Comentario al Evangelio del domingo, 18 de septiembre de 2011

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José Maria Vegas, cmf

Id a trabajar a mi viña


No es raro encontrarse con reacciones adversas a esta paradójica y provocativa parábola de Jesús. Son reacciones del tipo: «esas cosas podrían pasar en tiempos de Jesús, pero no en los nuestros…» La cuestión y la sal de la parábola está en que «esas cosas» tampoco podían pasar en esos tiempos, y, precisamente por eso, Jesús cuenta la parábola y describe la reacción iracunda de los trabajadores de primera hora: para llamar la atención. Para llamar la atención, ¿sobre qué? Jesús no trata de explicarnos un nuevo (y extraño) sistema de relaciones laborales y salariales, ni tampoco pretende defender o justificar la arbitrariedad patronal. La cuestión que plantea no tiene vigencia en determinados tiempos, pasados o futuros, sino sólo y exclusivamente en un lugar: en la viña del Señor, en el Reino de Dios.
 
Cualquier judío del tiempo de Jesús entendía al escuchar el término “viña”, que no se trataba aquí de un campo de trabajo cualquiera. La viña era un símbolo del pueblo de Dios y, en concreto, del amor entrañable y del cuidado del Señor sobre él, y también de las expectativas frustradas de que ese amor y ese cuidado dieran buenos frutos (cf. Is 5, 1-7). Así que, al hablarnos del trabajo en la viña, Jesús nos está explicando qué significa estar y trabajar en el campo del Reino de Dios.

Ser enviado a la viña y permanecer y trabajar en ella es, ante todo, una invitación y una gracia, un regalo para el que no valen méritos previos. Por eso, la invitación se cursa a todos los que están dispuestos a ir, independientemente de la hora del día, es decir, de la edad, la nacionalidad, la condición social y moral o las convicciones religiosas. La viña, el Reino de Dios, es el ámbito en el que es posible encontrar a Dios, descubrir su rostro paterno y misericordioso, su voluntad salvífica: “Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad, a nuestro Dios, que es rico en perdón”. Ese ámbito, claro está, más que un lugar es la relación con una persona concreta, portadora del Reino de Dios: Jesucristo.

Ahora bien, la imagen misma de la viña nos da la idea de que estar en ella no es un estado de ociosidad, sino de actividad, de trabajo. La viña que era el pueblo de Israel le dio a Dios y a sus colaboradores (Moisés, los profetas, etc.) mucho que hacer, mucho trabajo y muchos padecimientos. Y no menos trabajo le da a Jesús hacer cercano este reinado de Dios: “mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo” (Jn 5, 17). La gracia de estar con Jesús y de seguirle conlleva la participación en su trabajo y en su misión, significa hacer propia su causa, querer lo que él quiere, esforzarse porque la semilla caiga en buena tierra y dé buenos frutos, uvas y no agrazones.

Y es justamente en este trabajo en el que se aplica una “lógica salarial” que no es la propia de las normales relaciones laborales de los otros tajos humanos, sino otra que, igual que el cielo es más alto que la tierra, es más alta que nuestros planes y nuestros caminos. El salario es el mismo Cristo. Por eso, aquí no se trata de méritos, ni de derechos laborales, ni es posible un más o un menos, pues Cristo se entrega a todos, entero y sin reservas a aquellos que han aceptado en circunstancias y horas dispares acoger el don y la misión de trabajar en su viña.

A no ser que entremos a trabajar en esa viña como mercenarios, que sólo buscan su provecho individual. Y, entonces, sí, entonces es posible comparar, exhibir méritos, antigüedad, horas de trabajo y productividad. Jesús se dirige aquí a los judíos (escribas y fariseos) que hacían de la ley un instrumento de su provecho personal y de sus privilegios. Ellos “eran” más ante Dios, puesto que cumplían más y mejor, y podían mirar por encima del hombro a los gentiles, excluidos de la elección, y a los otros judíos, ignorantes de la ley. Usaban a Dios, su ley, su viña al servicio de sus intereses personales. Pero hemos de aplicarnos la advertencia implicada en esta parábola también a nosotros, los cristianos, que podemos caer en peligros semejantes: sea porque somos “cristianos viejos”, de “los de toda la vida”; sea porque nos consideramos la élite, por nuestros conocimientos o la intensidad de nuestro compromiso… En vez de servir, nos servimos: por los más diversos motivos, podemos tratar de hacer de la viña del Señor el instrumento de nuestros intereses, de nuestro orgullo, de nuestra forma de medrar, de “ser alguien”, de conseguir mayor salario que otros, recién llegados, trabajadores de última hora y que, a nuestro entender, no han hecho tantos méritos como nosotros. Sin caer en la cuenta de que el salario, el denario igual para todos, es el mismo Señor, la participación en su vida, en su misión, en su bondad generosa y rica en perdón para con todos.

