Comentario al Evangelio del

Pedro Belderrain, cmf

En adviento nos fijamos en los grandes personajes bíblicos (María, Isaías, Juan) que nos ayudan a preparar la venida del Señor. Estas grandes figuras no existen en la cuaresma. Pero en nuestro camino hacia la Pascua sí van apareciendo decenas de personajes que pueden ayudarnos a acoger la llamada a la conversión y a abrir nuestra vida al Resucitado y a su palabra.

Uno de ellos es Naamán, un general sirio. Un hombre que nos habla de Damasco, de esas tierras que están tristemente de actualidad. Es fácil mirarle con simpatía: es un enfermo, alguien necesitado. Pero también un hombre de carácter; el relato bíblico lo presenta enojado, gruñendo, furioso.

Contemplándole podemos descubrirnos a nosotros mismos. Naamán ha hecho muchos kilómetros buscando la curación; ha insistido, pelea por ella. Pero quienes hablan en nombre de Dios le ofrecen respuestas que chocan con sus planes. Más aún, que le parecen ridículas: ¡cómo  bañarse siete veces en el Jordán cuando en su tierra hay ríos mucho mejores! ¿Qué es eso de que el hombre de Dios no le reciba y le dé consejos a distancia?

Los hombres y mujeres del Espíritu nos advierten: ¡cuidado, no se trata sólo de aceptar el querer de Dios: hay que acoger también los caminos que Él elige para llevarlo a cabo! Solemos esperar que sea Él quien vaya a nuestro ritmo, quien se acomode a nuestros planes. Naamán nos enseña lo importante que es escuchar y acoger los caminos que Dios ha hecho suyos: ¿por qué aceptar un mesías judío nacido además de un embarazo sospechoso?, ¿por qué acoger algo tan repugnante como la cruz?... Cuidado con caer en la tentación de Naamán.

Comentarios
MARTHA C. MARTHA C.
el 12/3/12

Seamos mensajeros de la palabra de Dios, a todos aquellos que andan en oscuridad para que puedan ver el mundo con los ojos de Jesús y gocen de esa paz que solo El la sabe dar.
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gustavo gustavo
el 12/3/12
Sólo se salvan los que cumplen la voluntad de Dios.
No podemos poner excusas y después pedir el perdón de Dios, tenemos que usar todos los medios posibles para llegar al bien, aún aunque tengamos que ayunar, y ser extremistas en algunos aspectos.
Como cuando Jesús expulsa a los mercaderes del templo, aplica una acción concreta, que es la de no seguir colaborando con el mal, cuando les dice lo que piensa a los curas de la época, éstos lo persiguen,es decir No es pasivo.
Ser firmes, no ceder nunca ni una vez, ganarse a Dios, con nuestras entregas diarias a la labor del bien y ser activos e inteligentes sabiendo cual herramienta a usar en cada caso y siempre desde el sacrificio por el otro, pero nunca aceptando al mal.
Un abrazo, Gustavo.
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angie  paola angie paola
el 12/3/12
que jesus no se vende,ni se compra ante los judios el se regala
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Ángel Ángel
el 12/3/12
La conversión de Naaman nos hace ver a Dios como el siempre más, ante una época en la vida de necesidad de la curación, conversión continua , los voceros de Dios, hoy los bautizados, nos salen al encuentro presentándonos los dones de Dios, nuestro acercamiento es según nuestros planes, Dios nos atiende pero con una condición, no existen condicionantes ante Él, no hay mas que con humildad seguir sus planes y es ahí donde se derrama todo entero, hoy día la fe tan cuestionada es el valor que Dios nos pide.
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Javier,PICMA Javier,PICMA
el 12/3/12
Tengamos presente que si el profeta no es aceptado en su propia tierra, ¿para qué predica entre los suyos? O peor aún, ¿para qué predica? Podemos responder: simplemente porque es profeta, porque la tierra necesita de hombres y mujeres que anuncien la Palabra de Dios, para que esta Palabra siga estando siempre presente en el mundo.
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