Comentario al Evangelio del

Enrique Martinez, cmf

 

EL DIOS QUE HACE SALIR


 

 

 

        Es imposible saber en qué consistió realmente la experiencia o encuentro entre Dios y Abraham. El autor sagrado dice con toda naturalidad «en aquellos días el Señor dijo a Abram», como si fuese tan normal que Dios y el hombre hablasen de tú a tú. Me supongo que si llamamos a Abraham el «padre de los creyentes» es porque tuvo que hacer un gran esfuerzo para «fiarse» de Dios. Si le hubiese encontrado de frente, de tú a tú, si Dios se hubiera hecho «evidente» para Araham... no cabría hablar de «fe» ni de confianza, sino de obediencia (por la cuenta que le trae hacer caso a Dios), por más que las indicaciones de Dios son bastante escasas («salió sin saber a dónde iba» (Hb 11, 8). ¡Ya me gustaría a mí «escuchar» con claridad cuál es la voluntad de Dios sobre mí!

            No creo que sea muy desencaminado pensar que esa voz que le invitaba a «salir» era la voz de su corazón. Abram es capaz de reconocer, aunque sea a una edad bastante avanzada, que su vida está incompleta, que no es fecunda, que a pesar de tener una buena posición económica, una mujer y un hijo... aquello tenía pocas perspectivas de futuro, no se sentía lleno. El Señor le ayuda a descubrir que para encontrar lo que su corazón desea profundamente... tiene que dejar atrás lo ya conseguido, y llevarse consigo lo esencial para iniciar nuevos caminos de la mano del Dios que le habla en su corazón, aunque los nuevos caminos puedan dar miedo, porque siempre son desconocidos. 

            Sus deseos profundos tenían que ver con una tierra propia y mejor que la que tenía, un nombre famoso, una numerosa descendencia, la protección de Dios y sus bendiciones. Seguramente que no nos sintamos personalmente identificados con todos y cada uno de esos deseos... o añadiríamos otros más. 

          Cuando en estos días pasados un numeroso colectivo de jóvenes y no tan jóvenes «indignados» se empezó a mover reclamando una sociedad, un sistema, unos derechos mejores para todos, una protesta contra los intereses económicos y materialistas como casi única clave de «progreso»... me gusta pensar que Dios andaba, como con Abram, «haciendo de las suyas». Quizá no está claro por dónde van a seguir esas inquietudes, con qué métodos, qué opciones...: también ellos han «salido» sin saber a dónde iban. Quizá se agoten, o sean manipulados por todo tipo de intereses... pero han reflejado un malestar: que esta tierra no es la tierra en la que están a gusto. No han relacionado esas inquietudes con ningún «dios», pero probablemente a Dios se le descubre cuando uno se pone en camino, deja atrás todo lo que estorba, y busca la bendición de «todas las familias del mundo». 

         ¡Qué oportuno sería que los «pastores» de la Iglesia supieran conectar con esas inquietudes, apoyarlas, acompañarlas, y mejor aún que les (¿nos?) ayudasen a descubrir al Dios del «sal de tu tierra» y al Dios que quiere una tierra para toda nuestra descendencia, al Dios que nos quiere responsables y constructores de futuro, al Dios que no nos quiere derrotados ni conformados.

           Encuentro en todo esto una llamada a escuchar las «voces» de Dios en mi propio corazón, aunque no resulte cómodo, a valorar lo ya conseguido, y a soñar con nuevos proyectos, nuevos caminos, nuevas búsquedas... en las que sea capaz de ir construyendo altares e invocando el nombre del Señor que me hace salir y me acompaña... él sabrá hacia dónde. Le pido que me ayude a escuchar su voz..., aunque a veces me sienta con más de 75 años y tenga la sensación de que ya está casi todo hecho.

Enrique Martínez, cmf

Comentarios

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ruth loges
ruth loges

el 20/6/11
muy lindo el evangelio segui siempre inspirando
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Lanka rusa
Lanka rusa

el 20/6/11
En aquel tiempo no había tenido ningun hijo...
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Ignacio
Ignacio

el 20/6/11
No te conozco físicamente, padre Enrique, pero al leer
tu comentario me atrevería a decir que sé un poco de
tu vida, de tus deseos de tus proyectos....
Agradezco tu comentario. Es veraz, sin apoyarte en vi-
siones estereotipadas, que no conducen más que al aburrimiento y a la duda.
Que Dios te siga iluminando y tu luz revierta sobre no-
sotros.
Un abrazo.
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jose manuel
jose manuel

el 20/6/11
Las perlas más grandes, las más hermosas, están en el fondo del mar. Pero para encontrarlas has de zambullirte del pequeño barco donde vas y buscarlas, a riesgo de que el barco se irá y te quedarás solo, en medio del océano, con la única compañía de tu Fe. Las perlas están ahí abajo. ¡A por ellas!!
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katyuska
katyuska

el 20/6/11
SIQUE MATEO conlas bienaventuranzas, : segun juzgueis sereis juzgados, DANOS SEÑOR,ENTRSÑAS DE MISERICORDIA Y CORAZON DE BIENAVENTURANZAS ,para ver todo lo bueno del hermano con el corazon limpio de envidias.
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vicente condori
vicente condori

el 20/6/11
El Señor nos dice: "no juzguen y no serán juzgados". El Señor es misericordioso con nosotros siempre nos perdona, ¿porque entonces no somos capaces de amar y perdonar al hermano, porque no somos capaces de sufrir con el hermano que sufre, de llorar con el que llora, ...?
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Carla Ivagna
Carla Ivagna

el 21/6/11
Extraordinario aporte Hno. Sobre todo me agrado: "y mejor aún que les (¿nos?) ayudasen a descubrir al Dios del «sal de tu tierra» ..." ya que esto algunos documentos de la Iglesia infelizmente todavía (Cfr. Aparecida); a mi parecer tratan al pueblo (laicado) como mano obra y unos (jerarquía) como poseedores de Xto: la solución o la verdad. Afortunadamente es grato saber que no toda la jerarquía se expresa en dichos documentos. Tal ves He visto la "paja" o tal ves no; mas con todo mi ser pido perdón por mi "viga".
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MAYELA
MAYELA

el 21/6/11
Todos los dias protagonizamos una salida hacia el encuentro con un nuevo día, un nuevo día, en el que debemos recobrar la fuerza más allá de lo fisico para vivirlo.La confianza y la fe en un Dios que nos alimenta desde la invocación en la oración y nos recuerda que es un Padre amoroso que ofrece protección...
Señor, que en cada salida, sienta tu presencia que me guia segura, en el camino que he de recorrer...Amén
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