Todo momento es propicio para educar, porque educar es aprender a vivir lo más preciado que tenemos, que es la vida, y aprenderla a vivir con uno mismo (que es más difícil de lo que parece decirlo) y también a vivir con los demás (que tampoco es nada sencillo).
Feria
Mc 7, 14-23. Lo que sale de dentro es lo que hace impuro el hombre.
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