Pablo nos da hoy un magnífico ejemplo de lo que significa ser trabajador de esta viña. Él nos enseña que lo importante, lo que llena su corazón, es la viña misma, la causa de Jesús, que Él sea glorificado y conocido, sin importar el precio que tiene que pagar él, obrero del Evangelio, en trabajos, sufrimientos, en vida y en muerte. Hasta el punto de que Pablo no sólo no mira el esfuerzo realizado, “aguantando el peso del día y el bochorno”, y que merece ya el justo premio, sino que, por el bien de la viña, está dispuesto a prolongar indefinidamente la jornada de trabajo, difiriendo la consecución del salario. Y es que Pablo ha comprendido esos planes que no son nuestros planes, esos caminos que no son nuestros caminos, esa bondad característica del dueño de la viña que está por encima de toda lógica mercantil: mirando la porción de viña en la que le ha tocado trabajar, y a los creyentes que se le han confiado, recién llegados a la fe y trabajadores de última hora, lo que él quiere es que puedan también ellos recibir el salario íntegro al que él mismo aspira: llevar una vida digna del Evangelio de Cristo.

 

icono comentarios 21 comentarios

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Comentarios
Como siempre, muy buena la reflexión. El tema de los méritos está muy arraigado en nuestra cultura y nuestra forma de ser. La reflexión me hizo acordar de aquella frase que dice: Esperar que la vida te trate bien porque sos buena persona es como esperar que un toro no te ataque porque eres vegetariano. Saludos y gracias!!!
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Julio Arbusto Julio Arbusto
el 15/9/11
Estimado Sr. Director:
Gracias por tu amabilidad en poner el jueves el comentario, pues así se puede sacar alguna petición para la Eucaristía que vaya a tono con el Evangelio. De bien nacidos es ser bien agradecidos. Tuyo afmo en el Señor
José A.
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José Alberto José Alberto
el 16/9/11
En un lugarcito de México, al norte, estamos intentando descubrir ese "trabajo" en la viña de Dios, en el mundo, en la sociedad, en la vida, especialmente de los más pobres, de los marginados.
Un trabajo donde todos seamos iguales frente a las desgracias que soportamos, en medio de los sufrimientos que nois inflige este "sistema" de cosas.
En donde la recompensa la disfrutemos todos por igual: una vida nueva, diferente, digna y justa. Una vida construida desde abajo, como Jesús de Nazaret. "EL BUEN VIVIR"
Creemos que otro mundo es posible.
Gracias por este comentario, José María.
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Alejandro Alejandro
el 16/9/11
Não há possibilidade de nos enviar os textos em português?
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Carlos Carlos
el 16/9/11
Como decía unos de los comentarios anteriores se nos hace difícil entender porque estamos acostumbrados a la recompensa igual por igual. Pero los planes de Dios no son nuestros planes. La paga es el paraíso no importa a la hora que hayamos llegado.
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Gladys Fdez Gladys Fdez
el 17/9/11
ser trabajadores, es confiar que quien hara fructificar nuestro esfuerzo es El Señor. Pero nuestro trabajo debe ser bien hecho, porque es para Dios y a Dios se le da lo mejor.
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P. David P. David
el 17/9/11
Creo que la parábola de Jesús no está dirigida a juzgar el comportamiento de los trabajadores, sus méritos y los salarios recibidos; si es interpretada así supone una lectura moralizante demasiado simplista y lo que es peor invita a deslizarse hacia una imagen de dios hecha a la medida del hombre que sería la estampa de un dios mítico, un “diosecillo”.
Creo que Jesús intenta entregar la imagen de un Dios Amor infinito que no podemos comprender desde nuestra lógica justiciera de “criaturas que tienen los pies bien puestos en el suelo”. Jesús habla de un Dios que se da Todo, por iniciativa suya, no como respuesta al hombre y sus méritos; y que es El quien se da, y se da a todos por igual. Un Dios que se da Ahora, que está a la puerta llamando (Apocalipsis 3,20) y cada » ver comentario
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Jacky Former Jacky Former
el 17/9/11
dame señor conciencia clara de mi propia respnsabilidad en el mundo y en la iglesia. NUESTRA propia responsabilidad , acada uno de nosotros ,el SEÑOR nos va pedir que respondamos conareglo a quello que nos ha pedido.NUNCA nos pedira mas de lo que podemos darle, PERO NOSOTROS NO SOMOOS quien para pedirle cuentas a EL de lo que quiera hacer con los demas trabajemos en su viña que EL sabe como nos tiene que dar el salario por que todos somos distintos yEL sabe lo que nos tiene que dar SEÑOR QUE YO NO TRABAJE EN TU VIÑA CON ENVIDIAS Y RECLOS SINO CON ENTREGA Y GENEROSIDAD
