Comentario al Evangelio del

José María Vegas, cmf

Las tentaciones de Jesús y las nuestras

Hemos comenzado el tiempo de Cuaresma hace tres días, mediante el rito de purificación y penitencia de la ceniza, y haciéndonos propósitos relativos al ayuno, la limosna y la oración; es decir, con el propósito de mejorar nuestras relaciones con nosotros mismos, con los demás y con Dios. Pero, al hacerlo, descubrimos casi inmediatamente nuestra debilidad, que se manifiesta especialmente en la tentación. Por eso, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar en este primer domingo de Cuaresma sobre esta realidad tan humana, y que, por eso, también experimenta Cristo.

El relato del Génesis nos ilumina sobre la esencia de la tentación y del pecado. El paraíso es el mundo (un mundo sin pecado sería ciertamente un paraíso), el centro del paraíso es el hombre, cumbre de la creación a quien Dios le confía su obra. En ese centro está “el árbol prohibido”. ¿Qué árbol es éste, el único del que le está prohibido comer al hombre? ¿Ha de entenderse como una prueba que Dios pone a la fidelidad del hombre? Pero, ¿no sería esto un gesto de desconfianza? O, lo que es peor, una trampa. Porque, si lo pensamos bien, ¿qué tiene de malo comer de un árbol, por muy en el centro que esté? ¿Y si en vez de comer de un árbol hubiera prohibido atravesar una raya? Pero no debemos entender los mandatos de Dios de manera tan arbitraria. No olvidemos que se trata del árbol del conocimiento del bien y del mal: una realidad viva, que da frutos y se encuentra en el centro del jardín es la conciencia moral. El ser humano tiene conciencia, distingue de manera espontánea y más o menos clara el bien del mal. Que no puede comer los frutos significa que no puede disponer del orden moral a su antojo, ni puede cambiar arbitrariamente su significado. No puede decidir, por ejemplo, que “mentir para él sea bueno, de manera que mintiendo se haga bueno”. Podrá mentir el hombre por motivos cualesquiera, pero no puede hacer de la mendacidad una virtud.

El relato habla también del tentador: la astuta serpiente: la tentación no viene de Dios, sino de una realidad creada: el diablo, por la vía del inconsciente, o la imaginación, o el entorno... El ser humano percibe una incitación a transgredir el orden moral, a disponer de él a su antojo, a “ser como dios”, haciendo que sea en sí bueno lo que sólo le viene bien. En esa inclinación siempre existe un cierto bien. El tentador no nos dice que  hagamos lo que está mal, sino que nos lo pinta como algo bueno: el árbol era “apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia” (saber, poder, placer...). ¿Qué hay de malo en todo eso?, podemos preguntarnos. En esas cosas, como tales no hay nada malo. El mal está en elegirlos a costa de otros bienes más elevados. A veces, “lo que nos viene bien” puede conllevar una transgresión de lo que es en sí bueno. Convendremos en que no se debe obtener placer a costa de la dignidad de una persona (por ejemplo, humillándola). No es legítimo obtener bienes relativos (en sí, tal vez, legítimos: placer, dinero, prestigio, poder...) a costa de valores absolutos, como la verdad, la fidelidad, la justicia, los derechos o los méritos de otros. Todos los juicios morales que hacemos a diario en un sentido o en otro suponen implícitamente esta conexión. Por eso, en la tentación siempre hay un elemento de mentira o engaño: «¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?», que hoy se traduce fácilmente: «la Iglesia lo único que hace es prohibirlo todo…»

El tentador no es la causa del pecado, ya que la tentación no es el pecado. Este depende de nuestra libre voluntad. Se peca sólo cuando damos nuestro consentimiento libre (si no hubiera libertad, no habría pecado). Nuestra cultura, siguiendo a Rousseau, se empeña en echarle las culpas del mal a otros (la civilización, la economía, la biología, y así un largo etc.). Cierto es que existen factores que atenúan o acentúan la responsabilidad. Pero lo que no se puede hacer es vaciar por completo la libertad humana cuando se trata de la culpa, mientras que, cuando se trata de la diversión y de nuestra “real gana”, se eleva esa misma libertad a instancia suprema. Podemos definir el pecado como la elección de la libertad, al tiempo que se rechaza la responsabilidad: hago lo que me da la gana, pero culpables si algo no va siempre serán otros. La revelación bíblica y el cristianismo afirman la libertad humana, pero como libertad responsable (que es lo que es).

La historia que nos relata el Génesis hoy es real como la vida misma, es un verdadero arquetipo de la existencia humana de todos los tiempos.

