Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

VAMOS A CONTAR ESTRELLAS

 


 

 

             No me ha resultado difícil identificarme con los sentimientos de Abram en esta escena que precede a la alianza que Dios hará con él. Es la experiencia del desencanto, del vacío, de la «infecundidad». Recordaba esos momentos en que uno se ha ilusionado, empeñado, trabajado, preparado y sudado haciendo algún trabajo... y el resultado no ha sido el esperado. Esos momentos en que las declaraciones u opciones de nuestras autoridades eclesiales o de los responsables laborales no las compartimos, nos duelen, nos escandalizan, o incluso nos parecen abiertamente equivocadas... Esos momentos en los que tu Comunidad o tu parroquia, o la gente en que confiabas te decepciona. Esos momentos en que te miras a ti mismo y te desanimas al ver que no avanzas, que metes la pata, que no consigues que se cumplan tus sueños y proyectos... Esos momentos en que no ves que otros se identifiquen con tus ideales, que no ves un posible relevo, en que te parece que cada vez somos menos, que somos los de siempre, pero más cansados... Esos momentos en que podríamos decir que estamos a oscuras, que se nos ha hecho de noche.

           Me tranquiliza y llena de esperanza al ver que Dios se ha dado cuenta del desánimo, la tristeza o el vacío de Abram, y se le acerque, tomando la iniciativa, con este saludo: primero de todo «no temas». Porque sí, el miedo, el temor, el acobardarse suelen ser las reacciones humanas normales ante situaciones que percibimos como sin salida, «negras». En segundo lugar «yo soy tu escudo», no eres tan vulnerable como pensabas, yo no voy a permitir que todos esos sentimientos te dañen, yo te protejo y te defiendo.

          Abram reconoce que las cosas le han ido bien, que tiene «cosas» abundantes, recibidas de Dios, pero se atreve a quejarse, e incluso a reprochar a Dios: ¿para qué todo eso si no ve un futuro que le ilusione? No tener futuro es duro, triste, frustrante. Sí, ¿para qué todo eso por lo que vengo luchando, y me esfuerzo, esa Iglesia, ese grupo, esa comunidad, ese grupo de trabajo, ese proyecto que he soñado y construido... si no veo los resultados que quisiera, si se agota conmigo y cualquier otro me sustituirá y hará con ello lo que le dé la gana?

            Pero el Dios que se le acerca es el Dios de las promesas, el Dios del futuro, el Dios que abre horizontes, que hace posibles los sueños. Y lo «saca»: «El Señor lo sacó afuera». No sabemos de dónde. Pero lo saca. Este Dios es «el que te sacó de Ur de los Caldeos». Parece como si Dios quiere enseñarle que a veces todo es muy oscuro porque nuestra «tienda» es muy, demasiado pequeña, y entonces es fácil sentirse asfixiado, agotado, aburrido... El Señor que quiere que miremos al cielo (que le miremos a Él) y que nos pongamos «a contar estrellas». Pues sí, hay muchos puntos luminosos en la noche, hay muchos -aunque puedan parecernos pequeñitos- signos de esperanza, la noche no es noche del todo.

           Además la «fecundidad» es cosa de Dios. Hay que atreverse a confiar, a ponerse en sus manos. Yo tendré que hacer lo que me pida, por raro que me parezca (vaya cosas que le pide Dios: una ternera, una cabra, un carnero, una tórtola y un pichón... !!!!). Hacer lo que tengo que hacer, probablemente lo mismo que estaba haciendo, aunque «fuera» al descubierto, al raso, dándome cuenta de las muchas estrellas...porque Dios se compromete conmigo. Él hará el resto. Yo seré su «siervo inútil» como explicará Jesús en el Evangelio.

        Pero tengo que «creer». «Abram creyó al Señor», le hizo caso, se fió de él. No verá personalmente cumplidas aquellas promesas (la tierra y una larga descendencia), sólo «un hijo de sus entrañas». Es un pobre comienzo. Nosotros, cristianos, hemos recibido un «hijo de las entrañas de Dios». Es mucho más que lo que recibió Abram. Y el horizonte se nos ha abierto infinitamente. No recibiremos una tierra, sino «todo», porque en Él Dios nos ha enriquecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Después de la noche de Pascua no ha sido un puñado de estrellas en el cielo lo que hemos podido ver, sino todo un Sol que nace de lo alto.

        O sea: que sí, hay futuro, hay fecundidad, hay horizonte. Pero hay que creer. Hay que confiar. Tengo que creer, tengo que confiar. El Señor ya hará todo lo demás. 

