Comentario al Evangelio del

Enrique Martínez, cmf

 

Queridos amigos:

Juan Bautista, como muchos otros profetas antes que él, es un «mártir de la verdad». A la gran mayoría de los que ostentan el poder (político, económico, social, religioso incluso ...) no les resulta  cómodo ir con la verdad por delante y reconocer sus propios errores. Se les da mejor decir lo que la gente quiere escuchar, lo que les conviene, tapar sus chanchullos y equivocaciones, decir hoy una cosa y mañana otra con una explicación enredada que justifica (?) su «cambio de postura», o incluso negar que dijeron lo que dijeron, o que fueron mal interpretados, o que la «oposición», los otros, quieren desestabilizar, o contraatacan sacando los trapos sucios de los demás.

Al leer el Evangelio de hoy me acordaba de un párrafo de Javier Marías: 

"Ya dije en otro momento que a una gran parte de la población mundial la verdad ha dejado de importarle. Me temo que me quedé corto y que lo que ocurre es aún más grave: una gran parte de esa población es ya incapaz de distinguir la verdad de la mentira, o, más exactamente, la verdad de la ficción. Y por ello, el antiguo dicho español “Calumnia, que algo queda” ha perdido sentido y se oye cada vez menos. Para empezar, si ustedes se fijan, el verbo “calumniar” se emplea ya rara vez, y hasta su significado ha empezado a desvaírse y difuminarse, como suele ocurrir con los vocablos que definen algo anómalo –un quebranto de la regla– cuando la anomalía pasa a ser normal y la regla. (Si todo el mundo mintiera y además lo hiciera sin cargo de conciencia ni temor a las consecuencias, el concepto mismo de mentira quedaría privado de sentido y ésta quedaría tan sólo, probablemente, como “una forma más de ejercer la libertad de expresión: camino de ello vamos, no se crean.) Hoy el dicho debería ser: “Calumnia, que nadie lo va a notar”, o “Calumnia, que tus calumnias acabarán nivelándose con la verdad”. 

En la época en que más medios hay para contrastar y verificar las informaciones, mayor es la indistinción entre lo verdadero y lo falso, confundidos en una especie de magma, y cada vez va teniendo menos sentido decir y saber la verdad. ¿Total, para qué, si ya casi pesa lo mismo que la mentira y apenas cuenta? 

Sí, parece que hoy la verdad está de capa caída. Y el reconocer lo que uno ha hecho mal y actuar en consecuencia (por ejemplo renunciando al cargo, o compensando el error) cuesta a cualquiera. No es plato de gusto que los periodistas, una ONG, algún medio independiente, alguien con reconocido prestigio, denuncie las «informaciones» manipuladas sobre la crisis, el cambio climático, los pactos a escondidas con los grupos de poder, la realidad social, los datos económicos... 

Nos resulta muy fácil ver los errores, incoherencias y faltas de los demás... pero nos cuesta muchísimo acoger, reconocer y aceptar a quien pone el dedo en la llaga y nos corrige. No son sólo los poderosos. Nos pasa a todos. Y procuramos quitar de en medio (aunque no los matemos) a todos esos que ponen en evidencia nuestra fragilidad. Los poderosos como Herodes y su familia, o como Anás, Caifás, Pilatos y demás personajes de todos los tiempos son capaces de quitar de en medio al Bautista, a Jesús de Nazareth o a quien sea, sin mayores escrúpulos. Incluso aludirán al bien de la humanidad, a los intereses mayoritarios, de la empresa, de la Institución que sea ... o al «nombre de Dios». 

Celebrar hoy, en este momento social, político, económico y religioso es celebrar, agradecer y apoyar a los que no se rinden en su defensa de la verdad, a luchar todos contra la mentira... cuando, como decía Javier Marías «ya casi pesa lo mismo la mentira y la verdad». ¡No puede ser así! ¿Al menos, los cristianos, que decimos seguir al que es la Verdad.

Comentarios
piero z e piero z e
el 29/8/11
megusta
Me gusta 0
jose manuel jose manuel
el 29/8/11
La verdad os hará libres. ¡Qué difícil de cumplir!. Saludos a toda la comunidad.
Me gusta 0
anselmo anselmo
el 29/8/11
DEL LADO DE SU COMENTARIO ESTOY
Me gusta 0
Jose del Carmen Jose del Carmen
el 29/8/11
Jesús dice en:
Juan 14, 27: "La Paz os dejo, mi Paz os doy".
o Lc 24, 35 también " se puso en medio de ellos y les dijo: La paz esté con ustedes!"
Cuantas vez les hemos oído decir…la Paz este con ustedes…-y con su espíritu- ? te habrás preguntado: Como será esa Paz?…. Existe esa Paz?....Es en verdad una Paz que se recibe?.... Ya el día que la recibamos como un Don de la gracia del Señor, no habrá cruz que no quiera uno cargar sino mas bien abrazarla (existiendo el compromiso individual por lo tanto el recibimiento individual)…entonces distinguiremos quizás que la felicidad no se alcanza con el hombre/mujer sino viendo a Jesús en el Hombre/mujer y sobre lo que todos quizás llamen, irónico o masoquista…en su amor por ella (la cruz)…unir todos los colores que de e » ver comentario
Me gusta 0
vicente condori vicente condori
el 29/8/11
Juan, al predicar la liberación a quienes estaban cautivos de sus vicios, es encarcelado: «Juan decía a Herodes: ‘No te está permitido tener la mujer de tu hermano’». La muerte del Bautista es el testimonio martirial centrado en la persona de Jesús. Fue su Precursor en la vida, y también le precede ahora en la muerte cruel.
Ójala que también nosotros demos testimonio de nuestra fe en Jesús con valentía. Que nuestra vida cristiana también gire en torno a la Persona de Jesús

Me gusta 0
flor de maria flor de maria
el 29/8/11
lsi yo sigo a Cristo q es la verdad no debo ser un mentiroso entonces decir siempre la verdad para agradar a Dios.
Me gusta 0
bernalda bernalda
el 29/8/11
Debemos seguir día a día cada uno de los evangelios y ponerlos en práctica; este en especial nos llama a ser fieles creyentes y no decir mentiras. La mentira nos daña y nos arrastra al camino del mal, por eso debemos ser sinceros con nuestros prójimos, con Dios y nosotros mismos.
Me gusta 0
MAYELA MAYELA
el 30/8/11
Juan muere esencialmente, no por ser su cabeza signo de venganza, sino esencialmente muere por predicar la verdad, verdad que toco fondo de los que ostentaban el poder...La verdad desde la doctrina de Cristo siempre es y será signo de contradicción. Tanto es así que en ella Cristo se entrega en la cruz...Señor que en tu verdad reconozca mi libertad. Amén.
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.