Comentario al Evangelio del

Jesus Losada

Queridos amigos:

Esta semana es muy especial. Por algo la Iglesia la llama la semana "santa". Toda ella aboca al triduo sacro en el que conmemoramos el centro de la fe cristiana. Nosotros confesamos que Jesucristo murió (viernes santo), fue sepultado (sábado santo) y resucitó al tercer día (domingo de resurrección). No es que conmemoremos estos hechos como quien desempolva un álbum de recuerdos familiares, sino que en la liturgia, por la fuerza del Espíritu, experimentamos su realidad y su energía salvadora. ¡Por eso es tan importante prepararnos para esta celebración! Si fuese un simple recuerdo, bastaría con poner en marcha los ritos de todos los años, pero no: ¡Es una experiencia que acontece hoy, que afecta a nuestra vida, al presente de la iglesia y del mundo!

En el tramo final que nos conduce al triduo sacro, comenzamos purificando nuestros sentidos. Hoy, lunes santo, le toca el turno al olfato. La casa en la que habita Jesús, que es la casa de sus amigos de Betania, se llena de la fragancia del perfume. No se trata de una colonia barata comprada en un "todo a cien", sino de "un perfume de nardo, auténtico y costoso". Sólo el amor puede producir este derroche de belleza, porque sólo el amor sabe ir a lo esencial, a ese centro en el que la verdad, la bondad y la belleza se manifiestan unidas. Judas es un periférico, anda por los márgenes. Cree que da el do de pecho porque exhibe una actitud calculadora y un aparente interés por los pobres. Hace el ridículo. Está en otra onda. Sólo María de Betania, la que había escogido la mejor parte, sabe "lo que toca hacer" en este momento, es una experta en ir al centro del misterio. Por eso encuentra el símbolo adecuado en los días previos a la muerte de Jesús. María le dice que lo quiere, antes de que sea tarde y sólo quede tiempo para las lamentaciones. Ella no es una embalsamadora de muertos sino una perfumadora de vivos. Está perfumando al Jesús que, en su corazón, ya ha resucitado antes de morir. Por eso, la casa se llena de la fragancia de la vida.

¿Cómo huele la fe que hoy vivimos? ¿Huele a recinto cerrado, húmedo, miserable? ¿O huele al nardo de la libertad, de la alegría, de la entrega? En el primer caso, nuestro santo patrón es Judas. En el segundo, formamos familia con María de Betania. Perfumar al Jesús que vive hoy es una de las dimensiones más refrescantes de nuestra fe.Queridos amigos y amigas:

El evangelio de este Lunes Santo nos presenta una cena, que es como un anticipo de la última cena. En ella se dan cita los amigos (Marta, María, Lázaro) y los traidores (Judas Iscariote). Es una cena en la que se ponen de relieve las dos actitudes básicas ante Jesús que van a estar presentes en el drama de su proceso y de su muerte: la cercanía del amor y la distancia del resentimiento.

Marta (la camarera), Lázaro (el resucitado) y María (la perfumista) representan el polo del amor. Sirven, escuchan y ungen a Jesús. Y lo hacen todo desde la gratuidad propia de toda amistad.

Judas Iscariote (el discípulo que lo va a entregar) representa el polo del resentimiento. Critica el “derroche”de María mediante una racionalización que podría pasar a cualquier manual de psicología: ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?

¿Cómo responde Jesús a cada una de estas dos actitudes? Necesitamos escrutar cada detalle porque, en el fondo, su respuesta tiene que ver con cada uno de nosotros.

En el caso de Marta, María y Lázaro, Jesús se deja hacer. A lo que es gratuito se responde con la gratuidad: Déjala: lo tenía guardado para el día de mi sepultura. Acepta ser querido, encuentra consuelo en el hogar de Betania. Disfruta con sus amigos.

En el caso de Judas, Jesús desenmascara la racionalización: A los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis. No se deja engatusar por las trampas de los que parecen amigos y no son más que funcionarios.

Estas dos actitudes son un espejo en el que nos miramos nosotros al comienzo de una nueva Semana Santa. ¿Hacia dónde nos inclinamos?: ¿Hacia la entrega incondicional a Jesús o hacia nuevas racionalizaciones que encubren nuestra mediocridad?

