Comentario al Evangelio del

Fernando González

Queridos amigos y amigas:

Al leer en el calendario litúrgico el subrayado del evangelio de este martes de la semana 28 ("dad limosna, y lo tendréis limpio todo"), me dije para mis adentros: Ah pero, bueno, ¿no dice san Pablo que aunque dé todos mis bienes a los pobres, si no tengo amor, de nada me sirve? Pues ¿cómo despacha Jesús su doctrina con esa frase? Pase que Jesús hable de limpieza: porque está hablando con un fariseo, y esa gente estaba obsesionada con la limpieza de las manos, de las jarras, de las ollas, de todos los cacharros, o, como se dice ahora, de toda la batería de cocina. En eso hace muy bien, porque conecta de inmediato con el lenguaje, los intereses, el mundo concreto, las preocupaciones e incluso las obsesiones de la gente. Pero ¿cómo es posible que un gesto exterior, que incluso puede servir (¡y lo dice el propio Jesús!) para nuestra ostentación, puede limpiarnos por completo?.

Y me acuerdo de la etimología de "limosna": viene de la palabra griega eleemosýne, que significa "compasión". Más aún: recuerdo cómo, según dicen los estudiosos, la antropología de Jesús es unitaria, holista. Eso significa que para él el hombre entero, la mujer entera, ha de estar presente en cada acto que realiza. Por tanto, ha de estar presente en cuerpo y alma, con el corazón y las manos. Más en concreto, ha de decir "con en corazón en la mano" y ha de dar "con el corazón en la mano". Es como un dar dándose. Nada de obras muertas de mucho relumbrón hacia fuera; pero también nada de puros delicados sentimientos, tan delicados como estériles; y nada de discursos cuando la respuesta a la demanda (¡así que hay desafíos, dones y demandas a los que debo responder!) no son hueras palabras, sino dones muy concretos y muy materiales.
El caso es que me acabo de asomar al texto del evangelio (¡ya lo podía haber hecho antes!) y me encuentro con que me dice: "dad limosna de lo de dentro, y lo tendréis limpio todo". Me doy con el puño en la cabeza y me digo: ¿a qué tanto cavilar? Si hubieras leído directamente el evangelio, y no hubieras recurrido al comodín de una cita, tan coja por añadidura, habría evitado todos esos rodeos.

Comentarios

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Gustavo

Gustavo


el 16/10/12
Pues mas bien no entiende el que no tiene inteligencia, jacky, porque a mi si me quedo clarisimo el comentario. Hay que leer mas jacky, para aumentar un poquillo esa inteligencia...
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Joaquín

Joaquín


el 16/10/12
¡Que bueno que Jesús no reusaba las invitaciones a comer, ni siquiera de parte de los fariseos, que no parece que fueran sus amigos en ninguna ocación, al menos que yo sepa. Salvo el caso de Nicodemo quien visitó a Jesús de noche, (pues él, Nicodemo, también andaba a "oscuras"). Que bueno -digo-, porque a lo mejor no tuviésemos este pasaje, cuyo comentario -también excelente-, me ha sacado también a mí de dudas con la cuestión de la limosna, con ese sentido tan fuerte que adquire esa palabra sólo por la etimología del griego. Pues yo había ya pensado: "entonces así, -dando limosna- es muy fácil quedar "limpio" por dentro y por fuera". Mas no se ve tan fácil. GRACIAS por tanta luz que nos dan.
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Jacky Former

Jacky Former


el 16/10/12
"Dar de lo de dentro": Puede que nos cueste entenderlo pero Jesús con estas palabras habla del Amor. Dar lo que se TIENE es un gesto de caridad salvo que la motivación para dar sea la pura ostentación.
Dar llo que se ES no cabe duda que es dar por amor.
Lo mas, lo mas que se puede dar es la propia vida, y "no hay amor mas grande que el de quien da la vida..."recuerdas? Jesús habla de amor y san Pablo que sigue sus enseñanzas, también. No hay contradicción alguna!
Fernando Gonzalez: Cuída de no darte esos puñetazos en la cabeza, puede ser la razón de que no se entienda nada de lo que nos dices.
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Juan Diego

Juan Diego


el 16/10/12

¡Qué fácil! Simplemente invitar a Jesús -como hizo el fariseo- a nuestra 'casa', es decir, a nuestra vida.

¡Cánto cerrojo hay que impide que abramos esa puerta de nuestra'casa' a Jesús!, que es quien hace nueva (renueva) nuestra existencia por la fuerza del amor.

La auténtica y primera limosna es darse a los otros, empezando por los más próximos, desde la unidad de vida, derribando la barrera entre lo que decimos y hacemos, y experimentando atónitos los frutos del amor que son la alegría y la paz.
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vicente condori

vicente condori


el 16/10/12
Jesús hace un llamado a sus opositores para que no conviertan un formalismo ritual en un criterio para discriminar a las demás personas por su condición social, racial, cultural, económica o religiosa. De hecho, las personas pobres que trabajaban en el pastoreo o en la agricultura tenían poca o ninguna posibilidad de cumplir estas normas de higiene y, por una razón ajena a su voluntad, se veían discriminados de la vida religiosa comunitaria. Seamos limpios primero por dentro y después por fuera.
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rubén

rubén


el 16/10/12
Un mensaje sencillo que nos dá el Señor.pero dificil de comprender...porque estamos llenos de egoismos y somos más apegados a las cosas del Mundo que a las cosas de Dios....muchas vecés Soy fariseo..porque me acomodo y me quedo quieto...y la Fé és todo lo contrario...és movimiento y compromiso con nuestro Projimo.
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