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Es imprescindible ser ecuménico

Ron Rolheiser, omi -

Es en el hogar donde comenzamos”. Fue T.S. Eliot quien escribió esas palabras, que son válidas para todos nosotros en cuanto a la religión y a nuestra comprensión de la confesión cristiana concreta dentro de la cual crecimos.

Yo nací y me crié, con profundas raíces, como católico romano. Mis padres tenían una fe firme y se aseguraron de que la fe y la práctica religiosa fueran centrales en cada aspecto de nuestras vidas. Íbamos a misa siempre que podíamos, hasta diariamente cuando la celebración estaba a mano, nos confesábamos al menos cada dos semanas, todos los días rezábamos el rosario en familia, recitábamos todos juntos el “Ángelus” al menos dos veces al día, aprendimos un buen número de oraciones, memorizamos el catecismo católico, teníamos instalado en casa un cuadro con la foto del Papa, y creíamos que el catolicismo romano, entre todas las religiones y confesiones cristianas, era la única fe verdadera, la única religión plenamente válida. No llegamos a creer que los otros, protestantes y gente de otras religiones, no irían al cielo, pero no estábamos totalmente seguros sobre cómo sucedería eso, dado que creíamos que ellos no pertenecían a la fe verdadera. Por eso vivíamos con una cierta desconfianza de otras confesiones cristianas y de otras religiones, seguros de nuestra propia verdad, pero siempre cautelosos para no entremezclarnos religiosamente con otros, temerosos de que de alguna manera nuestra fe se debilitara o contaminara por el contacto religioso con no-católicos romanos.
 
Y efectivamente el hogar era, y es, un buen lugar por donde comenzar. Yo estoy profundamente agradecido por haber tenido tales raíces religiosas, fuertes y conservadoras. Pero han cambiado para mí cantidad de cosas desde que era joven, idealista, joven católico y romano que crecía en una comunidad de inmigrantes en las praderas de Canadá. En mis primeros años de seminario, mis profesores, expertos honestos -mayoría de ellos sacerdotes católicos romanos-, me introdujeron a algunos formidables profesores bíblicos y teólogos anglicanos y protestantes, cuyas intuiciones, actitudes y compromiso profundizaron mi conocimiento de Jesús y me ayudaron a afianzarme con mayor firmeza en mi propia vida religiosa.
 
Más tarde, en mis años posteriores de seminario, me junté en clase con hombres y mujeres de diversas confesiones cristianas, todos ellos estaban estudiando para el ministerio y todos estaban profundamente comprometidos con Cristo. Mi amistad con ellos y mi respeto por su fe no me llevaron a abandonar el catolicismo romano e ingresar en otra confesión cristiana, pero comenzaron realmente a remodelar mi pensamiento sobre lo que constituye la verdadera fe y la religión auténtica. Esta experiencia me ayudó también a percatarme de que lo que tenemos en común como cristianos hace parecer muy pequeñas nuestras diferencias.
 
Desde mi ordenación sacerdotal he enseñado y ejercido el ministerio en varios países y en diversas universidades y seminarios. He orado y compartido mi fe con ellos; les he dado clases e impartido conferencias; y he llegado a tener profunda amistad con hombres y mujeres de toda clase de persuasión “confesional” o religiosa: anglicanos, episcopalianos, protestantes, evangélicos, budistas, musulmanes, hindúes, y sinceros buscadores humanitarios.
 
Me he educado profundamente, tanto en mi fe como en mi espiritualidad, con pensadores anglicanos y protestantes tales como C.S Lewis, Paul Tillich, Dietrich Bonhoefer, Jim Wallis, Jurgen Moltmann y Alan Jones, entre otros. Hoy, junto a mi comunidad católica romana, hay entre otros un buen número de anglicanos, episcopalianos, protestantes, evangélicos y personas de otras religiones -almas gemelas en la fe-, que me ayudan a fundamentar mi entrega y compromiso religioso. Su fe y su amistad me han ayudado a interiorizar algo que la famosa novelista americana Virginia Woolf expresó sabiamente una vez: ¿Por qué somos tan duros unos con otros, cuando la vida es tan difícil para todos nosotros, y cuando, al fin, valoramos sumamente las mismas cosas?” Ella se refería a la falta de empatía entre los sexos, pero se podía haber referido exactamente igual a la falta de empatía entre diferentes confesiones cristianas y diferentes religiones.

Con esto no intento sugerir que todas las religiones son iguales o que todas las denominaciones dentro del cristianismo son senderos iguales hacia Dios. No hay nada pueblerino o estrecho de miras en creer que la propia religión es la correcta o en creer que, perteneciendo a una cierta iglesia, es más que puro accidente histórico o simple gusto eclesial. Sentir profunda lealtad a la verdad tal como uno la percibe es una señal de fe genuina.
 
