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La llave de Sarah, Tatiana de Rosnay
¿existe una salida liberadora, que no sea la depresión profunda o el suicidio, para este sentimiento? ¿Qué lugar ha de ocupar la responsabilidad y la buena voluntad en quien se siente aquejado de este mal tan serio? ¿Cómo hablar del Dios liberador en estas situaciones de tan hondo calado?