Comentario al Evangelio del

Fernando Prado, cmf

La codicia es algo de lo que hay que guardarse e intentar alejarse lo más posible. Los bienes no son malos. Vivir para acumularlos sí. Dios nos ha puesto los bienes de la tierra para disfrutarlos y para nuestro servicio. Sin embargo, vivir queriendo ser ricos ante los demás y poner nuestro corazón en la riqueza nos hace pobres ante Dios.

Jesús bien sabe que quienes hacen del acumular riquezas la razón de ser de su vida son necios. Han creado un Dios que no puede salvar, que tiene oídos y no oye, que tiene ojos y no ve. Cuando hablamos de las cosas importantes de la vida, nadie tiene nada comprado, y menos la vida. Bien sabemos de la fragilidad de la vida humana, de la salud… Al final, nos vamos al otro mundo con lo mismo que trajimos a este: nada. Nada nos podemos asegurar para nosotros. Ahí está la necedad de la que habla Jesús.

Lástima que ese vivir queriendo tener más y más cree tanta injusticia alrededor y haga tan infelices incluso a los que así creen que se triunfa en la vida. Vivir queriendo acumular riquezas, olvidándonos de los que no las tienen o no pueden disfrutar de los bienes, nos deshumaniza. Cuando irrumpe la codicia el mundo se hace menos humano y las relaciones humanas e incluso familiares se contaminan hasta tal punto que nos deshumanizan. Por eso Jesús nos propone hoy un camino diferente, alternativo: ser rico, sí… pero delante de Dios.

Comentarios

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Girola
Girola

el 17/10/11
Por favor arreglen ésto para que se pueda leer el comentario completo. Gracias.
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lisette N.
lisette N.

el 17/10/11
Creo que la ignorancia nos ciega al momento de analizar la pobreza y la riqueza. La sociedad y su organización nos manipulan desde la infancia, alimentando nuestro egocentrismo. Estamos moldeados a pensar que tenemos que satisfacer todas nuestras necesidades corporales (placer, hambre, sed, protección, etc.) convirtiéndolos no en necesidad, sino en vanidad. ¿Cuántas veces no hemos escuchado la expresión “tú mereces lo mejor”, o algo parecido, en la publicidad? Somos ignorantes porque no nos hemos dado cuenta de que el cuerpo nunca va a estar satisfecho, siempre va a querer más. Nos aferramos demasiado a una vida que no es permanente, que esclaviza. Dios, es el único que puede sacarnos de esa ignorancia y darnos “cosas” que sí liberan y satisfacen definitivamente nuestra s » ver comentario
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MARCIA
MARCIA

el 17/10/11
El ansia de poder, de fama y de riquezas materiales hacen insensibilizar el corazón del hombre y por ende, alejarnos de Dios; muchas veces pienso que es necesario de repente pasar necesidades de todo tipo para poder sentir lo que siente el desvalido y el discriminado, quizás sólo así podríamos comprenderlo y solidarizar con él. ojalá nuestros graneros estén siempre llenos de caridad y empatía.
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felias
felias

el 17/10/11
La verdadera riqueza , es acumular los dones espirituales ya que ellos sastifacen nuestros pesares y nos proporcionan humildad, templanza , caridad, amor etc.
Sobre los bienes materiales seamos gratos con lo que tengamos, en cantidad o con lo necesario que nos provee la vida; si nos faltara demos aun eso que tambien nos falta al desvalido y eso agrada a Cristo y por ende a nuestro espiritu.
así sea.
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carmen s
carmen s

el 17/10/11
gracias jesus POR LA CONFORMIDAD QUE ME HAS DADO E N LA VIDA
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MAYELA
MAYELA

el 17/10/11
La codicia de bienes materiales embriaga al espíritu y lo vuelve ciego, ciego para ver realmente cual es la riqueza que multiplica el gozo de poseerla. Jesús, nos invita a volver la atención a los bienes que realmente representan riquezas y perduran en el tiempo, para alcanzar el reino de Dios. Su amor, fidelidad, fe, confianza y entrega al Señor nos hacen ricos ante los ojos de Dios...Señor, que en los bienes del cielo, mi espíritu se complazca para gozo de mi vida. Amén.
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U.SALDAÑA.M
U.SALDAÑA.M

el 18/10/11
¡Hola Amigos! Siento que el "comentario" o "reflexión" de Fernando Prado a la Lectura del día de hoy va mucho, pero mucho muy bien dirigido a la esencia del Evangelio de San Lucas (2, 13-21). Sin embargo, me preocupa la observación de Girola, que ve una especie de "desarreglo" en el mismo y que yo me atrevo a asociar con la poca o nula referencia que se hace a los otros dos elementos de la Lectura: (A) a la Carta de San Pablo a los Romanos (4, 20-25) y (B) al "Salmo", que viene siendo el extracto del Evangelio de San Lucas (1, 69-75), con los cuales me queda un sabor de "escasez" o "insuficiencia" en el comentario del mensaje, incluso si uno se remite al texto original bíblico, por carecer de ese hermoso comentario como el que que sí se realiza sobre el extracto de San Luca » ver comentario
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