Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

El camino a Emaús es de ida y vuelta

Si el primer lugar de encuentro con el Resucitado es la comunidad de discípulos, ésta se constituye como tal, no por iniciativa propia, sino convocada por el mismo Señor Resucitado, por medio de su Palabra y de la fracción del pan. La Eucaristía es la “fuente y la cima” de la vida y de la comunidad cristianas. Las experiencias que constituyeron el contexto de los encuentros con Cristo pascual fueron experiencias sobre todo eucarísticas. Es en ese contexto preciso en el que los discípulos vieron al que había muerto en la Cruz, pero ya no estaba en el sepulcro. 

¿Qué significa aquí “ver”? ¿Por qué escribimos este verbo así, entre comillas? 

El evangelio de los discípulos de Emaús lo explica de manera especialmente elocuente. Ahí se entiende bien qué vieron ellos, y qué significa para nosotros hoy ver a Cristo Resucitado. 

Esos dos discípulos eran, tal vez, un matrimonio; otras versiones dicen que, puesto que se da el nombre de uno de ellos, Cleofás, el otro podía haber sido el evangelista Lucas, que, sin embargo, dejó la cuestión abierta. Ello nos da la oportunidad de poner el propio nombre junto al de Cleofás en este texto modélico para todo cristiano. En estos dos discípulos se refleja dramáticamente el trauma y la desilusión producida por la muerte de Jesús. Vuelven a la vida de siempre después de haber despertado de un sueño: “nosotros esperábamos que él fuera el liberador de Israel”; un sueño que acabó convertido en una pesadilla: “los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran”. 

El camino que están haciendo muestra que el grupo de los discípulos están en proceso de disgregación. Para un judío la cosa es clara: si Jesús acabó así, es que Dios no estaba con él, no era el Mesías; nos habíamos equivocado, nuestras esperanzas eran vanas. El terrible final de Jesús supone el final de la comunidad que se había congregado en torno a Él. Tras la muerte ha pasado tiempo (tres días) y las cosas siguen igual. Bueno, no del todo igual: es cierto que algunas mujeres les han sobresaltado, pues no han encontrado el cuerpo, y hablan de cosas raras, como apariciones de ángeles, pero los apóstoles han ido al sepulcro y han comprobado que el cuerpo no está, pero a él no lo han visto. Las mujeres representan aquí el amor que intuye algo a partir del signo negativo de la mera ausencia. Los que han ido a comprobar (la autoridad y la razón) no se conforman con eso: es verdad que el lugar de la muerte está vacío, pero eso no es suficiente para creer: “a él no lo han visto”. 

Este “no ver” de los principales parece haber sido suficiente para este par de discípulos. En resumen, toda una descripción del fracaso que obliga a volver a lo de siempre, a Emaús. 

Mientras iban caminando, ¿de qué hablarían? ¿De qué otra cosa más que de todo lo que había pasado esos días? Lo hacían con tristeza, ofuscados y desconcertados. Recordarían las palabras llenas de autoridad y novedad que habían escuchado de labios de Jesús, y los signos poderosos que le habían visto realizar, y que hablaban de que él, probablemente, era el Mesías. Y, sin duda, estos judíos piadosos recordarían todo esto a la luz de aquellas otras palabras, la Ley y los Profetas, escuchadas y meditadas tantas veces en la sinagoga. Al comentar todo esto, algunos de los textos recordados empezaron a brillar de un modo nuevo. Les hablaban de que lo sucedido a Jesús no era en realidad tan extraño: muchos textos proféticos lo habían anunciado, como los poemas del Siervo de Yahvé del profeta Isaías (cf. Is 42,1-7; 49,1-9; 50, 4-9; 52, 13-53,12): un Mesías sufriente y derrotado. Al ir recordando estos textos, poco a poco se les fueron abriendo las mentes, empezaron a entender que “era necesario que el Mesías padeciera”, se dijeron a sí mismos ¡qué torpes hemos sido para entender!, sintieron que les ardía el corazón… 

El camino se les pasó volando. Al llegar no querían perder esa extraña sensación que les había acompañado por el camino, querían retenerla. En realidad, el mismo Señor, ese mismo que había desaparecido de la tumba, los había acompañado y les había explicado las Escrituras, pero ellos, ofuscados, no habían sido capaces de reconocerlo. El caso es que, embargados por esta extraña sensación, por esta misteriosa presencia, decidieron repetir el gesto que Jesús les había mandado hacer “en su memoria”, pues realmente lo que habían vivido en el camino era una memoria viva ¡y no muerta!, no era el recuerdo impotente de un difunto: bendijeron el pan y lo partieron: “entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado”. 

