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Evangelio Seglar para el Domingo XVI del Tiempo Ordinario (17/07/2016)

Laiconet -

PRIMER PASO: LECTIO
¿Qué dice el texto?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10, 38-42

Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano."
Pero el Señor le contestó: "Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán."

NOTAS BÍBLICAS
(por equipo coordinador, con asesoramiento de un biblista)

La escena se sitúa en el camino de Jesús hacia Jerusalén, iniciado en 9,51. El texto litúrgico ha suprimido tal significativa indicación del primer versículo, el 38: "mientras iba de camino". Es una perícopa exclusiva de Lucas.
No menciona el nombre de la aldea, sí reseñada por Juan, seguramente porque Betania está ya cerca de Jerusalén (a unos tres kilómentros, Juan 11,18), cuando en Lucas el camino de Jesús se va a prolongar aún durante nueve capítulos. Al final del camino, en 19,29, "cuando se acercaban a Betfagé y Betania", prepara su entrada en Jerusalén. Por allí también acaecerá la ascención.
El evangelista Juan también conoce a las hermanas Marta y María, como a su hermano Lázaro (11,1; 12,1), del que Lucas no hace referencia ninguna.
Marta acoge a Jesús, haciendo el papel de anfitriona, propio del varón (como lo hace Abraham en la primera lectura de hoy). Después asume el rol previsto de encargarse de las provisiones.
También sorprende que María asuma el papel de discípula (al ponerse a escuchar a Jesús a sus pies), lo que era habitual entre los hombres. Ella no realiza las funciones que se esperan de una mujer en la casa, como está haciendo su hermana, sino que se ha quedado hablando con el huésped, algo que se espera de un varón, como en la comida que tuvo Jesús con el fariseo Simón, que fue interrumpida por la abrupta entrada de una mujer.
Este texto continúa el capítulo por donde se dejó el domingo anterior, donde Jesús invitó a practicar la misericordia para heredar la vida eterna, poniendo de ejemplo las acciones con la que un samaritano atendió a un asaltado. Por tanto, las palabras de Jesús a Marta no pueden interpretarse como una minusvaloración del hacer cosas (y menos de la hospitalidad, central en la espiritualidad bíblica), que justamente acaba de ser exaltado.
Por otro lado, ya Lucas ha aclarado que la escucha implica obendiencia -es decir, su puesta por obra-, como lo explica con la parábola de la semilla que cae en distintos terrenos (8, 5ss).
Tampoco puede verse en María la vida activa y en Marta la vida contemplativa. En los tiempos de Lucas aún no se había iniciado la clausura contemplativa en la Iglesia.
Lo que sí había sucedido es el enfrentamiento de la parte helena de la comunidad de Jersualén con la parte judía, sobre la inadecuada atención a sus viudas, actividad llamada "servir a las mesas" (Act 6, 1ss). Ese servicio o diaconía es el mismo del que habla Marta: me haya dejado sola con el servicio. En la narración de los Hechos de los Apóstoles, escrita también por Lucas, los Once contestan a los griegos en la misma línea de Jesús, resaltando la centralidad de la Palabra: No es justo que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a la mesa (Act 6, 2.4)
Ya Lucas había calificado de tentación del demonio querer vivir sólo de pan.  (4,4)

SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?

Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.

DESDE EL AMOR EN LA FAMILIA "AMORIS LAETITIA"
(matrimonio, trabajan ambos, tres hijos, pertenecen a comunidad cristiana)

Acoger a Jesús en nuestra casa es la tarea de nuestra familia cada día.
A veces las complicaciones, el trabajo, el estrés, el quehacer diario, llenan nuestra vida, y nos cuesta encontrar ese momento especial para estar con Jesús, para escuchar su Palabra, para reunirnos en torno a Él y disfrutar de su presencia.
El día tiene muchos momentos que, como familia, y sobre todo ahora, en verano,   podemos ofrecérselos al Señor y hacerlo presente de manera especial:
-    Un pequeño agradecimiento al Señor y un ofrecimiento del día antes de empezar a desayunar.
-    Una bendición especial de la mesa
-    Un momento de diálogo y oración en familia por la noche, en el que nos reunamos en torno a la Palabra de Dios, nos acordemos de las necesidades de los demás, pidamos perdón si nos hemos fallado unos a otros y demos gracias por todo lo recibido a lo largo del día.
Le pedimos al Señor que nos libere de nuestras esclavitudes, de nuestras ocupaciones, y que nos enseñe siempre a escoger la mejor parte: disfrutar juntos de su presencia.

DESDE LA MISERICORDIA: DAR REFUGIO AL PEREGRINO
(mujer, soltera, participa activamente en la lucha de los derechos de los inmigrantes, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)  

En este Evangelio Jesús aclara el significado de la Misión y sus exigencias. Él iba de camino igual que el migrante que está convencido de ir a otro país buscando una mejor calidad de vida.
También nos encontramos con la queja de Martha: ¿No te importa que mi hermana me deje sola en el servicio? (diaconía) Jesús asume el papel de siervo, y el servicio principal es estar delante de Dios a la escucha en oración.
Así también se nos muestra, la negación del Congreso hace dos años, al no aprobar la propuesta sobre la Reforma Migratoria; sin dar ninguna alternativa. Después de haber estado trabajando en diferentes iniciativas para lograrlo.  Llegó el momento del estancamiento. Hay que re- empezar sin perder la esperanza. Diferentes momentos de ayuno y oración a nivel de Arquidiócesis, se nos convoca a un Santuario de Nstra. Sra. De Guadalupe en un cerrito a la celebración Eucarística al aire libre.  El celebrante nos cuestiona: ¿Qué es lo que le pedimos al Señor? Al unísono se oye la respuesta –“La reforma migratoria ahora” El celebrante- Le preguntamos a Dios si esa es su voluntad-
Por consiguiente estamos en ese camino de seguir su voluntad. Seguir informando al pueblo, que no se dejen engañar, ya que en estos momentos la ventanita que nos queda, es la de las elecciones. Concienciar a los que tienen voz, a que participen, ejerciendo su derecho con responsabilidad, por el bien de nuestros hermanos.  Para ser su voz y marcar la diferencia. También a nivel local se está proponiendo enmiendas a una ordenanza que se dio en el 2012 en la ciudad, para mejorar la relación entre las comunidades y la policía, evitando que éstos utilicen el status migratorio de una persona en su contra. El ser más precisos en el lenguaje de dichas enmiendas aseguraría que la ciudad siga siendo un recinto donde se les da la bienvenida a comunidades inmigrantes.
Oremos para que la propuesta pase en el concilio de la ciudad; para que ésta sea verdaderamente la ciudad que da posada al peregrino.

TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(mujer, soltera, trabaja, pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

Señor Jesús y Dios nuestro Misericordioso,
te damos Gracias porque Tú nos llamas
para estar contigo, permanecer junto a Ti,
y escuchar atentamente tu Palabra de Vida.
Tú nos invitas hoy a escucharte cada día
a través de la oración, acogiendo tu Palabra,
y a través de cada uno de nuestros hermanos,
para conocerte mejor y amarte cada día más.
Concédenos el don de la hospitalidad
para abrir nuestro corazón ante Ti, sin temor,
y poder recibirte siempre en nuestro interior,
a pesar de nuestras dudas, miedos y debilidades,
para lograr sentir el inmenso Amor que nos entregas
y que Tú nos ofreces a través de nuestros hermanos.
¡Danos Tú un corazón que te escuche en oración,
como el de nuestra Madre, la Virgen María,
para acoger tu Palabra, guardarla, meditarla,
y ponerla en práctica compartiéndola con los demás!
No permitas jamás que nuestros trabajos
y nuestras actividades diarias y cotidianas,
nos alejen de Ti, ni nos separen jamás  
de tu Presencia Divina, que nos llena nuestro ser
de tu Amor eterno y de tu infinita Misericordia.
Te damos Gracias por la amistad, la  fraternidad,
las visitas y los reencuentros con los amigos
y con los hermanos que Tú pones en nuestra vida,
para llenarnos de alegría y ser un reflejo de tu Amor
en medio del camino de nuestra vida cotidiana.
¡Haz Tú que también nosotros llevemos a los demás
la alegría de tu Evangelio y esperanza ante el dolor!
Te damos Gracias, Dios nuestro Misericordioso,
porque hoy Tú nos miras y nos hablas con cariño,
para recordarnos que sólo Tú, Dio nuestro,
eres lo más necesario en nuestra vida.   Amén

CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?

(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)

ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(matrimonio, 2 hijos, él trabaja, el matrimonio pertenece a comunidad cristiana y a movimiento seglar)

También nosotros andamos en demasiadas ocasiones (a veces casi todo el día), inquietos y agobiados por demasiadas cosas. Vivimos en una sociedad que nos empuja y/o arrastra desde una serie de necesidades creadas, que nosotros hacemos nuestras, desde unos patrones que nos marcan lo que debemos hacer, lo que es aceptado...  Todo ello nos llena de estrés, angustia, tensión, nos hace estar inquietos, perder nuestra paz… Pero también es un camino marcado, que nos lleva a creer que lo que hacemos es lo único que podemos hacer, que es nuestro deber… Nos multiplicamos como Marta para poder dar abasto con los servicios a los que creemos somos llamados… Y estamos seguros de que lo que hacemos es bueno. A veces nos sentimos satisfechos porque entendemos que es nuestro deber; a veces asfixiados porque no encontramos salida a la espiral de acciones en las que andamos sumergidos; a veces contrariados porque nuestra sensación es la de aquel que corre pero nunca llega a ningún sitio… Sin darnos cuenta nuestra vida es puro activismo, con demasiadas cosas que nos absorben, nos descentran, nos sobrepasan. Nos hemos puestos a nosotros mismos como centro de nuestro propio universo. Sí, porque aunque parece que lo que hacemos es por el otro, sin embargo es por como yo me siento, por lo que yo he decidido, por mis metas… Y acabamos olvidándonos de lo realmente importante… No escogemos lo realmente importante como hizo María… ¡Qué actitudes tan distintas las de estas dos hermanas a la hora de acoger a Jesús!
Ese debe ser nuestro actuar. Escoger a Jesús como lo más importante, como eje de nuestra vida. Pero de verdad, no con frases blandas. Dediquemos los momentos principales de nuestro día a estar con Él o a escuchar su Palabra. Escuchar debe ser la acción principal del que es discípulo. Busquemos tiempos de quietud y silencio para atender y acoger al Señor. No es tiempo perdido, en blanco, improductivo… Ese tiempo de escucha, nos lleva a poner la mirada en el Señor y por tanto nos libera. Solo esto es necesario en medio del ruido del mundo, de los problemas… Escuchar al Señor que es el que nos da la vida plena. Y después, nuestra acción será sosegada, calmada; brotará de escogerle a Él, de esa relación intensa y personal con Él.
No olvidemos que la mejor parte siempre es escoger al Señor, la confianza y el convencimiento de que está, haciéndonos fecundos, renovando nuestra vida, aportándonos fuerza y luz para el camino… Recibamos al Señor como Marta en nuestra casa (familia, comunidad…). Pero recibámoslo con la actitud de María. Él nos liberará de nuestras inquietudes y nos hará disfrutar de su compañía. Hagamos silencio, para curarnos de tanta prisas, para encontrarnos con nosotros mismos, para escuchar la llamada de Dios.

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