Comentario al Evangelio del

Enrique Martínez

"MARTITIS AGUDA"


 

          Algo le pasa a Marta. Tiene tanto que hacer (¿ella sola, o entre las dos?). Son mil detalles para que todo esté bien, para recibir al huésped como debe ser. Pero algo le pasa, algo está mal. Mientras «hace cosas», se siente en tensión, absorbida, inquieta, nerviosa (todo eso significa el verbo que usa Lucas)... Se siente «sola» con la tarea, con sus obligaciones. 

           Y «explota», lo paga con su hermana: un reproche. Ya podía echar una manita. A ver por qué tengo que hacerlo todo yo, si es cosa de las dos. Pero no se lo dice directamente a ella, de buenas maneras, sino que le pide a Jesús: Dile que me ayude. Está creando una situación aún más violenta. Incluso el nerviosismo interior la lleva a soltar un cierto reproche a su huésped: «¿es que no te importa»?... Ella estaba haciendo lo que le habían enseñado, lo que era normal cuando llegaba un visitante, estaba cumpliendo con su obligación... Pero los efectos de todo ese trajín no son nada buenos.

       Importante mirar esos síntomas en uno mismo. A ver si andamos con «martitis aguda». En nuestras relaciones con el Maestro... y con los hermanos. En nuestras comunidades y grupos parroquiales el trabajo se multiplica, vamos siendo menos, más mayores, la gente anda muy ocupada... y algunos se sobrecargan  (quizá mientras otros andan bastante desocupados, o eso nos parece). Y nos liamos a hacer cosas, casi sin dar a basto, y lo primero que descuidamos es nuestra paz interior, tan volcados hacia fuera, que se nos vacía el corazón. Puede que todo nos salga y nos quede impecable... pero seguramente sin «calor». Nos lo han enseñado así: la fe madura y comprometida se mide por las actividades, responsabilidades, reuniones y grupos en los que andamos metidos... aunque nos quedemos sin tiempo para nosotros mismos (y para estar a los pies del Maestro frecuentemente). Por ejemplo: hay que preparar una celebración... pues a ver los cantos, las hojas, el altar, lo que hay que decir en la homilía, las moniciones, quién lee, los objetos litúrgicos, las ofrendas, los símbolos, los, las, el... Pero  ¿el «encuentro con el Señor» (que es de lo que se trata, ¿no?) para ver qué tiene que decirnos, para haberle escuchado antes, para dejarnos tocar por él...?  O al preparar la catequesis o reunión de la comunidad... ¿hay tiempo tranquilo para escuchar al Señor ANTES de hacer todas las demás cosas?  Podemos estar haciendo mil cosas «en el nombre del Señor»,o «por el Señor», o «al Servicio del Pueblo de Dios»... sin contar con Dios, sin escucharle antes.

           Fuera del ámbito religioso, también nos ocurre algo similar. Preparamos cosas (una comida, un viaje, una fiesta, un regalo...), hacemos muchas cosas por los demás (que se lo pregunten a cualquier padre/madre de familia, o párroco o Superior, o Voluntario, o...)... pero quizá nos falte frecuentemente «escucharles» con calma, prestarles atención, dejarnos afectar por sus cosas...

Es fácil descubrir en uno mismo los síntomas de esta «martitis aguda». Menos mal que el remedio es relativamente sencillo: reposar a los pies del Señor, y escuchar su Palabra. Pararnos con alma junto al hermano/a, y escucharle. Sin duda es lo mejor que debemos hacer. «La mejor parte». Que no nos la quitemos nosotros mismos.

