Comentario al Evangelio del

Pablo Largo

Queridos amigos:

Nos saltamos los capítulos 18-20 del evangelio (historia de la Pasión y primeros encuentros pascuales) y nos situamos en el epílogo de la obra de Juan.

Como la duración postresurreccional de Jesús (perdonad la palabra) está tan imbricada con la duración prepascual, no nos debe extrañar que él vuelva sobre sus palabras de antes, que son las palabras de siempre: amor y misión. Comienza sacándole a Pedro por primera, segunda y tercera vez una confesión de amor. Y acto seguido va haciendo, por primera, segunda y tercera vez, el encargo. Porque Jesús sabe que el que lo ama guarda sus mandamientos, que el que lo quiere cumple su encargo. El amor es la raíz en que se alimenta toda verdadera y buena obediencia y la obediencia es el sello de todo verdadero amor.

Después del amor y de la obediencia sólo queda el destino: "cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras". Eso sucederá a su tiempo. Y sucede siempre. Al atardecer de la vida pasó Pedro por el definitivo examen del amor, pero antes había pasado por exámenes parciales día a día, en el ejercicio de la misión encomendada, y no en deliquios especiales ni en fórmulas fanfarronas. Y jornada a jornada tendría que verse expuesto a pasividades parciales. Como todos nosotros, que con mejor o peor gana nos aplicamos a nuestro hacer (las responsabilidades comunitarias, las horas de despacho, la preparación de la celebración, de la catequesis o de la clase, el trabajo en la oficina, los quehaceres de la casa) y sobrellevamos nuestro padecer (el trabajo precario o el paro, la enfermedad breve o crónica, ese achaque que es bastante más que una molestia, un decaimiento general, el quiero y no puedo, las barreras en la comunicación no superadas, la dureza de un trato agresivo y humillante, punzadas de pesimismo...)
En resumen: desde el impulso de un amor y tras el ejercicio de una tarea a veces dura y fatigosa, no exenta de golpes y sufrimientos, desde esa forma de "actividad sufrida", se prepara el discípulo para vivir la pasividad última.

Vuestro amigo.
Pablo Largo

Comentarios
Joselito H. Joselito H.
el 17/5/13
En el Evangelio de hoy, Jesus interroga a Simon Pedro, diciendole que si lo ama y El le contesta que si que lo amas , tres veces Jesus, le hace la misma pregunta y tres veces Pedro da la misma respuesta a su Maestro. El Senor, insiste tanto en lo mismo porque sabia, que con la llegada de su pasion y muerte, llegarian momentos dificiles para sus seguidores, y que muchos lo dejarian a su suerte y lo negarian. Senor, te pido que me sigas ayudando cada dia mas a dar testimonio de mi amor hacia Ti, y que nunca permitas que yo me alejes de tu presencia, amen.
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Augusto Augusto
el 17/5/13
Con y en Jesucristo Nuestro Señor nuestra piedra angular participemos como cristianos testigos de su resurrección en el crecimiento de nuestras comunidades acogiendo la verdad que el Espíritu Santo nos susurra con palabras inefables amando con justicia a Dios, a nuestro prójimo y a nosotros mismos.
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JACKY. JACKY.
el 17/5/13
ANTE LA MISMA PREGUNTA DE JESUS, 3 VECES A PEDRO, LA RESPUESTA FUE SIEMPRE TAJANTE, DECIDIDA Y VERAZ; COMO SE DICE; AFIRMADO, CONFIRMADO Y REAFIRMADO...CUANDO ALGUIEN HACE UNA PREGUNTA, QUE ESPERA?, UNA RESPUESTA, PERO SI NOS LA REPITEN Y TRES VECES, YO PENSARIA QUE DUDAN DE LA RESPUESTA, PERO TAMBIEN SE PUEDE PENSAR QUE ESPERABA ALGO MAS QUE UN SI, ASI QUE LO OBTUVO; "SEÑOR, TU LO SABES TODO, TU SABES QUE TE QUIERO", PROBABLEMENTE, SUCEDIO ASI PORQUE LO QUE LE IVA A EXIGIR LUEGO, ERA AUN MUCHO MAS. BENDITO SEAS SEÑOR...

CUANDO NECESITES AYUDA PREGUNALE A DIOS... Y CUANDO NO, DALE GRACIAS A DIOS. NO OLVIDES NUNCA SUS BENEFICIOS.
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