En la cena, además de los alimentos, hay perfume de nardo, que es un anticipo simbólico del perfume con el que las mujeres ungirán el cuerpo de Jesús después de su muerte. Es una perfume costoso (porque el amor no es tacaño) y es también un perfume expansivo (porque el amor no es cerrado): La casa se llenó de la fragancia del perfume.

Tenemos esbozado el guión del drama que vamos a revivir durante los próximos días.

Comentarios
claudia claudia
el 2/4/12
¡Qué buena interpretación de la Palabra!
Gracias!
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Ángel Ángel
el 2/4/12
El día del perdón, el perdón que inicia su recorrido en nuestro corazón con el perdón a nosotros mismos. Eje del que parte la entrega al Señor, en los momentos de desaliento, levantemos el corazón al Señor, empezando por presentar nuestros pequeños fracasos, en poder presentar estos, estriba la humildad que hoy hemos de bucear al leer el texto del evangelio, si Judas se hubiese perdonado...
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gustavo gustavo
el 2/4/12
Que linda la amistad que Jesús tiene no ?
Que valor que tiene la amistad en nosotros !
Con un amigo, con una amiga ( generalmente la propia esposa), la vida es más vida, y toma sentido.
En la amistad, se rompen las reglas, Jesús deja que esta mujer gaste dinero en EL ( perfume) y deja que tenga un contacto más íntimo ( le secó los pies con sus cabellos), deja que llegue a El su ser femenino al que ama .
Por supuesto que uno puede pensar mal, pero Jesús es totalmente inocente y puro en esta actitud.
Antes de su muerte, quiere tener presente en su corazón a éstos a quien ama, porque lo van a estimular a hacer lo que le toca.
Un abrazo
Gustavo

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MARTHA C. MARTHA C.
el 2/4/12
Hermanos, que el Señor nos de valor para aprender de su hijo Jesús a, amarnos y a servirnos unos a otros y a vivir los unos para los otros, aún a costa del sacrificio.
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Eulogio Eulogio
el 2/4/12
Brillante reflexión, hasta creo que persivo la fragancia del nardo, gracias que buen inicio de Semana Santa.
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vicente condori vicente condori
el 2/4/12
María de Betania se anticipa a develar el sentido de la muerte de Jesús. Lo que debía ocurrir en la sepultura, ella lo realiza en el marco de una comida entre amigos, con un perfume cuyo olor inunda la casa. La muerte de Jesús es puro amor, derramado abundantemente como ese perfume, impregnando completamente a los amigos y amigas que comparten la mesa en comunión, llenando la casa-iglesia. Que nos perfume también a nosotros este derroche de amor.


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marlene marlene
el 2/4/12
SEÑOR, TE ENTREGASTE Y TE SIGUES DANDO POR COMPLETO Y NO TE RECONOCEMOS MUCHAS VECES CON NUESTRA ACTITUD,NUESTRA FORMA DE VIDA TAN PARADOS EN NUESTRA RAZÓN HAZNOS MANSOS Y DESPRENDIDOS DE LO MATERIAL.
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LUIS ALF LUIS ALF
el 2/4/12
EL COMENTARIO ACTUALIZA LO QUE ESTA PASANDO EN EL MUNDO
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benjmo benjmo
el 2/4/12
Una homilía muy bella y atinada. Muchas gracias.
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Siddharta Siddharta
el 2/4/12
Estos hermanos que escriben aquí tienen una rareza; y es que creen en El Dios de Jesucristo y su Evangelio.
Inspirados, descubren el simbolismo que encierra, lo explican como nadie, y son capaces de esparcir por el mundo el perfume del nardo. ¡Qué maravilla!
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Isabel Isabel
el 3/4/12
Es una reflexión muy profunda, y nos invita a comprometernos, todos los dias visito esta pagina, por lo mismo, porque asi como necesitamos de todo lo demas, tambien de la palabra de nuestro señor.
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luis alberto luis alberto
el 3/4/12
Hay Dios Mio, creo humildemente que esta porcion del evangelio ha tocado el corazon de quien lo escribio, pero quienes hemos salido ganando por la reflexion y sobre todo al decirlo tambien esos buenos comentarios, de quienes lo hemos leido, somos nosotros indudablemente. DIOS BENDIGA
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