Enrique Martínez, cmf 

Comentarios
susan marcela susan marcela
el 3/10/13
hola,es un poco complicado acceder a las lecturas y sus comentarios,yo lo uso para hacer el guión de la misa y me ha sido muy difícil hacerlo
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richi947 richi947
el 8/10/13
Susan Marcela, mira que no es difícil seguir las lecturas por Ciudad Redonda, tal vez te resulte difícil desglosarla para ponerla en un guión, pero es seguro que deben existir otros sitios donde sí estén los guiones armados.
Yo nunca me tomé ese trabajo pero en todo caso lo que se me ocurriría es tomar la idea central del evangelio, que es el afán de Marta por servir al Señor, sin el Señor y María que solo tiene oídos para Jesús. Tal vez Marta necesitaba preparar antes su corazón que su casa para agasajar a Jesús. Y no te olvides de Jonás y sus 3 días en el vientre de ese gran pez y de Jesús que es su figura...Bendiciones, hermana!
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Enzo Machado Enzo Machado
el 8/10/13
Gloria a Dios! Muy ungido el comentario del evangelio de hoy. Que el Señor nos mantenga en el servicio, haciendo Su voluntad y no la nuestra. Saludos desde Avellaneda, Santa Fe
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moralito moralito
el 8/10/13
María a tomado la mejor parte!!!!!!!! Ciertamente no se trata de María, la madre de Jesús. Pero, como le pega esto a la Santísima Madre de todos. Si, la madresita tomó la mejor parte con su hermoso Sí a Dios. Por eso, me pregunto, acaso los hermanos separados no se pondran a pensar, si Jesús hablaba asi de una tal María que lo contemplaba con ternunra y le promote el paraíso al decirle SU PARTE NO SE LE QUITARA. Cuánto muchisimo mas él no le ofreció a su madre que realmente lo contempo desde su vientre al cuidarlo y servirle como nadie jamas lo hizó.
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wilmer373 wilmer373
el 8/10/13
Estas dos mujeres, ambas amigas del Señor, ambas dignas de su amor, ambas discípulas suyas, son figura de dos vidas, la presente y la futura; una laboriosa y otra ociosa; una infeliz y otra dichosa; una temporal y otra eterna.
Lo primero es lo primero, María escogió la mejor parte estar al lado del Señor. Lo demás vendrá por añadidura...
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Veronica Veronica
el 8/10/13
Si muchas veces nos descuidamos de lo importante de reunirnos en las comunidades y cuando tenemos actividades nos esmeramos de que todo salga bien, muchas veces no para el servicio del Señor sino para que las personas nos vean que somos "buenos" hermanos porque hacemos varias tareas en la comunidad y muchas veces en la casa no nos gusta hacer nada sino que nos sirvan. El Señor nos manda hoy que no nos debemos de quejar si servimos y no debemos descuidar lo mas importante de ir a las comunidades aprender de El, de su bondad, humildad y sencillez.
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Mª Eugenia Mª Eugenia
el 8/10/13
Comprendo perfectamente a Marta, porque yo hago lo mismo, me pongo a hacer un montón de cosas, llevar los niños al colegio, ir a médicos, la casa, ir a pasear con mi madre que tiene 81 años, etc. y a Dios lo dejo para el final, cuando ya estoy cansada de estudiar con los niños, hacer cenas, etc.. al final del día rezo rápidamente con ellos y me duermo sin rezar mis oraciones y sin hacer mi examen de conciencia. Pero como decía Santa Teresa de Jesús " Entre los pucheros anda el Señor" y eso me consuela.
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richi947 richi947
el 9/10/13
Para María Eugenia, te recomiendo leer y meditar "relatos de un peregrino ruso" está facilmente conseguible de la web. Este hombre tenía la misma preocupación tuya y mia, la de orar en todo momento como dice Pablo, el apóstol. Verás cómo el lo logra. Un abrazo cristiano.
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Martha Martha
el 9/10/13
Esta pasaje ungiió mi vida y cuando los afanes por servir me desubican busco ese momento para escuchar a Jesus y encontrar ese punto de equilibrio interior. que me llene de su paz para seguir adelante. Gracias por esta hermosa reflexión.
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CARMEN PALMA CARMEN PALMA
el 9/10/13
GRACIAS POR LOS EVANGELIOS Y SUS COMENTARIOS SON HERMOSOS. LA ORACION COMO TODO ES UNA GRACIA DE DIOS Y LA RELACION CON EL EN TODO MOMENTO GRACIA DE DIOS, BENDICIONES
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