        Bendito sea el Dios del futuro, el Dios de la promesa, el Dios de la fecundidad y de la vida. Él es nuestro escudo, es nuestro Dios.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios
mariela mariela
el 22/6/11
Me encantan los comentarios a la Palabra de Dios. Gracias por este preciosos servicio a la palabra y a cada uno de nosotros
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jose manuel jose manuel
el 22/6/11
Querría hablar de los falsos profetas. ¡Cuántos predicadores vacuos hay!. ¡Cuánto charlatán!. Si sólo tenemos que creer en Dios y en su hijo Jesús que, acordémonos, murió y resucitó por todos nosotros. Un abrazo a todos.
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Yasmín Yasmín
el 22/6/11
Completamente identificada con el texto...es una realidad innegable nuestro ùnico camino: CONFIAR EN EL.
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Ignacio Ignacio
el 22/6/11
Un rito religioso es un conjunto de acciones realizadas
por el deseo de agradar y recibir atención del Ser al que se quiere honrar, ya sea por agradecimiento ante
algún favor obtenido, o por la búsqueda de un bien an-
helado. Este rito establece un pacto entre Dios y Abra -
ham. Dios promete, Abraham lo cree, pero a pesar de
todo pregunta: Señor, Señor, ¿ cómo sabré que voy a
poseer esa tierra ?. Es decir, no lo tiene todo claro. Des
de luego, la promesa no la va a recibir gratis. El tendrá,
según el "contrato" con Dios, que luchar y trabajar para
que esa promesa se haga realidad. Así, en nuestra vida,
y en nuestra forma de ser humana contamos con la ca-
racterística de la acción. La palabra ACCION, en sentido
filosófico, se refiere al QUERER, al ELEGIR y al HAC » ver comentario
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Aranchi Feliú Aranchi Feliú
el 22/6/11
Magnífico comentario. Muchísimas gracias por realizar este servicio con tanta entrega.
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martha e. martha e.
el 22/6/11
gracias por el optimismo,la esperanza y la confianza
Dios sigue estando!
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Guillermo Guillermo
el 22/6/11
UN maravilloso Dios que aún en nuestro encierro nebuloso nos adelanta con sus propuestas. ¿Cuánto nos cuesta creer lo que quiere, ciegamente; sólo recibe de nosotros lamentos y quejas. Es tiempo de romper este esquema y lanzarnos a la aventura llenos de misterios insondables, con un horizonte sin fin.
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Tikiliqui Tikiliqui
el 22/6/11
Me ayuda mucho a confiar más en Dios y a tenerlo presente el la jornada de trabajo para que nada me atemorize ante los problemas sabiendo que El está conmigo.
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katyuska katyuska
el 22/6/11
SEÑOR dame fe cuando las dudas vengan ami corazon , que como abran te llame te invoque , que cuide la raiz demi fe porque es el fundamento de mi vida ,fortalece señor mi corazon para que de frutos de amor y permanezca en tu amor .
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Edwine Edwine
el 22/6/11
Buen comentario
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Adriana Adriana
el 22/6/11
Me encanto el comentario de la palabra de hoy..!!!
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L. JOEL L. JOEL
el 22/6/11
PRECISO PARA ESTE MOMENTO GRACIAS:
Bendito sea el Dios del futuro, el Dios de la promesa, el Dios de la fecundidad y de la vida. Él es nuestro escudo, es nuestro Dios
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cart19 cart19
el 22/6/11
hola, gracias, lo mejor que nos ha pasado es ser creyentes, gracias por este excelente comentario a la pirmera lectura de hoy bendiciones
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MAYELA MAYELA
el 23/6/11
A pesar de tenerlo todo, la tristeza invade a Abram y muchos otros sentimientos, pero la firmeza en la Fe lo devuelve a la esperanza y confianza. La promesa de Dios no se hace esperar, pues es un Dios verdadero que se presenta para fortalecerlo y darle vida, vida que se multiplicará como estrellas en el cielo. Abram cree y se entrega, porque en su entrega reconoce la verdad de un sueño realizable...Señor has que al igual que Abram, me fortalezca en la Fe y la espera de que tu promesa me alcanzará...Amén
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Augusto Molina Augusto Molina
el 23/6/11
La arena somos nosotros que creemos que somos la razón de nuestra vida, y nos olvidamos que solo Dios nos regaló la roca viva. Roguemos al Padre que nos de el don del Espíritu para creer que Jesucristo sea nuestro Señor y todo nos será dado por añadidura y ser testigos ante el mundo que el vive en nosotros.
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