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99. Jesucristo sí, Iglesia también.

Hemos contemplado en el cantarillo anterior a Jesús de Nazaret, como un campeón surfista patinando por encima de las olas espumantes de la rabia de los fariseos, de la decepción de los zelotes, de la desilusión despueblo que lo quería Rey y hasta el desconcierto de su Precursor.