Comentario al Evangelio del domingo, 16 de marzo de 2014

Enviar por email En PDF Imprimir
José María Vegas, cmf

“Digno de crédito”

En mitad del camino a Jerusalén, es decir, camino de su Pasión, Jesús protagoniza un episodio realmente inaudito: sube a la montaña con tres de sus discípulos, Pedro, Santiago y Juan, y se transfigura ante ellos. Un momento luminoso, en el que todo se ve claro, y en el que uno (como lo expresan las palabras de Pedro) quisiera permanecer para siempre. Posiblemente todos hemos tenido en nuestra vida estos momentos de luz: en nuestras relaciones, en nuestro trabajo, también en nuestra fe. También nosotros hubiéramos querido hacer una tienda para permanecer para siempre en esa situación de claridad y de luz. Pero estos instantes de luz deben servir para resistir en los momentos de dificultad, que siempre se dan también en la vida, en todos esos ámbitos: en nuestras relaciones, en el trabajo, en la fe. También en la experiencia de Jesús y de sus discípulos encontramos esta dinámica, tan humana y, por eso, tan propia de la vida cristiana, de la fe en el Dios humano, en el Dios encarnado. La montaña es lugar de manifestación de Dios. Como lo fue el Sinaí, y hoy lo es el monte Tabor, mañana será el “monte de la calavera”, el Gólgota. No todas las manifestaciones de Dios son igualmente fáciles de aceptar. Pero los momentos de luz se nos dan, precisamente, para permanecer fieles cuando las cosas se ponen feas.

Hoy se nos ofrece este episodio enmarcado en otros dos textos aparentemente desconectados de él: la llamada de Dios a Abraham y la exhortación de Pablo a su discípulo Timoteo.

La palabra dirigida a Abraham, “sal de tu tierra”, es un arquetipo de la experiencia religiosa. Lejos de ser ésta, como se dice a veces, un refugio y una huida, resulta ser un desafío, una llamada a dejar seguridades (la patria, la casa paterna, el lugar conocido) y emprender un camino abierto, inseguro, incierto. No sabemos qué imágenes o representaciones religiosas tenía el arameo errante, Abram, pero sabemos que se fió de un Dios para él nuevo, no ligado a la tribu o la nación, que le dirigió su palabra inesperadamente, invitándole a adentrarse en lo desconocido, fiado sólo de esa palabra, que prometía cosas inverosímiles, fecundidades humanamente imposibles. Ese nuevo Dios fue para él digno de crédito. Y esa fe abierta a lo nuevo, a lo aparentemente imposible, engendró todo un pueblo para el que Dios desplegó su poder y su voluntad salvífica, que se resume en la ley y los profetas.

Pues bien, el crédito de la Palabra de Dios se traslada ahora íntegro a Jesús. El que en el desierto venció la tentación para vivir “de toda palabra que sale de la boca de Dios” y adorarle sólo a Él, sin inclinarse ante el mal que se le ofrecía atractivo y lisonjero, ése es ahora digno de crédito. En efecto, Jesús resume y lleva a perfección la ley y los profetas (Moisés y Elías), toda la revelación que Dios ha dirigido al hombre por medio de Israel. Por eso, Dios mismo nos confía su Palabra definitiva en Jesucristo: “Escuchadle”. Como Abraham se fío de Dios en los orígenes de la revelación, ahora nosotros, todos, hijos de Abraham por la fe, podemos fiarnos de esta Palabra encarnada que lleva aquella revelación a su plenitud.

Fe, crédito y confianza que harán falta en el momento de la dificultad. Y es que el destino de Jesús no es un camino fácil ni triunfal. Como Abraham, también Jesús hace un camino incierto fiado de una promesa, de una elección: “Tú eres mi hijo amado”, que ahora se repite en el monte Tabor.  La subida al monte de la Transfiguración se produce de camino a Jerusalén, donde Jesús deberá subir a otro monte y ser glorificado de otra manera. “No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos”; esta última frase del Evangelio que hemos escuchado nos da la clave de comprensión de esta experiencia extraordinaria. Toda ella se realiza mirando al misterio Pascual, la muerte y resurrección, que es el objeto de la conversación de Jesús con Moisés y Elías (la Ley y los Profetas), pues la Ley y los Profetas en realidad sólo hablan de Jesús, el Mesías. La Transfiguración, en la que todo el Antiguo Testamento ilumina con su luz el misterio de Cristo, es un anticipo de la luz de la Resurrección, pero sólo un anticipo. Para llegar a la plenitud de esa luz habrá que pasar primero por la prueba de la Cruz, por la oscuridad de la muerte.

