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Viernes Santo (22 - Abril - 2011)

 No estamos solos en nuestro sufrimiento, ni nuestros dolores se quedan en el anonimato pudoroso de nuestro aguante. Gracias a Cristo, que muere por amor, quienes se asocian a su cruz y a su muerte vislumbran la gloria de Dios, y a ellos se les anticipa el título de bienaventurados.