Comentario al Evangelio del

Juan Carlos Martos, cmf

Hermanas y hermanos:

Celebramos hoy una fiesta poco conocida: la Dedicación de la basílica de Letrán, que es la Catedral del Papa, obispo de Roma. Tal día como hoy –el 9 de noviembre del 324– acabadas las persecuciones, los cristianos dedicaron a «El Salvador» esta basílica laterana, edificada sobre el monte Celio. En ella residieron los sucesores de Pedro durante siglos y en ella tomaban posesión de su cargo. Por ello, se la considera la madre y cabeza de todas las iglesias del mundo.

Es significativo que la liturgia de la Palabra nos proponga para hoy el relato de la expulsión de los vendedores del templo. El evangelista Juan coloca este episodio a continuación de las bodas de Caná, donde Jesús transforma en “vino nuevo y bueno” el agua de las tinajas. Aquella agua, destinada para la purificación de los judíos, era símbolo palmario de la religión judía. Al encadenar ambos relatos se resalta, entre otras cosas, que una religión puede ser hueca y vacía, aunque sus apariencias sean espléndidas, si le falta el espíritu y la autenticidad. Directamente es una advertencia crítica para nosotros. Nuestra “vida cristiana” puede quedar sin corazón y convertirse en un trapicheo o en un artificio para comprar a Dios. Esa condena de una religión sin fe y sin espiritualidad se ha dado siempre y se sigue dando frecuentemente.

Este episodio ha quedado además marcado en la tradición cristiana como un hito, por dar pie a la acusación concluyente y posterior condena de Jesús a muerte por oponerse provocativamente a los abusos que se hacían en el templo. Juan ha adelantado al comienzo de su actividad lo que los otros evangelios proponen al final (Mc 11,15-17; Mt 21,12-13; Lc 19,45-46). Por tanto no es una anécdota más. Funda la causa de la muerte de Jesús. Este reclama la dignidad y el valor del templo, al que denomina “la casa de mi Padre”. Cuando Dios lo habita, su belleza se refleja en las actitudes del corazón de sus fieles. El valor del templo está en que impulse la auténtica relación con Dios y el verdadero culto y, junto a ello la auténtica relación con los otros en fraternidad y servicio. Jesús inaugura e impulsa una nueva relación con Dios más auténtica, fraterna y “espiritual”, que transforma a las personas, hasta el punto de convertirse Él mismo en el nuevo Templo de Dios. En nuestra época, en la que nuestros coetáneos abarrotan otros templos -cines, estadios, grandes superficies comerciales, discotecas…- bueno será recordar la belleza del salmo: «Hasta el gorrión ha encontrado una casa y la golondrina un nido: tus altares, Señor de los ejércitos»

Hermano en el Señor
Juan Carlos cmf

Comentarios

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Joselito H
Joselito H

el 9/11/13
Con mucha autoridad, el Senor, actue cuando ve que el Templo de Dios era usado por el public para usarlo como un Mercado de ventas de productos y con sobrada razon echa a los vendedores que estaban profanandola casa de Dios. Ese temple esta formado por cada uno de nosotros, al cual el Senor se referia cuando dijo; destruid el temple y Yo lo reconstruire en tres dias.
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PEDRO ANIBAL
PEDRO ANIBAL

el 9/11/13
Queridos hermanos, El templo de Dios, como dice Pablo, es un templo inmaculado, sin mancha sin pecado, y nosotros como administradores de ese templo debemos cuidarlo celosamente mantenerlo siempre alejado del pecado; Por eso dice Jesús la casa de Dios es casa de oración, en referencia al cuidado y el valor espiritual que se le debe dar, pues hagamos de nuestra casa de oración un lugar donde sean ofrecidos los mas grandes cultos de reflexión y espiritualidad, pongamos de manifiesto nuestras obras de caridad y amor.
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wilmer373
wilmer373

el 9/11/13
Hoy es un día para meditar en el misterio y la bendición que significa el templo, y así lo sugieren las lecturas de hoy: el templo renovado de Jerusalén, según la visión de Ezequiel; el templo que forman los creyentes, según la doctrina del apóstol; el templo que es Cristo mismo según nos enseña el Evangelio.
El templo no es una cosa. No tiene valor por sí mismo ni por sus materiales. El templo es lugar de encuentro con el Señor vivo y resucitado. El templo es lugar de servicio y encuentro con nuestros hermanos que nos necesitan y necesitamos...
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