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¿Qué necesitan los jóvenes de la Iglesia? Me canso de esta Iglesia

Cardenal Martini. Teresa S. -

 

¿QUÉ NECESITAN LOS JÓVENES DE LA IGLESIA?


 

Lo importante es que despertemos en ellos antes que nada un sentimiento de seguridad personal, que prestemos atención a sus talentos, que les brindemos confianza, que los ganemos como amigos. Entonces acudirán con las preguntas que les plantea la vida, y de ese material se tejerá nuestro temario de enseñanza. Esta es la fuente más profunda de la que brota el interés.

Se trata de dar testimonio. Jesús no enseñó a sus discípulos de otra forma. ¿Cómo lo hizo? Les dio participación en su vida y en su trabajo. Ellos tuvieron el privilegio de poder plantearle preguntas en las horas de retiro y tranquilidad. Él les enseñó para hacer de ellos apóstoles a los que pudiese enviar al mundo entero. Les enseñó a ver las dificultades y a vincularse a los necesitados. Este vínculo especial despierta la inventiva. Si amo a alguien que sufre o que es tratado injustamente, se despertará en mí la inventiva. Entonces tengo que prestarle mi ayuda.

Cuando los jóvenes asumen tareas, necesitan ayuda y apoyo... Si alguien ha decidido llegar a ser jefe de grupo, debe buscarse un maestro de quien pueda aprender todo lo pertinente a ese servicio, que le ayude a salir adelante en las dificultades y que, sobre todo, lo acompañe en las relaciones, en el desarrollo personal, así como en todo lo bueno y todo lo difícil que un responsable de grupo experimenta en el plano personal. Son capacidades y requisitos externos que hacen posible la comprensión. 

C. M. Martini, Coloquios nocturnos en Jerusalén, pp. 91-94.

 

Y ME CANSO DE ESTA IGLESIA...


 

           Cada día me cuesta más pertenecer a esta Iglesia. Sí. Habéis leído bien. A esta Iglesia. Me cuesta porque no la entiendo por mucho que lo intento. No entiendo cómo se puede autodenominar seguidora de Cristo. No entiendo cómo se puede autoproclamar portadora de la verdad. ¿De qué verdad? ¿Acaso tenemos la única verdad? ¿Acaso el que no cree en el mensaje no es tan válido o incluso mejor? ¿No hay miles y miles de verdades que pueden dar la vuelta al mundo? Que pretencioso es fingir ignorar el resto; que soberbio es pretender que nuestra experiencia de un Dios vivo y un Cristo resucitado sean las únicas válidas; que poco cristiano es compadecer al que no descubre «uestra verdad».

 

             Pero volviendo a lo que me empujó a escribir estas notas desordenadas e inconexas... me duele, me duele en el alma, muchas veces, pertenecer a esta Iglesia. Siento si ofendo a alguien. Aunque... a nadie parece importarle si a mí me ofende el Papa cuando se pasea por los poblados cameruneses cuestionando el uso de preservativos, y no sólo cuestionando, sino desaconsejándolo ya que es «contrario a la moral de la persona por que implica una conducta sexual inmoral» O decir que «la abstención de relaciones sexuales indebidas y la fidelidad mutua entre los cónyuges, constituyen la única conducta segura generalizable frente al peligro del sida. Las recomendaciones de los expertos en salud pública coinciden en esto con la doctrina moral de la Iglesia» (comunicado de los Obispos Españoles) me parece un insulto. 

           Puntualicemos. ¿Relaciones sexuales indebidas? ¿Conducta sexual inmoral? ¿De qué van? ¡Paremos el carro! ¿Para quién? ¿Por qué? ¿Es que si no tiene la finalidad exclusiva de la procreación no es moral? Dios nos ha dado muchos dones para que los utilicemos, para que amemos con ellos... y nuestro cuerpo es uno de ellos. Y respecto a lo de indebido... creo que la jerarquía eclesial no tiene potestad alguna para poner ese calificativo a nada, y menos a una opción personal. Identificar sexo con pecado, o el placer con el vicio no nos hace mejores personas, ni mejores cristianos. Nos lleva a una espiral de odios, conspiraciones, ataduras que está muy lejos del proyecto de vida y de cambio que Jesús nos mostró; que nos quita a cada minuto, nuestra libertad. 

