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Evangelio Seglar para el Domingo XXIII del Tiempo Ordinario (04/09/2016)

Laiconet -

LECTIO DEL DOMINGO XXIII TIEMPO ORDINARIO - CICLO C

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 14,25-33

El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío


En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿O que rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.»  

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)


Este discurso de Jesús a la gente que le “acompaña” tiene cuatro puntos:
1. Primero afirma, como ya ha hecho antes en 9, 59-62 que la relación con Él tiene prioridad sobre la relación con la familia. Usa un semitismo que puede ser traducido por “odiar”, pero más acertadamente por “posponer”: …y no pospone a su padre… Llama la atención que Lucas no mencione “posponer al marido”, cuando sí lo dice de la mujer, aunque evidentemente el sentido del texto lo incluye.
2. El “posponer” incluye a uno mismo, que ha de cargar con su propia cruz. Jesús ya dio esta enseñanza en Lucas 9, 23
3. En tercer lugar pone dos comparaciones en las que se acomete una empresa sin haber previsto las posibilidades, lo cual tiene como consecuencia una pérdida de honor, algo esencial en la cultura mediterránea. Era frecuente que los maestros invitaran a los candidatos a medir su capacidad para el discipulado antes de emprenderlo.
4. Por último, insiste en la necesaria renuncia a los bienes cara al seguimiento, un aspecto resaltado por Lucas en numerosas ocasiones  

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE LA ENFERMEDAD
(mujer, enferma de cáncer, pertenece a grupo cristiano)


¿Cómo se puede odiar a tu madre, a tu padre, a tus hermanos o a tantas personas que se supone que te quieren, en situaciones tan duras como una enfermedad, que es cuando más las necesitas?
¡Cuando es todo lo contrario! Necesitas que estén ahí a tu lado ayudándote, dándote el cariño que tanto necesitas en esos momentos dificiles. Es cuando se cumple la palabra: “Coge tu cruz y sígueme”
Eres tú y el Señor, porque sólo Él te hace fuerte y ves que lleva toda tu vida. Y ¿como coger la cruz? CON LA ORACIÓN. Porque te puedes sentar a calcular, a comprar algo, a hacer planes en tu vida. Pero cuando te dicen en un solo minuto de tu vida sin esperarlo, que tienes un cáncer, eso no se puede calcular ni pasar por mente humana, es un zarandeo tan tremendo el que te llevas, que si no estás apoyada en la oración cada día, es imposible llevarla con paz y alegría, y es donde te despojas verdaderamente de todos tus bienes .

DESDE LO SOCIAL
(hombre, casado, con tres hijos, trabaja, miembro y directivo de movimientos sociales, y de grupo cristiano)   


A veces también nosotros nos sentimos en el ámbito de la fe como ese hombre del Evangelio que “empezó a construir y no ha sido capaz de acabar”. En mi propia experiencia, a menudo ello se debe a considerarme excesiva y equivocadamente protagonista de mi historia personal y, por ello, no cederle al Señor el papel principal y la iniciativa que siempre debería corresponderle.
En esa dinámica de conversión en la que estamos como discípulos pueden surgir muchos obstáculos. Sin duda el apego a los bienes, a las personas y a los propios proyectos es uno de los principales. Pero si Cristo es en verdad el Señor de nuestras vidas sería un contrasentido que no lo fuera de nuestros bienes, y de nuestros proyectos. Debemos pues esforzarnos por ahondar en la conciencia de ser meros administradores de sus dones y, por ello y como es lógico, debemos estar atentos a lo que nuestro Señor desea hacer, para ponerlo en práctica diligentemente.
En el mundo de hoy la realidad social que nos rodea grita de injusticia y de necesidad. A veces, alguno de esos gritos nos interpela especial y personalmente, nos urge a una respuesta y una toma de posición. Y no siempre lo hacemos según el Señor nos pide. Este pasaje de las exigencias del discipulado nos invita a reflexionar sobre aquellas ocasiones en las que, en la vida de cada uno, hemos antepuesto nuestros bienes y nuestros propios proyectos a los planes que Cristo tenía en su dinámica de construcción del Reino.
Yo le pido perdón al Señor por esas veces en las que no le he seguido como me pedía, y le pido que me conceda la atención y la disponibilidad necesarias para reconocer y responder a sus planes.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(hombre, casado, trabaja, con dos hijos)


Padre, en los tiempos del “todo”,
en el que nos cuestionamos o rechazamos cualquier renuncia,
y en el que tratamos de que nadie tenga que dejar nada,
tu Palabra me llama a un camino diferente, especial,
de seguimiento, de aceptación, de fe, y de abandono a tu voluntad…
Señor, dame fuerzas para renunciar a lo que no soy
y testimoniar tu presencia en mí con lo que soy.
Ayúdame a renunciar a aquello que no tengo,
y ser feliz con lo que consigo.
Dame luz para caminar tras tus huellas
con mi vida y desde mi vida,
y no tratando de “inventarme” otra vida donde seguirte.
Que mi equipaje para los pasos de mi destino
sea mi ser más profundo, más auténtico,
“yo mismo” amado y aceptado por Ti…
Porque Tú no me pones condiciones…
Y que camine Contigo y tras de Ti,
con la vista al frente, y sin la tentación de mirar atrás…
de lamentar lo perdido, de recordar lo olvidado…
Dios mío, Tú que me invitas también a preparar el viaje,
ilumina mis afanes por fortalecer mi corazón,
y hazlo grande porque es “la mochila”,
que tú me regalas para emprender la aventura
de conocerte, quererte y seguirte,
siendo yo, Contigo, y con mi alma llena de pasos,
de rostros, de momentos…
Y que siempre tenga presente, Padre,
que lo importante del camino recorrido,
para iniciar cada viaje, ya va conmigo…
Que me quiera y me acepte profundamente,
para poder avanzar sin recelo, y no retrasar el trayecto,
que Tú marcas mi vida.

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)


ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, trabajan ambos, pertenecen a comunidad cristiana y a movimiento seglar)


“Cualquiera de vosotros que no renuncia a lo que tiene no puede ser discípulo mío”. Lo que nos dice Jesús es claro. No cabe la tibieza. Hace falta la radicalidad. Renunciar a TODO: poder, estatus, riqueza, seguridades, e incluso personas (si te alejan de Dios).
La lucha se hace más dura cuando desde nuestro “mundo” se nos enseña el “tanto tienes, tanto vales”, se nos crean necesidades absolutamente irreales y se nos estimula a esforzarnos en ocupar los primeros puestos o los lugares privilegiados. Te proponemos que durante esta semana “uses” con más intensidad el mejor antídoto y la mejor protección para que no te dejes llenar la cabeza y el corazón de todo lo inservible. Pídele al Señor humildad y sencillez para distinguir los “bienes del mundo” de los bienes del Reino.
Te invitamos además a que hagas una lista con todo aquello a lo que estás amarrado, que consideras imprescindible o importante para vivir (cosas materiales, momentos de ocios, tiempo persona…). Busca la forma para desprenderte de una o varias cosas a las que estás amarrado. Eso te facilitará el camino del seguimiento, dará un poco de coherencia a tu ser cristiano y te liberará de pequeñas esclavitudes que asfixian y restan felicidad.
 

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