Comentario al Evangelio de hoy

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

Tenemos 40 días. Hoy comienza la Cuaresma. Somos invitados a vivir un tiempo precioso de renovación y crecimiento personal - comunitario. Un año más iniciamos un itinerario, un entrenamiento, un proceso que quiere llevarnos a la meta de la Pascua. Y, particularmente, este año el Papa Francisco nos invita a vivirlo en clave de la misericordia: Misericordia quiero y no sacrificio (Mt 9, 13). Las obras de misericordia en el camino jubilar, es el título del mensajeque puedes leer pinchando aquí.

Sólo recojo algunas afirmaciones del mensaje del Papa que nos pueden ayudar a enfocar este tiempo que hoy comenzamos:

  • La Cuaresma es un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia.
  • Mediante las obras corporales de misericordia tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar.
  • Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad.
  • En el Mensaje, el Papa también manifiesta la existencia de personas que se creen ricas pero en realidad son pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo.

Convertíos a mi de todo corazón, escuchamos en la profecía de Joel (1ª lectura). Convertirse significa volver la mirada a Dios, buscarle y dejarnos encontrar por Él.

Que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha. El evangelio nos recuerda hoy que cuando hagamos limosna, ayunemos o recemos, que sea con autenticidad, no para cumplir ni por el qué dirán o para quedar bien ante los demás. Por lo tanto hoy es un buen día para preguntarme en mi oración personal o cuando me impongan la ceniza sobre mi cabeza: Señor, ¿qué ayuno necesito? ¿Cuáles son las obesidades que me hacen pesado y torpe a la luz del Espíritu? ¿De qué me tengo que vaciar para que tú puedas entrar más en mi? ¿Qué limosna puedo dar? ¿Qué parte de mi no acabo de entregar a los demás? ¿En qué aspectos de mi persona puedo ser más generoso y oblativo? ¿Qué oración puedo hacer? ¿Cómo intimar más contigo en lo secreto de mi habitación?

Todas estas preguntas y prácticas cuaresmales nos invitan a ser más misericordiosos, a crecer en el amor, a estar más cerca de Dios para vivir dentro de cuarenta días su Pascua, su paso por nuestra vida. ¡Ánimo! Es una aventura preciosa que merece la pena vivir. Déjate sorprender por Dios en este tiempo de búsqueda y preparación. De todo corazón, ¡feliz Cuaresma!

Vuestro hermano en la fe. 
Juan Lozano, cmf.

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