Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

    El profeta Oseas habla a las tribus del Norte -Israel- antes del destierro y les urge a que se conviertan porque estaban bastante perdidas, pronto se les había olvidado lo que Dios había hecho por ellas. ¿Qué habían hecho? El pecado principal había sido contra el primer mandamiento (Shesmá Israel –Escucha Israel…), «no tendrás otro dios más que a mí». Y es que Dios solamente hay uno, pero no lo tenemos claro, nos gusta el politeísmo, tener varios dioses. Como cabía esperar, la segunda parte de la primera lectura es la respuesta amable de Dios acogiendo de nuevo a su pueblo,

    ¿Es actual la tentación de la idolatría? Por supuesto. Basta con mirarnos con un poco de sinceridad. Hay otros dioses que se cuelan en nuestra vida como el dinero, el éxito, el placer, la comodidad, las estructuras, nuestra propia persona,… por eso digo que nos gusta el politeísmo, adorar varios dioses, y esto sí que no le gusta a Dios, o somos suyos o no. Es celoso. Mejor dicho, su amor es exclusivo, por eso la razón esencial del primer mandamiento.

    Preguntémonos sinceramente si nuestra vida está organizada según este mandamiento: ¿amamos? ¿Amamos a Dios y al prójimo? ¿O nos amamos sólo a nosotros mismos? No podemos tener dos amores, es como el que tiene un o una amante, no puede amar a ambos con la misma entrega e intensidad; hay formas de amor que son exclusivas. Y el lugar de dios sólo es uno, a quien tú quieras poner ahí, pero no caben dos.

    Cuando el escriba se acerca a Jesús a preguntarle sobre el mandamiento principal, tal vez hubiéramos preferido que Jesús contestase a aquel buen hombre diciéndole que debía rezar más, o bien ofrecer tales o cuales sacrificios. Pero le dijo, y nos dice a nosotros, que lo que debemos hacer es amar. Aunque nos cueste.

Vuestro hermano en la fe:  
Juan Lozano, cmf.
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