La Cruz de Cristo es una realidad que se prolonga en la historia de muchas maneras: en “los pequeños hermanos de Jesús, que pasan hambre y sed” (cf. Mt 25, 40), en los sufrimientos de los creyentes, que “completan en la propia carne lo que falta a los padecimientos de Cristo” (cf. Col 1,24) y además, como dice hoy la carta a Timoteo, “tomando parte en los duros trabajos del Evangelio”: anunciar el evangelio y dar testimonio de Cristo, algo que compete a todos los creyentes, no es sólo propagar una doctrina, sino participar activamente en el modo de vida de Jesús y, en consecuencia, también en su destino. Por eso, también nosotros, cualesquiera que sean las dificultades que experimentamos en esta vida, estamos llamados a participar de la luz de Cristo transfigurado y a recibir fuerzas de esa luz. Hemos contemplado a Jesús transfigurado para que, como Pedro, Santiago y Juan, como todos los discípulos, podamos ser fieles a los momentos de luz cuando llegue la oscuridad.

Pero, podemos preguntarnos, ¿cómo podemos nosotros subir a la montaña y contemplar esta luz? Si queremos ser iluminados, tenemos que acoger y cumplir lo que la voz que se oyó en aquel monte nos dice: “Escuchadle”. En la escucha de la Palabra, de Cristo mismo, que lleva a plenitud la Ley y los Profetas, nos dejamos iluminar por dentro para, cuando llegue la prueba, podamos mantenernos fieles y confirmar a nuestros hermanos.

icono comentarios 3 comentarios

Si te ha gustado, compártelo:
Comentarios
En el evangelio de este II Domingo de Cuaresma, se nos presenta la escena de la Transfiguración del Señor.
Que nos debe llevar a transformar nuestra vida en la
"VIDA" de Jesús.
Tal vez,en alguna ocasión o circunstancia,hayamos
experimentado momentos de "LUZ" de Tabor,como
los tres discípulos de Jesús:Pedro,Santiago y Juán.
Como han podido ser;unos ejercicios espirituales,la
lectura de un buen libro,una homilía,una oración bien
hecha,una lectura tranquila,serena y meditada de la
palabra de Dios...
Este tiempo de "CUARESMA";debe ser para nosotros,
un tiempo especial,e importante,para intentar revisar
nuestros compromisos con Dios,y con los demás.
Tratando de poner en nuestra vida,mucho más amor,
más convencimiento,testimonio e ilusión...Nada fácil...
Pero...posib » ver comentario
1
victoriasnchez victoriasnchez
el 14/3/14
Abran, no dudo, del llamado que el Senor le hizo, e inmediatamente, se marcho son su familia a la tierra que el Senor le habia senalado, porque Abrab era un hombre de fe, tambien a mi el Senor me hace esa invitacion, a dejar todas las cosas que no me dejan crecer, y a buscar esa tierra, que es la tierra prometida.
En la segunda lectura, el Senor nos hace tambien ese llamado a participar de la propagacion del Evangelio entregandonos de todo Corazon.
En el Santo Evangelio vemos, como el Senor le mostro a Pedro, Santiago y su hermano Juan, la Gloria del Cielo, trasnformandose ante ellos, Pedro al ver tanta maravilla, le pide a Jesus que hagan tres tiendas y se queden alli,pero no era el momento, para quedarse en ese lugar, ya que Jesus, tenia que morir y luego resucitar, para que su poder q » ver comentario
1
Joselito H. Joselito H.
el 16/3/14
hoy el evangelio me invita a participar en la luz y a creer en jesus,dice la voz crean en el y ya sabemos que no hay otro camino a dios que cristo jesus es el camino la verdad y la vida.hoy es tiempo de transfiguracion llenarce de la luz del cristo vivo y tener la seguridad de que verdaderamente el es el hijo de dios.
0
elfonso moran g elfonso moran g
el 16/3/14
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.

Palabra diaria

Jueves, 23 de octubre de 2014

FERIA
Lc 12,49-53. No he venido a traer paz, sino división.

Lecturas Comentario
Liturgia Calendario
GodGopssip
Ciudad Redonda en su email :

Últimos usuarios de Ciudad Redonda