Comentario al Evangelio del

Conrado Bueno, cmf

 

Las Bienaventuranzas

Las Bienaventuranzas, si no nos puede la rutina, son una revolución, ponen patas arriba la escala de valores que manejan los mortales. Ya no están en primera fila la violencia, la riqueza, el dominio, el prestigio y cosas así. Quedan sustituidos por la paz, la mansedumbre y la pobreza del Reino. Lo que era maldición se torna fuente de felicidad.

Hoy nos toca la versión de San Lucas. Ya sabemos que son más populares las de San Mateo. Lucas se queda sólo con cuatro, y tienen un tono más agresivo, menos matizado que Mateo y, en contrapunto, añade cuatro “ay”, a modo de malaventuranzas, hacia los satisfechos y llenos de sí mismos.

Es de rigor comparar las Bienaventuranzas con los Diez Mandamientos del Sinaí. Es el Viejo y el Nuevo Testamento frente a frente. Recordamos esas cosas elementales: el Decálogo está escrito en piedra; aquí, en el corazón del hombre, corazón que resulta nuevo. Allí, se trata de una ley de mínimos; cerca del lago, se pretende el máximo de la ley, que se hace amor y santidad. En el Sinaí, encontramos la ley por excelencia; en las Bienaventuranzas, la liberación o superación de la ley. En fin, donde había normas morales, Jesús coloca una realidad viva. Así, este espejo de vida moral es un ideal de vida abierto a todo el mundo. Los que se sienten muy buenos nunca lo podrán alcanzar en su plenitud; los que se sientan frágiles y pecadores sepan que tienen un camino por donde comenzar a andar.

El esquema de su formulación es tripartito: una llamada a la felicidad, los sujetos de esa felicidad y la razón de su felicidad. Jesús comienza llamándonos a la felicidad; todos buscan la felicidad, aun los que dicen que no la buscan. La novedad chocante radica en los sujetos de la misma: los pobres, los hambrientos, los que lloran, los despreciados a causa del Hijo del hombre. La luz aparece en la tercera parte, en la promesa de Jesús: porque el Reino les pertenece, porque será grande la recompensa en el cielo.

Nosotros podemos adoptar diversas actitudes. Algunas negativas. Por ejemplo, que, por repetir tantas veces las palabras de las Bienaventuranzas, se nos hayan quedado sin color y sin sabor; no nos hieren, no nos dicen. Otra cosa negativa sería pensar que son irreales; que no son manjar para todos. Y, acaso,  si no se piensa, se actúa como si así se pensara.  Esperemos que nosotros seamos de los cristianos que nos sintamos felices de verdad porque hemos encontrado la razón de esa felicidad. Dios nos ofrece un Reino nuevo, y nosotros vemos lo que no ven los ojos del mundo. La vida en Cristo, vivir en Cristo es vivir de los frutos de su Espíritu: paz, mansedumbre, justicia, pobreza. Es decir, las Bienaventuranzas.

Comentarios

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jose manuel

jose manuel


el 12/9/12
¡Qué necesitado estoy Jesús! De tu amor y misericordia. ¡Cuánto miedo tengo! De mi día a día, de mis cosas. Pero tengo un camino. Ese camino eres tú. Y noto, realmente noto cómo tu madre, la Virgen, me lleva a ti.
Entonces ¿De qué tengo miedo?..................
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gustavo

gustavo


el 12/9/12
Es la puerta chica, la puerta por la que nos cuesta entrar, cuando no nos abstenemos como los pobres .Hay una regla de oro y esta es, vivir como el pobre.
Nos cuesta horrores vivir así, estamos acostumbrados a dormir, comer y vestirnos bien, vivimos en una casa, comemos todos los días, descansamos lo suficiente.
Pero hay gente que no logra comer bien, dormir bien y como el evangelio de ayer en el que Jesús no duerme para rezar, nos muestra claramente como sufre por el reino y termina prácticamente sin dormir ese día.
Bueno un saludo a todos los lectores,
Gustavo
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MICAICEÑO

MICAICEÑO


el 12/9/12
QUE BUENO SERÍA SI EN EL MUNDO NOS ESFORZÀRAMOS POR COMPRENDER EL MENSAJE DE LAS BIENAVENTURANZAS, NO COMO UN CAMISA DE FUERZA, SINO COMO UN INVITACIÓN Y UNA POSIBILIDAD DE UN MUNDO MEJOR.
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EDWIN CESAR

EDWIN CESAR


el 12/9/12
el evangelio de hoy es hermoso porque nos llama a la felicidad y nos da todos los medios necesarios para ello, es verdad que nosotros como seres humanos somos frágiles pero con la ayuda de Dios podemos lograrlo, es decir encomendarnos a Dios y ha darle duro con la practica de las bienaventuranzas
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LORENZO CHAVEZ

LORENZO CHAVEZ


el 19/9/12
QUE BUENO SOY PARA INVENTAR PRETEXTOS Y EVADIRME DE MI RESPONSABILIDAD COMO SER HUNANO. AMAR Y SERVIR A DIOS Y A NUESTRO PROJIMO COMO A NOSOTROS MISMOS, PERO MSI NO ME AMO A MI MISMO COMO VOY A DAR AMOR A LOS DEMAS.
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