¿Está claro? Mientras lo veían, no lo reconocieron, cuando lo reconocieron, dejaron de verlo. No se trata de ver con los ojos del cuerpo (como si los ciegos no pudieran tener la experiencia del resucitado), sino de “verlo” con los ojos de la fe, al escuchar y comprender las Escrituras, al partir el pan. A veces percibimos ciertos signos externos: suenan palabras, se realizan ciertos ritos, como bendecir el pan y el vino, pero estamos como ciegos para la presencia real del Maestro que nos habla y explica, del Señor que parte para nosotros el pan. En cambio, cuando descubrimos en todo eso la presencia de Cristo vivo (nos arden el corazón, se nos abren los ojos de la fe), lo que vemos físicamente no se distingue en nada de la realidad cotidiana, pero, eso sí, hemos descubierto en ella una dimensión nueva, superior, real: creer para ver. 

Y ¿después? “En aquel mismo instante se pusieron de camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once y a todos los demás”. Esa experiencia extraordinaria mientras iban de camino y al partir el pan les hizo realizar inmediatamente el camino de vuelta. De la disgregación, producto del fracaso, a la convocación, de la dimisión a la misión. La misión tiene primero un sentido interno. La experiencia del Resucitado lleva a dar testimonio de la propia experiencia en primer lugar a los demás discípulos. Así se recompone el grupo, se constituye la Iglesia. Igual que la presencia no reconocida de Jesús es la que ha explicado las Escrituras y partido el pan, así es él mismo el que convoca y reúne a las ovejas que se habían dispersado, cuando fue herido el pastor (cf. Mc 14, 27).

La experiencia eucarística se presenta aquí de manera dinámica, en camino, también en situación de crisis, de abandono. Jesús nos sale al encuentro y, si le damos conversación, nos explica las Escrituras; si le invitamos, nos invita él y parte para nosotros el pan. Tras la fracción del pan, el “ite missa est” nos envía, en primer lugar a nuestros hermanos como constructores de comunidad, como piedras vivas de la Iglesia; y, después, a todo el mundo, como testigos del Señor Resucitado. A veces nos embarga el miedo, pero tenemos que aprender a confiar en que ese testimonio no es sólo ni sobre todo cosa nuestra. Las en apariencia extrañas palabras que cierran la primera lectura (“esto es lo que estáis viendo y oyendo”) indican que, en el testimonio de la propia fe, los receptores del mismo pueden ver y entender, pues, como en el camino a Emaús, Jesús mismo actúa y habla. 

La eucaristía es un enorme potencial que dejamos pasar por indolencia, indiferencia, superficialidad: escuchamos sin atención, mirando el reloj a ver cuándo acaba esto, los encargados de comentar la Palabra lo hacemos con frecuencia sin alma, de manera rutinaria y doctrinaria, no favorecemos que “arda el corazón”, sino que literalmente dormimos a las ovejas; en consecuencia, unos y otros asistimos a la fracción del pan sin el corazón caldeado, sin tomarnos en serio nuestro proceder, sin caer en la cuenta de que ahí se actualiza el precio de la sangre de Cristo con la que fuimos rescatados. 

Los discípulos de Emaús nos ofrecen hoy una preciosa catequesis de lo que significa realmente la Eucaristía, sacramento para el camino de nuestra vida, que si a veces es un camino de huida y de disgregación, a la luz de la Palabra y de la fracción del pan se convierte en un camino de vuelta, de congregación, de testimonio y de misión.

