Comentario al Evangelio del

Juan Lozano, cmf

Querido amigo/a:

Nuestra oración de hoy, de la mano de la Virgen María (Ntra. Sra. De Lourdes) es por todos los enfermos, pues hoy se celebra su jornada mundial con el lema “La enfermedad puede convertirse en escuela de esperanza”. En muchos lugares, especialmente en la pequeña localidad francesa que acoge a miles de peregrinos, se van a celebrar diversos actos de oración y se administrará el sacramento de la unción a muchos enfermos. No tengo la suerte de conocer este gran lugar mariano de peregrinación, pero a todo el que conozco que me ha contado su experiencia, bien como voluntario o como enfermo, me ha dicho que ha sido una experiencia de alegría en medio de la enfermedad. De hecho, así se llama el tren que vuelve de Lourdes, “el tren de la alegría”, pues aunque no todos vuelven curados, sí vuelven todos más alegres y con la fuerza suficiente para afrontar su enfermedad.

Especialmente me gustaría que nuestra oración fuera dirigida a los enfermos que no tienen recursos, que viven sin la atención sanitaria y humana básicas. De alguna manera ellos se reflejan en la mujer del evangelio de hoy, la sirofenicia, una síntesis de todas las marginaciones posibles: ante todo es mujer, desde el punto de vista religioso es pagana, no aparece un hombre que la represente, es extranjera y tiene una hija enferma, solo le faltó al evangelista decirnos que también era pobre y viuda. Todo un reto para hacer una lectura desde los excluídos.

Jesús aparece en una situación un tanto contradictoria, primero se retira solo, necesita privacidad, y luego no parece dispuesto a hacerla caso. No sé qué pasaría por su mente y corazón, pero finalmente la cura, la atiende. Un Jesús muy humano, que duda, pero que finalmente no cede a la tentación de la superioridad de la religión y nacionalidad, sino a la tentación del amor misericordioso que tiene predilección por los más pequeños, precisamente por ser los más necesitados.

Jesús atendió a los enfermos. No vemos en el evangelio ningún caso de indiferencia o desatención. Sí los vemos lamentablemente en nuestro entorno, enfermos que sufren  solos su dolor. No permitas que ninguna persona enferma que esté cerca de ti esté sola; puede tener todo lo material, pero lo que más necesita es tu compañía, tu cariño, el regalo de tu persona, esta es la mejor medicina que puedes darle.

María, Ntra. Sra. De Lourdes, ruega por todos tus hijos e hijas que están enfermos, ruega por todos nosotros, por nuestras enfermedades, las del cuerpo y las del espíritu. Que tu intercesión poderosa nos libre de todo mal, de toda parálisis del corazón, de todo egoísmo destructivo, del demonio de tener el corazón cerrado.

Vuestro hermano en la fe: 
 

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