Pero todo esto sí que sugiere que tenemos que estar abiertos a una nueva empatía hacia aquellos cuya iglesia es diferente de la nuestra y a una comprensión más amplia de lo que significa pertenecer a una confesión o religión particular. A veces también tenemos que arrepentirnos de nuestro estrecho “confesionalismo”.
 
Quizás lo que todo esto nos indica, más que nada, es que tenemos que estar abiertos a una comprensión más profunda de la inefabilidad de Dios y de la humildad que Dios mismo pide de nosotros. Yo todavía soy un católico romano convencido y comprometido, pero, como el evangelista Juan, ahora sé que Jesús tiene otras ovejas que no son de este rebaño. Por ello me alegro, y me alegro también por las palabras del poeta persa del siglo XIV, Hafiz: “¿Te parecería extraño que Hafiz dijera: amo a todas las iglesias, mezquitas, templos y a cualquier clase de lugar sagrado, porque sé que es allí donde el pueblo proclama los diversos nombres de un único Dios?”.
 
Traducido por: Carmelo Astiz, cmf
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icono comentarios 6 comentarios

Comentarios

viartola viartola
el 29/6/10
Hacer esto realidad sería un gran enriquecimiento para todos, ademas de cumplir el mandato del Maestro: "amaos los unos a los otros como yo os he amado".
Y sería también uno de los caminos mas importantes para PAZ
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CARMEN CARMEN
el 29/6/10
cUANDO LA PERSONA QUE HA NACIDO Y DESARROLLADO SU FE EN UNA TRADICIÓN RELIGIOSA, CUALQUIERA QUE ÉSTA SEA, Y HA ESTABLECIDO EN, Y POR ELLA, PUENTES DE COMUNICACIÓN CON LA DIVINIDAD, ACEPTA, RESPETA Y PUEDE ENTENDER Y COMPARTIR, INCLUSO, LA CREENCIA DE LOS QUE VIVEN SU FE DE MANERA DIFERENTE; ESO NO MENGUA SU ESPIRITUALIDAD SINO QUE LA ENRIQUECE. DESDE EL AÑO 2001 TANGO UN MAYOR CONTACTO CON PERSONAS ECUMÉNICAS MI FE SE HA FORTALECIDO Y ENRIQUECIDO. ES UN PRIVILEGIO PODER COMPARTIR CON LOS QUE NO PIENSAN IGUAL QUE TÚ MOMENTOS DE ORACIÓN Y ESPIRITUALIDAD QUE LEJOS DE MERMAR LA TUYA LA ENSANCHAN PORQUE "HAY AVEJAS QUE NO SON DE ESTE REBAÑO".
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Maria Gomez Maria Gomez
el 8/7/10
Aunque resulta algo difícil si que es oportuno tomar en la diferencia lo que nos une al amor en Cristo.
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Maria  V. M. Maria V. M.
el 8/7/10
Como el que escribe lel articulo, igual creci dentro de una familia con profunda raices catolicas, con rezo del angelus y el rosario en familia todos los dias. la oracion de rodillas del bendito a todos los adultos presentes, yademas estuve en escuela catolica, pero estar en contacto con personas de diferentes creencias religiosas y conocer sus formas de orar , meditar y contemplar a la divinidad de Dios, ha hecho crecer mi espirituaidad , mi fe en Dios y mi amor por Jesus y María y vivir con profundidad la Eucaristía y por ello creo tal como dice la declaración Nostra Aetate del Conclio VAticano II que, "La iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas reiligiones hay de santo y verdadero. Considera con todo respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y d ... » ver comentario
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macmmac macmmac
el 11/1/12
eres un hereje, eso es todo, mejore deja de decir que eres catolico, conoce mejor tu fe antes de andar causando escandalos. HEREJE. sI Conocieras de verdad lo que es la iglesia catolica no andarias de luciferino juntandote con protestantes, oye los protestantes odian a la iglesia catolica, ojo al rato te haces por completo protestante, o mejor ya eres pero no quieres confirmarlo.
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Inmaculada Inmaculada
el 12/8/13
Respuesta a "macmmac"
Hace algún tiempo comencé a leer los artículos
del padre Ron y empecé, cronológicamente, desde los más actuales hacia atrás.
Quizá este comentario no lo lea nadie; no importa, pero tengo que escribirlo.
Por favor antes de escribir ciertas palabras consulte
su significado en el diccionario de la REAL ACADEMIA DE LA LENGUA ESPAÑOLA, especialmente la de hereje.Posteriormente la
acentuación de las ya mencionadas palabras.
Por cierto, la Inquisición fue abolida por las Cortes de
Cádiz el 23 de febrero del año 1813 pero veo que en
algunas personas aún pervive el espíritu inquisitorial.
Por cierto Jesús dijo:-"No mires la paja en el ojo ajeno,si no la viga en el tuyo propio"-. Creo que este
dicho lo debiéramos tener presente todos los seres
hum ... » ver comentario
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