Comentarios
Martha Martha
el 1/5/14
Cuando los dos discipulos emprendieron el camino de
Emaus, la vida de siempre, iban cargados de decep -
ciones debido al malogro de sus suenos, quimeras mal
fundadas, que les hizo concebir la idea de desunion del
grupo; no habian entendido las Escrituras, que tanto
Jesus les habia ensenado; pero caminando y recordan
do los textos en palabras de Jesus, sus ojos de la Fe
fueron abriendose y "vieron" la presencia del Resucita
do viva en su corazon y enojados consigo mismos,
por lo lentos que eran para entender, dieron vuelta y
regresaron a Jerusalen donde estaba el grupo y die -
ron testimonio de su experiencia; de la desunion al
llamamiento, del abandono a la Evangelizacion. Gra -
cias P.Jose M. por tan bella clase. Saludos........
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victoriasnchez victoriasnchez
el 2/5/14
El evangelio de hoy,nos presenta,dos caminos para
encotrarnos con JESÚS.
"La Palabra y la Eucaristía."
Jesús,se hace presente,a los dos discípulos de Emaús
por la Palabra. "Mientras conversaban y discutían,
Jesús en persona, se acercó y se puso a caminar con
ellos".Les explicó las Sagradas Escrituras y terminaron
reconociéndolo.
Cuando nos acercamos con fe y sencillez a escuchar
la Palabra de Dios,encontramos respuesta a nuestros
problemas,encontramos Luz y encontramos Vida.
Porque Dios se manifiesta en ella y se hace presente; y
si la escuchamos con atención, nos transforma.
También Jesús,se hizo presente, en el gesto de la
de la Eucaristía,en la forma de coger el pan,partirlo y
repartirlo.
Este gesto,nos habla de solidaridad,y de fraternidad
ante las » ver comentario
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edmundo edmundo
el 3/5/14
"Entró para quedarse...", entró para quedarse por siempre en la eucaristía, entró para quedarse en mi casa, entró para quedarse dentro de mí y de tí, en nuestra intimidad, en nuestros sentimientos, en todo lo bello y hermoso que existe... entro para iluminarnos, para recorrer con nosotros el camino de la vida, par entusiasmarnos y darnos alegrías, para hacer ader nuestros corazones y no quedarnos apagados y frios o como ovejas sin pastor...i
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Miguel Miguel
el 3/5/14
A mí me escandaliza este tipo de interpretación. Según el Señor Vegas Cleofás y su compañero no vieron a Jesús sino que todo fue fruto de la imaginación que él llama experiencia de fe, que no fue Jesús quien rompió el pan sino que lo rompieron ellos mismos...Creo que si las cosas se hubieran pasado así, Lucas lo habría contado así. No habría pasado nada si el evangelista nos hubiera dicho que los discípulos rompieron el pan y sintieron que Jesús estaba presente. No me convencen estos comentarios cultos que suponen que Jesús no es una persona real.
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aoaoao aoaoao
el 4/5/14
La biblia no es un catecismo. la biblia es la experiencia de muchos hombres y mujeres del amor salvífico de Dios a lo largo de la historia. Tu historia también está escrita en ella. Cuando leemos y oramos con la palabra, nuestra vida es iluminada y esclarecida por ese amor. Lucas la contó así, Cómo la cuentas tú. Cual es tu evangelio, cual es tu historia de amor.
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agustín monroy agustín monroy
el 4/5/14
buena reflexión. Dios los bendiga en vocaciones
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José M. Vegas José M. Vegas
el 4/5/14
Estimado Miguel. Te pido disculpas si he provocado tu escándalo. Tal vez no he conseguido expresar adecuadamente lo que quería decir, que es exactamente lo contrario de lo que tú has entendido. Lo que yo quiero es que, independientemente de que lo vieran con los ojos del cuerpo, lo cierto es que el mismo Jesús resucitado les acompañó, les explicó las escrituras y partió para ellos el pan. No fue fruto de su imaginación, sino de la presencia real de Jesús resucitado; exactamente igual que hoy, para nosotros, en la Eucaristía, es Jesús mismo quien nos habla y parte para nosotros el pan, y aunque no lo veamos físicamente, lo reconocemos “al partir el pan”. Lucas quería decirnos, entre otras cosas, que aquellas apariciones de Jesús resucitado podemos tenerlas también nosotr » ver comentario
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Esther Esther
el 4/5/14
Señor, dame el espíritu que necesito para escuchar y entender tu mensaje en la lecturas de la. palabra y así poder llena de gozo, participar de la Eucaristía. Gracias!