De la responsabilidad nos habla Pablo. Subrayamos de su texto un aspecto: cuando hacemos el bien o el mal, no se queda la cosa en el ámbito exclusivo de mi privacidad, sino que repercute (para bien o para mal) en todos los demás. En este sentido, todo pecado es “original”, porque se convierte en el punto de partida de una cadena, que va emitiendo sus ondas nocivas a su alrededor. Adán y Eva son el varón y la mujer, el hombre, cada uno de nosotros. Pero, igualmente y con mayor motivo, el bien que hacemos aumenta el caudal de bien de la humanidad y de la historia. Como vemos la responsabilidad asoma de nuevo. Al hacer el bien, el ser humano se cristifica, lo sepa o no, pues responde a la inspiración del Espíritu del Amor que sopla donde quiere y por todas partes. Pero esta verdad se ha hecho carne en Jesucristo, de modo que podemos unirnos al poder benéfico y redentor del que se sometió a la tentación para vencer el pecado desde dentro.

Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, empieza el Evangelio. Sucede después del Bautismo en el Jordán. Allí Jesús escuchó la voz que le llamaba “mi hijo amado, el elegido”. ¿Por qué precisamente después se va Jesús al desierto llevado por el Espíritu? ¿Es que no fue suficiente con la experiencia del Jordán? Esta secuencia expresa una ley de vida, especialmente en la experiencia religiosa: Dios nos elige gratuitamente, pero nosotros debemos responder eligiéndolo a Él, y esta respuesta debe superar enormes dificultades y tentaciones, es una verdadera lucha, un camino por el desierto. En Jesús, hijo de Dios, pero hombre en sentido pleno, también es así. Por ello, estas tentaciones no son sólo experiencias puntuales que Jesús sintió una vez y superó para siempre, sino que son las tentaciones permanentes de todo su ministerio, que son además las tentaciones básicas o axiales a las que estamos sometidos todos los seres humanos.

Que las piedras se conviertan en pan es la tentación ligada a nuestras necesidades y a nuestra debilidad, la de usar del poder de que disponemos (y todos disponemos de alguno: responsabilidad, capacidad de decisión, conocimientos, etc.) en propio beneficio y no para aquello que se nos ha concedido. El tentador dice: “Si eres el Hijo de Dios...” La tentación a veces nos quiere convencer halagándonos: oye, que eres el director, para algo te han dado la responsabilidad, además tú tienes también tus necesidades, el que parte y reparte se lleva la mejor parte... Pero las piedras no son pan y yo no tengo derecho a cambiar las cosas simplemente en beneficio propio. Un ejemplo claro es la “mordida”, el policía, o el funcionario, o quien sea, que abusa de su posición para sacar beneficios extra.
La segunda situación es una oferta tentadora: el tentador le ofrece a Jesús lo que éste realmente quiere: el mundo entero. Jesús quiere ganar el mundo para Dios. Pero el tentador le ofrece alcanzar esa meta buena postrándose ante el mal. Es una tentación frecuente (realmente diabólica) tratar de conseguir buenos fines con malos medios. Es la teoría, defendida o condenada, pero tantas veces practicada, de que el fin justifica los medios. Eso significa inclinarse ante el mal y adorarle.

En la tercera (“tírate del alero del templo”) más que ser nosotros tentados, tratamos de tentar a Dios. De nuevo “si eres Hijo de Dios”: si eres creyente y Dios existe que haga esto o lo otro... De qué sirve creer en Dios si luego no te va mejor que a los demás. Jesús pudo tener la tentación de hacer cosas maravillosas para suscitar la aceptación de los demás. A veces claramente fue tentado en este sentido por otros, como Herodes que le pidió hacer algún milagro. Jesús siempre se negó a tentar a Dios, a usar su poder como magia o espectáculo, a seguir el camino del éxito fácil. Nunca hizo milagros para suscitar la fe, sino que exigía la fe como condición para curar, liberar, perdonar. La fe, condición y no consecuencia de los milagros de Dios, no puede ser un negocio.

Jesús ha elegido otro camino: ni se aprovecha, ni se alía con el mal, ni busca el aplauso fácil. Elige a Dios, se somete a su voluntad, camina por la senda empinada y entra por la puerta estrecha: es el camino del servicio, de la verdad y de la entrega, el camino que le lleva a Jerusalén, donde entregará su vida en la Cruz.

