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Meditacion desde Buenafuente para el Domingo 31º del Tiempo Ordinario (3 - noviembre - 2013)

La prueba más evidente del amor de Dios es mi existencia; si Él no me amara, yo no existiría, y ¡tantas veces! recorro los días de manera inconsciente, sin gustar el privilegio de saberme mirado, llamado, invitado por el Señor a ser su anfitrión.