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katyuska katyuska
el 17/9/11
Desde Nic. un saludo y bendiciones a todos. Felicito al comentarista por su interpretación de éste texto. Les animo a todos a pedir siempre luz al Espíritu Santo para que aprendamos y pongamos en practica la Palabra de Dios.
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Francisco Francisco
el 17/9/11
felicidades reflexiones que de verdad te mitivan a un cambio de vida y a fortalecer nuestra fe.
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alejandro alejandro
el 18/9/11
Para Alejandro. Gracias a testimonios como el de Usted, uno se da cuenta de que esta vida merece la pena ser VIVIDA en plenitud . De que merece la pena levantarse cada mañana, cargar con la cruz y caminar....con alegría...cantándole al Señor. Un gran abrazo desde España.
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jose manuel jose manuel
el 18/9/11
El evangelio de hoy,nos presenta la parábola de los llamados a trabajar en la Viña del Señor. Dedicarse al servicio del Reino de Dios.Creyendo y viviendo el evangelio. La parábola, nos avisa sobre el padecimiento de la enfermedad espiritual de la envidia. Que destruye el amor fraterno. Los que por considerarse primeros en su estimación, pasan a ser los últimos en la estmación de Dios. Dios, nos llama a todos a trabajar en su Reino. En todos los momentos de la historia y en cualquier edad de la vida. Tratemos con el mismo cariño a los que entran a última hora como a los que trabajaron desde la primera. Sin envidias, porque destruye el Amor, y es la raiz de todas las tensiones.
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victoria victoria
el 18/9/11
Lindo y provechoso comentario de la Parabola de Je-
sus "Id a trabajar en mi Vina" . Ese ambito donde es
posible enc ontrar el Rostro de Jesus, si lo buscas en el verdadero camino, comprendiendo sus planes y te-
niendo en cuenta solamente la causa de Jesus, que El
sea glorificado y expandido su Reino.
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Martha Martha
el 18/9/11
El Papa Benedicto XVI, al principio de su misión como Papa dijo que él era " un Humilde trabajador de la viña del Señor"; eso me llegó al corazón para comprender mi misión como cristiano, para comprender que Jesús se alimentaba de hacer la voluntad de su Padre y que como fue enviado por su Padre así nos envia a nosotros. Descubrir la grandeza de nuestra alma,saber de donde venimos y hacia donde vamos y comunicarselo a los demás con nuestra VIDA. eso es trabajar en su Reino en su VIÑA. gRACIAS A TODOS. un saludo a José Mª Vega.
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andrés conil andrés conil
el 18/9/11
ESCLARECEDORA REFLEXIÓN, ME ENCANTÓ Y SIEMPRE A PONERLA EN PRÁCTICA !!!!.
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Vivian Mercanti Vivian Mercanti
el 19/9/11
Hola J. M. Vega y apreciables participantes ! Me voy a permitir parodiar (o parafrasear) a Julio Arbusto, quien opina que "esperar que la vida te trate bien porque sos buena persona es como esperar que un toro no te ataque porque sos vegetariano", proponiendo una mexicana reflexión : "No hay lonche gratis. No esperes que del Cielo te caiga el Bien de Dios como un taco de barbacoa envuelto en una tortilla; ésto hay que MERECERLO trabajando duro : A Dios rogando y con el mazo golpeando." Saludos respetuosos.
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U.SALDAÑA.M U.SALDAÑA.M
el 19/9/11
todos debemos trabajar para sentirnos bien consigo mismo y dios tambien lo hara, por eso el trabajo se realiza con alegria.
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cinthya cinthya
el 19/9/11
gracias
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anomido anomido
el 21/9/11
todos debemos ser felises como dios
dios te ama
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karen karen
el 23/9/11
dios te ama
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karenzithaaa karenzithaaa
el 23/9/11
me encanto la reflexion me parece muy interesante :)

desde fundación magdalena
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Rosicela Rosicela
el 22/10/11
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Jueves, 24 de abril de 2014

JUEVES DE LA OCTAVA DE PASCUA
Lc 24,35-48. Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día

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