Comentario al Evangelio de hoy jueves, 27 de noviembre de 2014

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Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

Que te quede claro que el mal nunca tendrá la última palabra porque será vencido. Ninguno de sus imperios a lo largo de la historia ha prevalecido. El último libro del Nuevo Testamento nos habla hoy de la caída de Babilonia, el imperio del mal de entonces. Su autor escribe en tiempos del emperador Domiciano y anuncia la caída del poderoso imperio romano que estaba oprimiendo y persiguiendo cruelmente al pueblo de Dios. El anuncio de la caída de Roma y el final de las persecuciones está narrado en estilo épico, como se narraban las tragedias griegas en la antigüedad: distintos personajes importantes como príncipes, comerciantes, cantan estrofas de lamentación. Este llanto contrasta con la alegría de santos, apóstoles y profetas que ven el final de esta crueldad, la victoria del bien. Esto es para que entendamos mejor el significado de la caída de Babilonia en este capítulo dieciocho del Apocalipsis. Aunque lo realmente importante es la primera frase de este comentario dicha más arriba.

Jesús hoy se lamenta por lo que le sucederá a la ciudad de Jerusalén. Está profetizando lo que luego sucedió en el año 70, la destrucción por parte del ejército romano comandado por Tito. A diferencia de la lamentación del Apocalipsis en la que los poderosos lloran porque se les acaba su privilegio, la lamentación de Jesús es porque el pueblo ha sido sordo a su voz. Ciertamente la destrucción del Templo y de la ciudad fue un hecho histórico, pero el lamento de Jesús se extiende a todas aquellas situaciones en las que el mal con todos sus rostros, la terquedad de corazón, la injusticia y el sufrimiento de los inocentes producen un dolor inconcebible. Buena ocasión para orar hoy por todas las situaciones de tantos hombres, mujeres y niños que sufren el mal, la injusticia, la violencia, la pobreza, la exclusión. Por todos aquellos que son destruidos de múltiples y viles formas. Volvemos a recordar que el mal no tendrá la última palabra. La última palabra la tiene Dios, su Reino; nos lo recuerda Jesús: “levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación”.

El que se lamenta ya no tiene tiempo, llega tarde. Nosotros no queremos arrepentirnos porque no hicimos las cosas a su debido tiempo. Queremos tener la sensación del que llega a tiempo para tomar las riendas de su vida. El Adviento que vamos a comenzar dentro de dos días nos invita a ello. No debemos dormirnos, el tiempo pasa. ¡Que no nos pille desprevenidos!

Vuestro hermano en la fe: 
Juan Lozano, cmf.

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Comentarios
Jesus nos alienta y nos invita al gran banquete del cordero, seremos dichosos a pesar de este sistema mundial de pecado,hostilidad,corrucción y persecución religiosa seamos encontradas dignos de poder participar en este banquete, y al mismo tiempo nos dice levantaos alzad la cabeza se acerca vuestra liberación con esto nos da un mensaje que no tengamos miedo por los signos que vemos en la actualidad en el mundo y en el firmamento pues El nos prometió estar hasta los ultimos días de nuestras vidas.Que el Espíritu Santo nos santifique día a día y con Sabiduria divina vencer al mal con el bien, saludos para todos
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R.VELIN R.VELIN
hace 14 horas, 16 minutos
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Palabra diaria

Jueves, 27 de noviembre de 2014

FERIA
Lc 21,20-28. Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora.

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