Es el camino de la autenticidad y de los bienes verdaderos, duraderos y que nos salvan. En Jesús vemos que, sin bien la tentación es inevitable, no lo es el ceder a ella. Y si, en ocasiones, es bien difícil superarla, unidos a Cristo, que ha vencido al tentador, es posible. Si a veces sentimos que nuestra debilidad ha sido mayor que nuestra resolución y voluntad de bien, podemos volver al Maestro bueno que se ha sometido a la tentación por amor nuestro, y recibir de Él el perdón, “pues no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras flaquezas, sino que las ha experimentado todas como nosotros, menos el pecado” (Hb 4, 15).

Comentarios

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victoriasnchez
victoriasnchez

el 7/3/14
En este Domingo 1º de Cuaresma, (Mateo 4,1-11) nos presenta el modelo de Jesús,que es tentado ,y
que vence la tentación.
Las tentaciones de Jesús,en el desierto,hacen referencia a nuestra relación con Dios,con los demás
y con nosotros mismos.
La tentación,es una realidad que nos atrae,pero que
debemos estar preparados, para saber responder con
firmeza de ánimo.
Intensifiquemos la oración,la lectura y la reflexión de la
palabra de Dios,la frecuencia de la Reconciliación y de la Eucaristía.
La Iglesia nos dice:"La Eucaristía es el centro de la vida
cristiana".
Jesús,se hace uno de nosotros, nos enseña los
caminos,las actitudes y las respuestas. Estemos atentos...
Tal vez,debamos preguntarnos:¿Qué sentido tiene mi
vida?.¿Para qué vivo verdaderamente?.¿Qué » ver comentario
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jose flores
jose flores

el 8/3/14
me encanta poder escuchar el evangelio y el comentario
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Maria Fernanda
Maria Fernanda

el 9/3/14
Vivo en un pais de habla extranjera, puedo recibir a mi mail todos los dias este documento o por lo menos el dominical
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Antonio
Antonio

el 9/3/14
Gracias por esta pagina, a la que accedo casi diariamente para hacer un rato de oracion y meditación.
Creo que los comentarios son muy adecuados y muy enriquecedores.
La recomiendo mucho.
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Albita
Albita

el 9/3/14
La Palabra de hoy domingo reafirma en mi la necesidad de hacer buen uso de la libertad, todo el bien que yo haga repercute en los demas. La conciencia moral regalo de Dios no debe caer en el relativismo porque esto hace que perdamos la libertad de Hijos de Dios.
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gustavo spallet
gustavo spallet

el 9/3/14
El ayuno no es solo de comida.Ayunar es tener la posibilidad de entregarse a una mujer y elegir entregarse a la comunidad
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Joselito H.
Joselito H.

el 9/3/14
Senor, te pido, que me sostengas en tu gracia, y aunque caiga en tentaciones, dames la fuerza necesaria para vencerla y asi, huir al pecado que nos esclavisa.
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Ruben
Ruben

el 9/3/14
Que bueno, que llego a encontrar una pagina con una excelente informacion y comentarios en este 1er domingo de cuaresma, que te generan prepararnos frente a l atentación y a todo nuestro accionar en este mundo y compartir tu testimonio de vida, a traves de este medio de redes. gracias.
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Pedro Anibal
Pedro Anibal

el 9/3/14
Queridos hermanos, La tentación está en nuestras vidas en forma diaria y disfrazada muchas veces de cualquier cosa o persona, que nos doblega a realizar lo contrario a la ley de Dios, el diablo siempre trata de mostrarnos las cosas materiales y ofrecernos tantas propuestas que ante ellas somos débiles, haciéndonos caer en nuestras debilidades por falta de Fe y practica de nuestros ideales para con el Señor, es por eso que debemos estar preparados para darle pelea al pecado, teniendo un corazón fuerte y decidido a frenar las malas prácticas y para eso pongámonos en la gracias de Dios en nuestros actos día a día y encomendándonos al Espíritu Santo que nos ayude a librar nuestras batallas diarias contra el mal.
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miriyani rangel
miriyani rangel

el 9/3/14
Primer domingo de CUARESMA, donde la palabra del DIOS DE LA VIDA, nos invita a escudriñar la esencia de la libertad, a uds, que el ESPIRITU DEL SEÑOR les siga iluminando. EL comentario de este domingo está acorde para este tiempo, donde debemos de verdad llevar a la realidad la presencia de miembros de nuestra iglesia, hijos de JESUSCRISTO Y acobijados en la obediencia de Maria.
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José Antonio
José Antonio

el 9/3/14
María Fernanda, si me das tu email por aqui te enviare las lecturas y comentarios de ciudad redonda, además te enviare todos los dias la vida de los Santos, y los comentarios homilias de cinco sacerdotes catolicos más, te aseguro que si me lees todo lo que te envie, te hago buena y santa.
Espero tu email en los comentarios de ciudad redonda de mañana lunes dia 10
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