Comentario al Evangelio del

Luis Manuel Suarez, cmf

Queridos amigos y amigas:

La escena del evangelio de hoy es un buen pasaje para contemplar, para meterse en la historia, para mirar a la cara a sus personajes, más allá del ropaje cultural en el que nos viene presentada.

Por un lado, están dos personas “endemoniadas”. ¿Qué les pasaba? El evangelista nos da pocos datos, pero suficientes: vivían en el cementerio, muertos en vida, apartados de la civilización; estaban furiosos, agresivos, fuera de sí... ¿quién no lo estaría si las circunstancias de la vida lo hubieran confinado al cementerio? Y provocaban temor, de forma que nadie se atrevía a ir por donde ellos iban.

Ante ellos aparece Jesús. Él mismo ha decidido acercarse. Ha querido ir “a la otra orilla”, a esa tierra concreta. Y los que llamaban “endemoniados”, quién sabe si por la novedad o por la esperanza, “salieron a su encuentro”. Y ante Jesús, hacen lo único que parece sabían ya hacer: gritar. Y Jesús no se aparta, no echa a correr asustado como los demás, sino que permanece, de pie, ante ellos. Quizá por eso los dos hombres pronuncian una segunda frase que suena a petición de ayuda, vislumbrando una posible salida de su situación. Y Jesús entra en diálogo con ellos. Y en esa acogida incondicional, son liberados del mal que les acechaba. La salvación, de la mano de la liberación, ha llegado a su vida.

Frente a Jesús, los del pueblo no se enteran de nada. No les ha gustado el cambio de la situación. Estaban acostumbrados a apartar a aquellos hombres. Vivían más tranquilos. Ahora parecen preocuparse más de las molestias que les ocasiona el cambio que de la salud de sus paisanos. Todo lo contrario de Jesús.

Ante este pasaje podemos meternos en la piel de los hombres llamados “endemoniados”: ¿cuáles son mis “demonios” –los que me hacen ir por la vida sin vida, con ira, asustando a los demás-? Podemos meternos en la piel de los del pueblo: ¿cómo reacciono ante los “demonios” de otros y ante sus posibles cambios? O podemos ponernos en el lugar de Jesús, para aprender de su acogida incondicional que hace posible la salud integral y la vida.

Que disfrutes de esta bonita historia.

Vuestro hermano en la fe:
Luis Manuel Suárez, claretiano (luismanuel@claretianos.es)

Comentarios

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alicia
alicia

el 3/7/12
muy buen comentario gracias
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Isabel
Isabel

el 4/7/12
Muy claro el comentario, me enseña y me ayuda. gracias
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Gustavo
Gustavo

el 4/7/12
Me he dado cuenta en muchos sacerdotes que, ante los pasajes de endemoniados en la Biblia, no se atreven a hablar del Demonio directamente; solo hablan del mal como algo etereo y despersonificado. Satanás existe, y no teman hablar de él.
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Gustavo
Gustavo

el 4/7/12
Me he dado cuenta en muchos sacerdotes que, ante los pasajes de endemoniados en la Biblia, no se atreven a hablar del Demonio directamente; solo hablan del mal como algo etereo y despersonificado. Satanás existe, y no teman hablar de él.
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Rosaba
Rosaba

el 4/7/12
Siempre me ha resultado dificil este texto tu comentario lo hace facil, profundo y cuestionante. Gracias.
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Gustavo
Gustavo

el 4/7/12
Por fin entiendo este pasaje, gracias Luis lo voy a guardar, muy buena tu explicación

Los cuidadores pierden una cantidad importante de animales, con lo cual no es negocio Jesús.
No les importa que estos hombres endemoniados se curen, pero si les importa la pérdida material.
Asi es el mundo y así estamos.

Cuando Jesús actúa no tiene ningún tipo de prejuicio, y esto es muy bueno.
No es ningún tonto, no se deja llevar por las apariencias y trata a todas las personas por igual , aún a los que llamamos desubicados, agresivos etc..con el mismo cariño que a los amigos, ! que maravilloso!

Siempre dando el ejemplo Jesús, en toda circunstancia.
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felias
felias

el 4/7/12
La lectura de hoy , es muy ilustrativa y nos dice que en estos tiempos, debemos darnos cuenta de los males que nos aquejan dentro de nosotros, del ruido interior que nos perturba y con ello asustamos a los amigos, parientes y demas, es por ello darnos cuenta que muchas veces ese demonio , lo tenemos, y es saber buscar a Cristo en Oración para vencer las cosas de nuestro interior y las cosas de este mundo, ya que Cristo nos enseño estando en la tierra a vencer al demonio, en todas sus formas.
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luis berrios
luis berrios

el 4/7/12
Muchas veces cargamos nuestros demonios y no lo sabemos.
Gracias por su hayuda.
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Mauricio
Mauricio

el 4/7/12
El señor siempre esta en ayuda, el ve nuestras necesidades y corre a socorrernos. Mas nuestra aptitud no es de agradecimiento en su presencia.
Un muy buen comentario. Gracias.
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katiuska
katiuska

el 4/7/12
LA otra orilla , la que no queremos ver o la divisamos desde lejos, y a veces la tenemos al lado pero nuestro ego, nos ciega y pasamos de largo ,no asi JESUS el va asu encuentro nadie se atreve porque son pligrosos tienen al maligno con ellos, pero JESUS no tiene miedo , ellos encambio si le temen ,y les piden que les dejen salir y que se metan en otros cuerpos JESUS se lo concede y por eso es mal visto en su propio pueblo,entre sus gentes . SEÑOR JESUS QUE YO ACOJA SIEMPRE EN MI CORAZON A TODOS SEAN DE LA RAZA , COLOR, ORELIGION Y QUE NUNCA, EXCLUYA A NINGUNO APARTANDOLO A LA OTRA ORILLA.
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edwin de peru
edwin de peru

el 5/7/12
hagan el bien quiere decir amar a dios y al projimo y tendremos una vida siin demonios venciendo al mal y llevando nuestra cruz con jesucristo'
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