Comentario al Evangelio del

Alejandro Carbajo, cmf

Queridos amigos, paz y bien.

Ayer san Nicolás, y hoy san Ambrosio. Y mañana, más, La Inmaculada Concepción. De momento, me alegro de que nuestro Dios se preocupe tanto de las ovejas descarriadas. Yo, que me siento así muchas veces, puedo decir que Él pone siempre en mi camino posibilidades para volver al sendero recto y seguro para llegar al cielo. Aunque a veces yo me resista. Desde luego, para Dios no soy un número más en una lista grande, como en el banco, en la Seguridad Social o en el Censo Electoral. Para Dios tengo cara, nombre y apellidos, deseos profundos y nobles aspiraciones, junto con un lastre, más o menos grande, de pecado personal. Y Él lo comprende, y sale al encuentro, y me busca, y si me dejo, me sube a sus hombros con alegría, y me devuelve al redil. Con tus hermanos en la fe.

Sigo siendo pequeño, me siento pequeño, pero por eso puedo seguir mirando al futuro con esperanza, porque Dios se ocupa de los pequeños. Se ocupa de mí, de mis problemas, me busca, me espera, me llama, pone a gente en mi camino. Párate a pensar en las veces que, por casualidad, ha cambiado algo a mejor en tu vida, civil y espiritual. ¿No será que él andaba cerca, dejándote mensajes y ofreciéndote la mano? Mi maestro de novicios, santo varón, decía que las casulaidade son el paso de Dios por nuestra vida. Yo me lo creo.

Todo un Dios haciendo obras grandes por nosotros. Así lo debió de sentir la Virgen María, cuando en sus labios se formó el Magnificat. Como preparación para la Solemnidad de mañana, y para dar gracias a Dios por ocuparse de nosotros, os dejo esta preciosa oración, que cada tarde reza la Iglesia en la Liturgia de las Horas:

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí :
Su nombre es santo,
y Su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su pueblo
acordándose de la misericordia
?como lo había prometido a nuestros padres?
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Vuestro hermano en la fe,
Alejandro, C.M.F.

Comentarios
Carla Ivana Carla Ivana
el 7/12/10
Me encanta su comentario y creo que es porque me identifico mucho: yo también he necesitado muchas veces el consuelo al descarriarme y Dios me ha dado su apoyo de pastor con infinita ternura, mas descubro -en Isaías- que no es solo para mi sino para todo su pueblo, un consuelo que entiendo urgente pues dice: "consuelen, consuelen a mi pueblo dice el Señor". Esto me lleva a caer en la cuenta de que si experimento su consuelo, es para llevarlo a los demás; y de no ser así es mera conveniencia, . Por eso digo al Señor "Perdón por quienes como yo muchas veces nos hemos quedado solo consolados sin estructuras de consolación adecuada en favor de los mas pequeños/as."
Me gusta 0
l. joel l. joel
el 7/12/10
Cada día DIOS da manifestación de su existencia en nosotros e incluso cada momento, de forma espontánea a pesar de nuestros errores
Me gusta 0
escribir comentario
Por favor escriba las letras como se muestran.