Y a ustedes por compartir esta reflexión que alimenta tanto el espíritu . Gracias.
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Mikel Haz Mikel Haz
el 4/5/14
Realmente bueno el comentario, preciso, te deja pensando, "nuestra comunidad dormida" cuando Jesús la inunda de fuego y valentía para dar mundo de hoy una respuesta. Creer para ver, y es muy cierto si no creemos jamás jamás gozaremos de la belleza, la fuerza, La Vida Divina...en verdad somos "duros de corazón"
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Joselito H. Joselito H.
el 4/5/14
Creo, Senor, que eres el Hijo de Dios, que fue consebido por obra del Espiritu Santo y que distes la vida por nosotros, crucificado y tal como lo habias dichos a tus Apostoles, resucitarias al tercer dia, como lo anuncio Pedro a los demas discipulos y al pueblo, se creemos en ese Jesus, debemos borrar de nuestra mente, toda ancha de pecado, porque dando Jesus su vida por nosotros, nos hace participle de esa Gloria a traves de la resurreccion, y como te reconocieron los dos discipulos de Emaus, al partir el Pan, asi, Padre, te reconozco te alabo, porque se que eres nuestro Padre verdadero.
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angeljen0214 angeljen0214
el 4/5/14
Siempre he razonado para poder entender y eso ha
tratado de hacer Jose M.cmf para que entendamos .
Si tienes fe ,no necesitas ver fisicamente, basta que lo
sientas en todos tus sentidos, en tu corazon, que te
arda la Palabra adentro para que puedas gritarla hacia
afuera; que esa verdad, esa conviccion tuya, te guie
siempre en el camino de tu vida, para que repartas el
bien, el amor, la justicia que Cristo nos enseno y al
morir voluntariamente por nosotros nos dejo como
un legado de amor. Su Palabra, la que aprendemos
desde ninos, es extraida de la Biblia, de donde, si no ?
por nuestros catequistas, estimo que estudiar la mis -
ma, escuchar o leer sus pasajes constituye una clase
de catequesis, desde el Genesis hasta el Apocalipsis ,
todo es catecismo someramente hablando, l » ver comentario
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Pedro Anibal Pedro Anibal
el 4/5/14
Queridos hermanos, Cuantas veces nos hemos encontrado con Jesús y no le hemos reconocido?, muchas verdad, a veces por falta de Fe y otras por no saber diferenciar entre lo bueno y lo malo, pero Jesús se muestra diariamente en diferentes formas y conceptos Él esta allí donde menos lo piensas si en el necesitado en el atribulado, en el hermano que mendiga en el enfermo y en todos aquellos que claman a Dios, por eso abramos los ojos de la Fe en nuestro interior para poder descubrir que Jesús vive en medio de nosotros y no lo reconocemos y que quiere compartir su cuerpo (Eucaristía) cada día como lo hizo con sus discípulos y esta vez en Emaus según el evangelio de Lucas, nos dejó su cuerpo y sangre para alianza eterna y verdaderamente se trata de el acto mas grande que pudo hacer d » ver comentario
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Claudia Pérez Claudia Pérez
el 4/5/14
P. José María, podría comentar también la lectura de los Hechos cap. 2, 14... la 1ª lectura de hoy?
Muchas gracias, que Dios lo bendiga
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Luis torreulla Luis torreulla
el 4/5/14
Queridos hermanos las escrituras no fallan,todos lo escrito en ellas ,es lo que tenia que pasar,que Dios los vendigas Todos.
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moralito moralito
el 4/5/14
Estimado Miguel, te felicito por tener un amor grande por Jesús y yo estoy seguro que te arde el corazón de gozo al leer las escrituras. En primer lugar, el hermano comentarista José María Vegas es "Tu Hermano en Cristo" y aunque no le faltas el respeto al llamarlo Señor Vegas, no es la mejor manera de dirigirte a un hermano tan querido por el Señor Jesús. En Segundo lugar, nosotros los catolicos cristianos hablamos la lengua del Cristiano que profesa una fé llena de amor y esperanza. Al igual que tú, yo leí totalmente el comentario del hermano José María y por tu comentario lo volví a leer mas lentamente y no logro ver en que momento el hermano dice lo que tu dices. Al contrario, el comentario del hermano habla de la experiencia real que tuvieron los hermanos de Emau con Cris » ver comentario