 

            Tampoco parece importarle a nadie que me sienta ofendida por el trato que se da a los homosexuales. Me ofende como ser humano que soy, que ve discriminados y vejados a otros seres humanos por su orientación sexual. Lo disfrazan de enfermedad, de perversión...  aludiendo a extrañas, poco sólidas- y desde luego ridículas- «bases científicas»  que no se sostienen ni con alfileres. Me ofende que no solo la jerarquía, sino parte de esa Iglesia que se cree seguidora del Evangelio, predique que la homosexualidad es un fallo humano, una desviación. A lo mejor el fallo humano son ellos, con su prepotencia, con sus mentes cerradas, con su falta de empatía y de tolerancia, con su falta de respeto hacia los demás, con su falta de amor. El mensaje de Cristo no va por ese camino. Creo que no hay nada más lejano a él que todas estas cosas. Pero claro, es que debe ser que a la Iglesia no le importa demasiado ese mensaje de Cristo y está más preocupada en otras cosas como la familia tradicional o cuestiones como el matrimonio  gay. Y me exaspera, me enfada, me entristece ver que esto no cambia. Y que no parece que vaya a cambiar en mucho tiempo.

 

         Tampoco importa que me sienta ofendida por el trato que se nos da a las mujeres en la Iglesia católica. Fábricas de tener hijos, amas de casa sumisas... da igual... siempre en segundo plano, siempre bondadosas, pueriles, inmaculadas... siempre víboras, portadoras del pecado, de la perversión... nunca humanas como ellos. Nunca personas, seres de carne y hueso, de vida y de corazón. Seres humanos con problemas, con deseos, con pasiones, con derechos, con miserias... como ellos. Las últimas en la Iglesia, la manzana podrida que hay que  limpiar. Y él nos mostró que somos lo contrario, las primeras en ser testigos de su resurrección, las que lucharon por él hasta el final cuando los hombres huyeron; ni mejores ni peores, iguales. ¿Y con qué derecho la jerarquía de la iglesia nos relega a un segundo, tercer, último lugar? ¿Cómo pueden tener el coraje de decir que somos indignas para «cosas sagradas»- como el sacerdocio? ¿Cómo se atreven a subyugar a los oprimidos? ¿Cómo osan darle la vuelta de esta forma al mensaje liberador del Evangelio? Escupen en sus páginas y después las transforman, inventando doctrina que ha de ser cumplida, inventando falacias que sangran a los oídos de aquellos a quienes deberían sanar...

          Y por esto, y mucho más, me cuesta pertenecer a esta Iglesia. Porque parece que no hacemos nada por cambiarlo; si tan en contra estamos acabemos con ello. No hay que esperar a que alguien, con afán proteccionista, vaya introduciendo pequeños cambios (para que nos callemos...); hay que actuar, hay que demostrar quienes somos. Hay que demostrar que no estamos dispuestos/as a seguir con estas prácticas, con estas discriminaciones. ¿Por qué necesitamos una jerarquía? Yo soy seguidora de Cristo, quiero hacer de él el centro de mi vida. Quiero llevar el Evangelio, practicarlo y vivir por él. Pero NO a costa de seguir en una Iglesia así; NO a costa de una estructura que atenta contra el mismo Evangelio. NO a costa de una estructura que oprime, que coarta la libertad, que apaga el fuego que llevamos dentro, lo extingue poco a poco, NO a costa de una estructura, de una jerarquía.

Y me jode (sí, escribo jode porque realmente me afecta, me exaspera y me lleva a plantearme muchas cosas): ¿por qué habría de dejar yo al grupo de seguidores de Cristo? Que lo dejen ellos, el Papa y sus secuaces...

Teresa S

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icono comentarios 10 comentarios

