Comentario al Evangelio de hoy martes, 29 de julio de 2014

Enviar por email En PDF Imprimir
Pablo Largo, cmf

Queridos amigos:

También hoy podemos hablar del tiempo y de la impaciencia. Hay veces en que esta nos lleva a reclamar resultados inmediatos (o casi) y deslumbrantes. Y cuando los procesos requieren tiempo nos puede invadir el cansancio y renunciamos. Visitando hace años en Murano, cerca de Venecia, un taller donde se soplaba el vidrio, pudimos ver el proceso de fabricación artesanal de una vasija. El guía dijo que se necesitaban doce años para alcanzar la maestría necesaria para dominar el oficio. Es de suponer que habrá grados en el adiestramiento en esta técnica, pero hace falta tiempo, mucho tiempo, mucho ensayo y error, hasta convertirse en un soplador cualificado.

Estamos de acuerdo con la sentencia que dice: «Atajar al principio el mal procura, / que si llega a echar raíz tarde se cura». La dilación en corregir defectos propios, que se vuelven hábitos inveterados, no es en absoluto aconsejable. Ya decía, a otro propósito, Lope de Vega: «Siempre mañana y nunca mañanamos». De ahí que en este terreno sean buenas las prisas, la presteza, pero también la paciencia, pues esas malas hierbas son tenaces y no se extirpan en menos que canta un gallo.

Los revolucionarios están reñidos con el tiempo, pero no porque dejen para el día siguiente los cambios que se pueden llevar a cabo hoy; es más bien porque quieren alcanzar hoy los logros que solo se pueden conseguir mañana y porque se les hacen insufribles los ritmos y modos del artesano del vidrio en su aprendizaje y en su práctica. Ávidos de instaurar la sociedad nueva, el orden nuevo, la ciudad nueva y de alumbrar el hombre nuevo, recurren a la violencia y el terror para eliminar cuanto perciben como rémora para el cumplimiento de su delirio. El resultado es la desolación general, que se lleva por delante trigo y cizaña. Dios tiene otros tiempos y otros métodos.

Una coletilla: la Iglesia no puede ser aquí y ahora una Iglesia de los puros, de los impecables (que corren el riesgo de volverse implacables). Es una Iglesia de pecadores en que cada uno está llamado a llevar la carga del otro.

Vuestro amigo
Pablo Largo

icono comentarios 1 comentarios

Si te ha gustado, compártelo:
Comentarios
Jesus explica la parábola de la cizaña el mundo es el campo,la semilla los ciudanos.los segadores los angeles,concluye diciendo así sucedera en el final de los tiempos seremos separados unos a la derecha y otros a la isquierda unos iran al cielo otros al infierno,además la iglesia no es de puros es tambien de pecadores por lo tanto Dios nos llama a la conversión diaria a unos antes a otros más tarde solo hay que esperar el tiempo del Señor El es el dueño y sabe todo y nos da lo que merecemos por tanto somos llamados a la santidad al final seremos juzgados por los hechos de vida de caridad .Que mamita virgen nos enseñe a descernir lo que viene del mal y de Dios
0
R.VELIN R.VELIN
hace 19 horas, 25 minutos
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.

Palabra diaria

Martes, 29 de julio de 2014

SANTA MARTA
Mt 13,36-43. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo.

Lecturas Comentario
Liturgia Calendario
GodGopssip
Ciudad Redonda en su email :

Últimos usuarios de Ciudad Redonda