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios, nuestra esperanza y nuestro  futuro:
Tú bendices el que tu Hijo nos hable tu palabra de esperanza
y renueve nuestra fuerza con su pan de vida.
Libra nuestra fe de superficialidad y rutina
y envíanos, junto con tu Hijo,
a restaurar en el mundo la integridad y el amor,
y la confianza de que  con él
podremos modelar un futuro mejor
que sobrepase las expectativas humanas,
porque el futuro te pertenece a ti,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Sigamos esperando, porque hay un futuro mejor. Cristo está con nosotros, y junto con él podemos erradicar la violencia y las guerras, podemos derrotar al rencor y al odio con la amistad. Mantengamos nuestras cabezas bien altas, porque el Señor Jesús está con nosotros y con él hay esperanza y un futuro mejor. Marchemos con él, con la bendición de Dios todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.