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Sergio Rmz F. Sergio Rmz F.
el 4/5/14
En este evangelio de los los 2 dicipulos que van a Emaus criso Jesus nos vuelve a decir que nos reunamos para sarle el valor que tiene la fraccion de pan que no es otra cosa que la Eucaristia y asi fortalecidos con la presencia de dios darlo a conoser a los que no lo conocen
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FELISA MARTINEZ FELISA MARTINEZ
el 4/5/14
Señor Resucitado, por medio de su Palabra el Pan EUCARISTÍA son los encuentros con cristo Pascual. nos invita al camino que esta actuando en nuestras vidas como Misioneros .Dar testimonio de nuestra vida Eterna y que JESÚS esta vivo en cada persona que reflexionemos como hijos suyos o ovejas.El amor y la misericordia de JESÚS aceptemos como discípulos suyos.Esa experiencia de vida y preparando para cuando el venga por nosotros, tengamos un corazón limpio como nos enseña a trabes de su palabra que perdonemos los pecados así nos quedan desatados y el que no perdone le quedaran retenidos,amar al progimo como así mismo oremos todos los Días de nuestra vida y leamos su palabra, te damos gracias padre par » ver comentario
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martina stoesse martina stoesse
el 4/5/14
hoy dios nos habla sobre cuando se presento frente a sus dicipulos
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emeli emeli
el 5/5/14
muy interesante
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Gabriela Gabriela
el 5/5/14
Señor Jesús... nunca te apartes de mi...y siempre aumenta mi fe...
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Teresa Teresa
el 5/5/14
Estoy feliz de encontrarme con mi Jesús resucitando hoy entiendo su palabra
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R.VELIN R.VELIN
el 5/5/14
Los dos en el camino estaban destrozados de todo lo sucedido con Jesus ,pero el resicitado camina con ellos y es más se queda con ellos no se hace de rogar mejor les explica la palabra de Dios entonces se dan cuenta que es el salvador,muchas veces nos encontramos y creemos que nuetra vida no tiene sentido se cree que todo se acabo para mí pero si nos damos cuenta y con Fe ponemos en las manos de Dios tarde o temprano se solucina todo animo hermanos Dios camina con nosotros
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KATHERINE MORAL KATHERINE MORAL
el 10/5/14
JESUS EN TUS MANOS DEJO TODO
DIOS TENGO SED
DIOS POR QUE ME HAS ABANDONADO
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JUAN SEBASTIAN JUAN SEBASTIAN
el 10/5/14
Jesús,se hace presente,a los dos discípulos de Emaús por la Palabra. "Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona, se acercó y se puso a caminar con ellos". Les explicó las Sagradas Escrituras y terminaron reconociéndolo. Cuando nos acercamos con fe y sencillez a escuchar la Palabra de Dios,encontramos respuesta a nuestros problemas, encontramos Luz y encontramos Vida. Porque Dios se manifiesta en ella y se hace presente; y si la escuchamos con atención, nos transforma. También Jesús,se hizo presente, en el gesto de la Eucaristía, en la forma de coger el pan, partirlo y repartirlo. Este gesto,nos habla de solidaridad y de fraternidad
ante las
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paula murcia paula murcia
el 10/5/14
DIOS ES NUESTRO CAMINO NO MIREMOS OTROS CAMINOS EL ES NUETRA GUIA
:*
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shirley shirley
el 22/5/14
de verdad los evangelios siempre nos dicen algo
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Por favor escriba las letras como se muestran.