Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

PESCADORES DE LA NUEVA EVANGELIZACION


 

          Al leer este Evangelio de hoy, en el contexto del Año de la Fe en que nos encontramos, me ha venido a la cabeza la invitación de distintos personajes de la Iglesia respecto a que la Nueva Evangelización y la renovación de la fe tiene mucho que ver con los «evangelizadores» que la tenemos que llevar a cabo.

Aunque este es un tema que desborda absolutamente la reflexión homilética de este día, sí que quiero entresacar algunos puntos que nos ayuden a meditar, orar y revisarnos:

* Jesús se marcha a Galilea. A donde está la gente, lejos del «centro religioso» que representa Jerusalem, su templo y sus autoridades. No se queda esperando a que vengan a él, ni se dirige a los que ya están «en la onda» religiosa. Va a «meterse» en medio de las cosas cotidianas y de la vida diaria de unos hombres ocupados en salir adelante cada día, va a «verlos». Y está bien que lo tengamos en cuenta. Quizá podamos andar demasiado «prisioneros» de la estructuras, costumbres y prácticas religiosas... y tengamos descuidada a mucha gene, con la que necesitamos entrar en contacto, verles, mirarles con los mismos ojos de Jesús. Sentir y conocer sus inquietudes, contar con ellos, invitarles... No a los de siempre. Sino quizás a aquellos de los que nadie suele acordarse.

* Va a proclamar el Evangelio de Dios, la buena noticia de Dios. Importante clave. Demasiadas veces aparecemos como los censuradores, los que andamos señalando, excluyendo, condenando, exigiendo, imponiendo. Jesús proclama una «noticia buena», algo que puede motivar, ilusionar, mover a las gentes a interesarse por su propuesta, por su mensaje. Que conecta con sus expectativas, sueños y deseos. Esto puede hacerlo porque ha dedicado una parte importante de su vida a formarse... y a darse cuenta de lo que los hombres buscan, desean, necesitan. Y esa «noticia» no será otra que el ayudarles a descubrir que «Dios está cerca» de ellos, que pueden encontrarse con él, que tienen que aprender a descubrirlo, interesado por sus cosas, ayudándoles a ser, a salir adelante. Su lenguaje es positivo, invita, propone: creed que Dios se preocupa por vosotros, que podéis encontrarlo, que tiene algo bueno para vosotros. No les hablará de obligaciones, de ritos, de normas, de dogmas... sino de vivir de otra manera.

* «Convertíos y creed en la Buena Noticia». Es decir, cambiar de mentalidad, asociar nuestro estilo de vida al suyo, aceptar sus «caminos» para encontrarse con Dios, para agradarle. Creer en la Buena Noticia es creer en Jesús, el que el Reino de Dios está muy cerca y muy dentro de nosotros. Que es él quien nos sale a buscar y nos invita a acogerle con su propuesta de felicidad y plenitud, de bienaventuranza.

* «Venid conmigo... y os haré pescadores». Primero se trata de «estar con él», de conocerle en persona, de dejarse transformar por él, en contacto con él. No se trata de ser predicadores de un mensaje o de una religiosidad, sino de ser portadores de una experiencia: lo que él ha hecho conmigo. Pedro es pescador... pero no lo es de «hombres» todavía. Necesitará que el Señor le «pesque» del agua en medio de la tempestad, de aprender a fijar los ojos en él cuando llegan las tormentas que parecen hundirnos, de descubrirle como «Señor mío y Dios mío». Ser  pescadores de hombres significará salir al encuentro de los hombres que andan «ahogados», para darles la mano, para curar, para echar sus demonios, para...

* Pero tendrán (tendremos) que dejar sus redes, sus barcas, y su «padre». Andamos muchas veces enredados en nuestros trabajos de cada día, a veces en nuestras rutinas de siempre, en nuestras ocupaciones diarias (aunque sean muy dignas y cualificadas) en nuestras tradiciones y mentalidades de siempre (lo que representaba el padre) para encontrar otros mares, otras orillas, otras tareas, otros planes...y otro Padre con mayúsculas, el Padre de una familia universal.

          No me extiendo más por hoy. Creo que estas sencillas claves (para nada exhaustivas) nos pueden ayudar en nuestra oración y en nuestra celebración eucarística... para animarnos a seguir profundizando en nuestra fe, renovándola y compartiendola con esos «hombres» de Galilea que tanto preocupan al Maestro de Nazareth. Y entre los cuales le encontraremos a él.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios
Sally, R.D. Sally, R.D.
el 14/1/13
Dejar Las Redes: es una tarea sumamente dificil !! Todo cambio tiene como respuesta una resistencia innata en el ser humano.... pero contamos con la fuerza de Jesus, con una noticia renovadora, esperanzadora, llena de vida y vida nueva!! Es el quien nos dara la fuerza para el cambio, la fuerza para encontrar otros mares, otras orillas, otras tareas, otros planes..... Los Suyos!! Amen.-
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Augusto Augusto
el 14/1/13
La clave de mi conversión está en acojer la invitación de Jesús a seguirlo gratuitamente y amarlo como Él me ama gratuitamente sin mi compromiso que me quite la libertad de ser su testigo por obligación, solo hago la voluntad del Padre celestial que me amó y me puso al lado de su Hijo y me dió el poder de sus dones en el Espíritu Santo. Humildemente digo gracias Señor.
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Adan Solis Adan Solis
el 14/1/13
Si yo creo q es verdad, estamos muy ocupados y nos ovidamos de las personas que estan alejadas del Señor. Y como se dice queremos muchas veces, o mas bien la mayor de las veces pescar en pecera.
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elvia cantero elvia cantero
el 14/1/13
me sirvio bastante su reflexion Dios lo bendiga
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benjmo benjmo
el 14/1/13
Enrique. Gracias por la reflexión. Muy práctica y actual. Para la vida.
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