Comentario al Evangelio del

Pablo Largo

Queridos amigos:

Si el amo no hubiera dado aquella extraña orden al capataz (empezar a pagar por los últimos), no habría surgido ningún problema… Pero también nos habríamos perdido la punta del relato. Sin duda, no faltaría el aprecio por la conducta humanitaria del propietario, que tiene sensibilidad y se da cuenta de las necesidades de aquellos jornaleros de última hora; pero parece que el quid del asunto no está ahí.

De golpe recordamos también la parábola del hijo pródigo. Todo podía haber acabado con la llegada del hijo y el recibimiento que le hace el padre. La otra figura, la del hijo mayor, casi viene a estropear un final tan feliz. Y nos deja en la incertidumbre: “¿entró o no entró el hijo mayor en el banquete?”. Esta es la pregunta que podemos formular. Pero en ese mismo momento hacemos derivar la historia hacia lo que no quiere ser. Porque de lo que se trata no es de saber qué pasó, sino qué papel representamos nosotros: el del hijo resentido contra el padre, o el del hijo que se alegra de que su hermano haya revivido, y de que se le haya encontrado. Esa es la cuestión.

Y esa era la cuestión que Jesús planteaba a los fariseos y maestros de la ley (Lc 15,2). Esa es la cuestión que propone Mateo a los cristianos de origen judío que no entienden ni acaban de aceptar que los cristianos no judíos, unos advenedizos, se encuentren en situación de paridad con ellos: “¡Caramba con los recién llegados! En lugar de ponerse a la cola y recibir los restos y migajas que queden, ahí los tienes tan acomodados, como si fueran ‘cristianos viejos’”. Esa es la cuestión que se nos plantea a nosotros en nuestras comunidades. Y ahí descubrimos lo que hay en el fondo del corazón: ¿mezquidad?, ¿envidia?, ¿alegría y comunión por las nuevas presencias?

Cordialmente
Pablo Largo

Comentarios
vicente condori vicente condori
el 18/8/10
Dios es muy bueno y generoso capaz de acoger también a los no creyentes que cambian de actitud y llevan una vida acorde con lo que quiere. Pidamos a Dios que nos de un corazon lleno de amor para el prójimo.
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JOSÉ CARLOS JOSÉ CARLOS
el 18/8/10
Esta lectura tambien me recuerda el buen samaritano, en lo que es el amor al prójimo, nosotros los Catolicos Cristianos tenemos que tener alegria desde nuestro corazon cuando mis hermanos reciben lo mismo que yo aunque ellos llegen al ultimo.

PD: aclaro lo de Catolico Cristiano, es que hay muchos Catolicos a su manera y no siguen a Cristo.
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Victor Victor
el 18/8/10
El ladrón en la cruz junto a Cristo recibió su denario en los últimos segundos de su vida, los apóstoles en los ultimos tres años de Jesús recibieron su denario. Y nosotros cuando?
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soniamoreno soniamoreno
el 18/8/10
hay cristianos llamados a primera hora, en su infancia, a trabajar en la vi?a, pero lo hacen a rega?adientes, por inter?s; hay otos llamados a ?ltima hora cuyo trabajo m?s corto ha valido m?s que la vida entera de otros.
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cristian cristian
el 19/8/10
Dios tiene un plan para cada uno, quienes somos nostros para cuestionarlo?. aceptemos con alegría a todos y hagamos posible el Reino en medio de nosotros, una clave de la fe en Jesús es aceptar a los otros en igualdad de condicones
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Antonio Antonio
el 19/8/10
Este evangelio me demuestra cuan bueno es Dios para con todos, Dios no hace distinción de nadie, el es generoso con todos por igual, aceptemos siempre la voluntad de Dios y no cuestionemos nada.
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