Comentarios

Andoni Andueza Andoni Andueza
el 11/11/10
Estoy totalmente de acuerdo contigo. Yo también quiero pertenecer a la Iglesia de Jesús. Me duele esta Iglesia con su Jerarquía antievangélica. Eres muy valiente, Teresa S. al publicar este artículo.
También debo reconocer que con todos los fallos del mundo han sido mi familia y esta Iglesia las que me han transmitido el Evangelio y si bien quiero cambiarlas estoy agradecido por todo.
NO tengo mucho tiempo ahora, pero hay otro aspecto que más me duelen en la Iglesia y es su actitud ante la pederastia, por resumirlo en una palabra. Me da asco y me avergüenza que se cometan delitos contra niños indefensos, y no sólo por tener contenido sexual; también me indigno por cualquier clase de maltrato, acoso, contra los niños. Y mucho más grave si es un sacerdote que tiene la confia ... » ver comentario
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carlos carlos
el 26/6/12
bueno el articulo
,quisiera que publiquen como debiera ser el trato con los jóvenes en la iglesia, sin separarlo de la persona de Jesús.
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Claudia Claudia
el 13/11/12
Creo que no has tenido una experiencia positiva. Yo formo parte activa de la Iglesia Católica hace más de 25 años. Aquí es donde he encontrado que nuestra dignidad como mujeres es más respetada. No olvides que Cristo vino al mundo a través de una mujer. No sé si has leído la encíclica de JP II sobre la dignidad de la mujer. ¿ Que reconocimientos necesitas? ¿ Quén quieres que te apruebe? Qué glorias buscas?
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jurogo jurogo
el 1/2/13
Es de los jovenes decir lo que piensan, pero lo mas importante en que no se alejen de la iglesia, que no se sientan incomprendidos y si no entienden el porqué de las actitudes de la jerarquia eclesiastica con el tiempo las entenderán y sobre todo no dejen de estudiar su fé.
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maria h. maria h.
el 21/3/13
Teresita con mucho carino, cuando yo era jovencita igual que tu, pensaba lo mismo, tenia esa mismas inquietudes. PERO SOLO QUERIA HACER ESTO O HACER AQUELLO. Y CUANDO OIA UNA NOTICIA MALA DE NUESTRA IGLESIA Y 10 BUENAS SIEMPRE PESABA MAS LA MALA Y YO IGUAL MAS LOS UNDIA Y MAS ME ALEJABA DE ELLA, QUERIA UNA IGLESIA PREFECTA, SANTA. Y NO ME DABA CUENTA QUE YO TAMBIEN ERA PARTE DE ESA IGLESIA, Y ME DI CUENTA GRACIAS A DIOS QUE NO SOY PERFECTA SOY UN SER HUMANO. Y JESUCRISTO FUNDO SU IGLESIA Y DESDE UN PRINCIPIO ... NO HABIA UN SAN PEDRO QUE LO NEGO TRES VECES, NO HUBO UN JUDAS ISCARIOTE QUE LO VENDIO, QUE PASO CON TODOS LOS DEMAS APOSTOLES A LA HORA QUE IBAMOS A MATAR A JESUS, NO SE ESCONDIERON PORQUE TENIAN MIEDO? NO ESTABA AHI SU MADRE, LA UNICA FIEL JUNTO CON SU AMADO DISCIPULO J ... » ver comentario
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Daurina Daurina
el 31/1/15
Pues creo que Dios lo es todo en mi vida y no espero nunca pasar por un momento haci en mi vida
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luislosape luislosape
el 21/2/15
Siento este enfado con la Iglesia pero temo que no es realmente la situación tal como lo planteas.
La Iglesia acoge por igual a mujeres y a hombres, a homosexuales y a los que no lo son, y si no ve aconsejable el preservativo o las relaciones sexuales fuera de la finalidad de la procreación no le falta razón.
El que los hombres deseemos otra cosa y nos inclinemos a los placeres mundanos no significa que tengamos que adaptar Dios a nuestros caprichos.
Claro que somos humanos pero no por ello tenemos que perder nuestra dignidad de seres espirituales que somos.
Los que somos de la Iglesia católica creemos en las verdades que pronunciamos en el Credo y admitimos el Magisterio de la Iglesia como la autorizada a interpretar las Sagradas Escrituras, de lo contrario seríamos protestantes. ... » ver comentario
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Ricardo Ricardo
el 6/8/15
Creo que deberían filtrar los escritos que hacen las personas, si bien es cierto hay muchas cosas en esta opinión que nos hacen reflexionar y cuestionar nuestra conducta, hay también otros aspectos que carecen de fundamento bíblico.
Asimismo, se denota entre líneas que esta persona tuvo problemas en la comunidad (o parroquia en caso que no fue activa) en que estuvo, por lo que la hacen tener bastante resentimiento contra la iglesia católica, por lo que no hay que generalizar situaciones negativas que se pueden dar dentro de las comunidades.
Mi preocupación es que este artículo está en una página de jóvenes, a quienes cuesta muchísimo evangelizar y sobretodo retenerlos, y con facilidad ellos cuestionan muchas cosas por su espíritu de rebeldía y deseo de conocer más, por ... » ver comentario
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Montezuma Montezuma
el 9/2/16
Querido Ricardo: "retener" a los jóvenes? Para mí la principal misión es atraerlos hacia una religión que no excluye a nadie. Mi misión como cristiano es que el joven vea en mí una coherencia de vida y creencia. No se trata tanto de que yo le nombre mucho a Dios, sino que le haga ver con mi forma de vida, que pongo en práctica las enseñanzas de Jesús. Como Iglesia no debemos excluir a nadie y, mucho menos, condenar. Él nunca lo hizo; si nos esforzamos un poco más en comprender a los demás, tal vez no tendremos valor para juzgarles y, mucho menos, para condenarlos. Yo quiero una Iglesia de pecadores porque eso me afianza en la esperanza de una salvación también para mí. Querida amiga, creo de verdad que no es tan importante lo que son o hacen los demás dentro de esta Iglesia ... » ver comentario
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Gilberto Gilberto
el 4/7/16
Teresa, te invito a leer la exortación aportólica AMORIS LAETITIA (La alegria del Amor) de nuestro Papa Francisco y así entender, por lo menos, un poco la doctrina de la iglesia respecto a todos los temas que tratas en tu escrito. Hay que estudiar y conocer, antes criticar. DIO TE AMA.
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