Comentario al Evangelio del

Manuel Tamargo, cmf

Vivimos en un mundo de estadísticas. Hablamos de tantos por ciento, tendencias, mayorías,… Es la mejor forma de perder conciencia del detalle, el momento concreto, la individualidad. Ahí sí que somos un número.

El amor es todo lo contrario. No valen porcentajes, ni mayorías, ni “casi siempres”, ni “muchas veces”. Está claro en el mensaje del Evangelio de hoy: lo más decisivo es el “cada vez”: cada vez que lo hicisteis, cada vez que no lo hicisteis…

Y no es importante el “cada vez” porque estemos buscando el resultado pleno, el cien por cien (otra vez los números). El “cada vez” es importante porque a todo “cada vez” va asociada una persona, un “cada uno”.

Decimos que la persona es lo más valioso que Dios creó en este mundo. Por eso cada persona, cada vez, precisa toda nuestra atención y dedicación. Aquí ya no valen las estadísticas.

“Es que ‘casi nunca’ mato a nadie”. Absurdo, ¿verdad? Pues si lo llevamos al lado positivo, al amor, a la preocupación por los demás, comprenderemos más claramente que en la caridad no valen estadísticas, no se trata de conformarse con “la mayoría de las veces”, con el “casi siempre”.

En el “cada vez” nos jugamos el tipo. Y se producen un montón de “cada vez” a lo largo del día, en nuestra actividad normal. Tantos se nos escapan…. Queda el consuelo de que con Dios siempre se puede empezar de nuevo, porque está dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva. Pero necesita nuestra intención firme de que en la próxima vez (la próxima “cada vez”) estaremos a la altura de las circunstancias, a la altura del Evangelio.


Comentarios

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MARHA C.
MARHA C.

el 27/2/12
Un día seremos juzgados por el amor a nuestro prójimo.


SEÑOR, enséñanos a servirte en nuestros hermanos mas pobres y necesitados, cada día con mayor entrega y sin esperar nada a cambio.
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gustavo
gustavo

el 27/2/12
Hay que darse cuenta que necesita la persona que se cruza por mi camino.No creamos que ser compasivo es simplemente darle cosas.Hay que ayudarlo en lo que sabemos es bueno para él y del modo que realmente lo ayuda, y ésto no es nada fácil, muchas veces dando perjudicamos y no dando ayudamos.
La exigencia que tuvo Dios al elegir la cruz de Cristo aparentemente fue la de un padre cruel, y sin embargo es quien realmente quería ver en Cristo la verdadera alegría.
Seamos exigentes e inteligentes al ayudar al hermano y no aflojemos en la ayuda .
Un saludo Gustavo.
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diacono Pablo
diacono Pablo

el 27/2/12
Muy buena e interesante la reflecciòn
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Sally, R.D.
Sally, R.D.

el 27/2/12
EXCELENTE COMENTARIO!!! me ha conmovido grandemente... su brevedad va de la mano con su intensidad.Este es un gran llamado al detalle, a cada una de las veces que fallamos.. que nuestro padre Dios nos de la sabiduria de advertir en nuestros dias "cada una de las veces" y que podamos enmendar en ellas " cada uno de nuestros fallos"
Creemos Señor.. Queremos Seguirte ... pero muchas veces fallamos.... PADRE AUMENTA NUESTRA FE!!
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vicente condori
vicente condori

el 27/2/12
Tanto los salvados como los condenados hacen la misma pregunta: "¿cuándo te vimos...?". Esto indica que ni unos ni otros vieron. Los que se habrán de salvar entonces no serán los que "vieron" sino los que con su amor obraron como si vieran. Lo grande no es ver a Jesús y servirlo; lo grande es no verlo y servirlo, atenderlo y amarlo. Hay que examinar cómo vivimos personal y comunitariamente la solidaridad con el hermano.
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SUSANA
SUSANA

el 27/2/12
TODOS TENEMOS UNA MISION Y ESTA EN EN CADA UNO DE NOSOTROS DAR AMOR , ATENCION- OIRLO AYUDARLO , DARLO A CONOCER.Y EN ESTE TIEMPO DE CUARESMA DIOS NOS DA LA OPORTUNIDAD DE VOLVER A EMPEZAR.
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